No obligues a nadie a quererte, mejor oblĂ­galo a irse. Quien insista en quedarse, es quien realmente te quiere. Siempre seremos para alguien, la persona correcta que conocieron en el momento equivocado.

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19 julio 2016

LA MUERTE TENÍA UN PRECIO.

Cuenta la leyenda, que hace mås de ciento cincuenta años, las personas que paseaban tranquilamente haciendo sus compras por las polvorientas calles del Far West se veían arrolladas por la avalancha de våndalos, que montados a caballo, irrumpían en los poblados para llevarse por delante todo lo que encontraban; violando a las mujeres, asesinando a diestro y siniestro, y sembrando el terror por donde pasaban. Otros, con gabardina larga y la cara tapada, atracaban bancos llevåndose los ahorros de los pobres trabajadores del valle, también asesinando a quien se pusiera por delante. Había forajidos que se subían a los trenes robando y asesinando sin piedad; y hasta los que vivían tranquilos y apartados en sus ranchos, se veían acosados por los bandoleros que los asaltaban violando a sus mujeres, a sus hijas y llevåndoselo todo: enseres, ganado, etc.
Algunos, los mĂĄs osados, los que desenfundaban mĂĄs rĂĄpido, incluso tenĂ­an la osadĂ­a de matar a los agentes de la autoridad (sheriff).
Eso condujo a los granjeros a hacerse de fusiles y rifles para defender su casa y a su familia, llevĂł a los pacĂ­ficos habitantes de los poblados a proveerse de revĂłlveres, que colgados en los cintos, los hacĂ­an sentirse mĂĄs seguros, cualquiera tenĂ­a un arma, y ello los convencĂ­a de que estaban protegidos.
Hasta los mĂĄs raudos en disparar, encontraban siempre la horma de su zapato, porque mĂĄs tarde o mĂĄs temprano aparecĂ­a alguien mĂĄs rĂĄpido que ellos.
SIEMPRE, y digo bien, SIEMPRE por desgracia,  la muerte tiene un precio.

Fue hace ciento cincuenta años, pero parece que fue ayer, ¿o lo fue?.