En el año 1184 a.c. los troyanos estaban empecinados en ganar la guerra; los griegos hicieron un caballo de madera gigante lo llenaron de soldados griegos y lo dejaron en Troya, los troyanos lo metieron dentro, y de noche salieron los soldados e invadieron Troya.
Bajo el pretexto de cruzar España, para invadir Portugal, en el año 1807, tras el tratado de Fontaninebleau con el válido Godoy, tropas francesas ocuparon plazas estratégicas españolas de forma progresiva, dando lugar a una invasión gabacha en toda regla. Después sabéis lo que pasó, la guerra de la independencia, el dos de mayo de 1808, guerra que duró hasta 1814.
El 30 de julio de este año, o sea anteayer, en teoría por la búsqueda de la libertad, 80.000 entre marroquís y magrebíes, invadieron la ciudad de Ceuta; todavía restan por volver a su país de origen más de 10.000. Si bien se le ha llamado afluencia masiva y simultánea, o, ataque híbrido, lo cierto y verdad es que ha sido una invasión en toda regla, si no que lo pregunten a los ceutís, que todavía sufren las consecuencias.
Pero hay otra invasión todavía aún más silenciosa, me refiero a la de las mesas.
Esos bares y restaurantes que invaden las aceras estrechas con mesas y cuatro sillas por mesa, con licencia para poner equis, por las que pagan impuestos, y ponen cuarenta, invadiendo el paso de las personas por las aceras: camareros corriendo, perros con su amos, y carritos de niños de los que están sentados; invadiendo las fachadas de la pisos, la entradas de otros negocios, etc., etc.
¡Si no tienes una acera ancha, lo siento amigo!
Pero bueno, los de las aceras anchas también vaya tela.
¡Les das la mano y te cogen hasta el codo, o incluso hasta el hombro!
¿Permisividad de la pandemia?
¡Madre del Señol!
![]() |
| Foto extraída de Huelva información.es |


No hay comentarios:
Publicar un comentario