No obligues a nadie a quererte, mejor oblĂ­galo a irse. Quien insista en quedarse, es quien realmente te quiere. Siempre seremos para alguien, la persona correcta que conocieron en el momento equivocado.

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24 noviembre 2016

¿EN QUÉ CHARCO NOS ESTAMOS METIENDO?

¿En que charco nos estamos metiendo?
Mås bien tendría que decir, en qué lodo, en qué fango, o en qué arenas movedizas estamos entrando.
Hacemos trabajar a la gente mĂĄs años habiendo tantĂ­simos parados, permitimos que unos no tengan los mismos derechos ante la ley que otros (depende de poder o no poder pagar la fianza), no respetamos mĂ­nimamente las normas de convivencia, estamos peleados con todo y con todos y que los malos sean esos todos, podemos vomitar hiel por la boca o por la pluma y que no nos pase nada ni nos repercuta en nada, apuñalar por un partido de fĂștbol; destilar odio y violencia a diario, que atosiguen a tu hijo en el colegio y que los compañeros solo les importe grabarlo en istagram, que no todos tengamos que cotizar los mismos años para cobrar una pensiĂłn digna, que solo tengamos recuerdos de lo bueno que hemos hecho y de lo malo que han hecho los demĂĄs, en fin...
Si seguimos utilizando contĂ­nuamente el ancho del embudo, al final nos quedaremos sin agua para nadie.


20 noviembre 2016

CUANDO UN CIEGO LLORA.

Todos tenemos la costumbre (mala por cierto) de recetar medicinas y por ende somos creyentes en lo que se refiere a las recetas que nos endilgan los demĂĄs.
Recetamos a nuestros amigos, a nuestros conocidos, a nuestros hijos, mås tarde a nuestros padres y el colmo de los colmos, recetamos incluso a los que esperan con nosotros en la consulta del médico.
Aunque sea un error, con ello lo Ășnico que pretendemos es que nuestro mal o buen conocimiento sea trasmitido a los demĂĄs para intentar hacerles mejor su paso por este mundo.
Si hacemos esto con las medicinas; ¿por quĂ© coño no lo hacemos con todo en la vida?
Trasmitir conocimientos, regalar alegrĂ­as, entregar abrazos, donar buenas acciones, ceder nuestra bondad, ayudar sin mesura, querer sin barreras…

Debe ser muy difĂ­cil, porque algunos, hasta se entretienen en hacerle la vida tan complicada a los demĂĄs que resulta tan dolorosa como si un ciego llorase.

15 noviembre 2016

CREER O NO CREER, THAT IS THE QUESTION.

Vas paseando durante toda una vida por una lĂ­nea muy fina andando pausadamente unas veces, otras a una velocidad desmesurada, pero siempre por el mismĂ­simo filo.
Si eres creyente, sigues la lĂ­nea que te marcaron tus padres, pero a veces, miras al otro lado y piensas ¿quĂ© habrĂĄ mĂĄs allĂĄ?; y viceversa, si eres no creyente, tambiĂ©n hay muchas veces en la vida en las que miras al otro lado de la lĂ­nea.
Crees desaforadamente en personas a las que brindas tu amistad, tu cariño, tu amor, mas estå demostrado que todos esos sentimientos también andan por una línea muy estrecha, tan estrecha que en cualquier momento se tornan en enemistad, desamor e incluso odio, y al final es lo que acabas recibiendo.
Crees que la vida va a ser de una forma, y la lĂ­nea se encarga de demostrarte todo lo contrario; y cuando crees que todo va demasiado mal acaba llegando un ĂĄngel que redime tu falta de fe en ti mismo.
En fin, creer o no creer “That is the question”.

Pero eso sĂ­, hay una lĂ­nea fina, delgada y muy puñetera que determina lo que tĂș crees que eres o debes ser (tener buena autoestima) y la otra cara de la moneda: que seas un creĂ­do o creĂ­da (altivo, presumido, pedante, petulante, fantasioso, fatuo); en ese caso, hasta ahĂ­ habremos llegado.

10 noviembre 2016

¿QUÉ SERÁ, SERÁ?


Últimamente, por la mañana, me ubico en un lugar por el que pasan muchas mujeres de elevada edad, la mayorĂ­a viudas, que sobreviven con la pensiĂłn de viudedad de sus maridos difuntos.
Por su edad, conforme pasa el tiempo, su salud se va deteriorando paulatinamente como la de todos, necesitando cada vez mås atención médica, mås medicinas y mås asistencia por su dependencia; pero ademås ahora, tienen miedo, mucho miedo, y cada día mås, porque ven peligrar la pensión con la que sobreviven ellas, algunos de sus hijos y, por ende, sus nietos.
Ellas no tuvieron tiempo para trabajar en la calle, bastante hicieron con criar a sus hijos (y tuvieron bastantes mås que ahora) para elevar la cuota de natalidad de nuestro país; si sus maridos trabajaban de sol a sol, ellas lo hacían de noche a noche; mi madre lo hacía desde antes del alba a la madrugada; y algunas tuvieron los ovarios suficientes para educar a sus hijos limpiando escaleras, planchando, etc. (eso sí, sin cotizar). Ellas no tienen la culpa de que no existiera una cotización de ama de casa para asegurarse una pensión postrera, como tampoco son culpables de los derroches, despilfarros, robos, engaños, malversaciones o poca previsión de los que debieron regir nuestro país con cabeza, y no con la cartera.
¡Ellos sĂ­, que con "na" tienen pa "to"! , ellas por el contrario, ahora se sumen en la incertidumbre de sus nietos, de sus hijos y de ellas mismas preguntĂĄndose ¿quĂ© serĂĄ de nosotras si perdemos algo o mucho de esas migajas?, que es lo que les dan a algunas de ellas como pensiones.
Ánimo y un beso a todas esas que hicieron que este país fuera grande en un tiempo, y gracias especialmente a tí mamå.

02 noviembre 2016

ACROSS THE UNIVERSE (A través del universo).

Entre ayer y hoy, la iglesia catĂłlica celebra dos dĂ­as que hacen separaciĂłn de los difuntos, y que bien se podrĂ­an celebrar en un dĂ­a solo, digo yo.
Ayer se celebrĂł el dĂ­a de todos los santos (todos los que estĂĄn en el calendario y todos aquellos difuntos que, habiendo superado el purgatorio, se han santificado totalmente y gozan de la vida eterna) y hoy, el dĂ­a de los difuntos, en el que rememoramos a todos los que ya se fueron.
Eso viene ya de antiguo, en otras civilizaciones el respeto a los antepasados fue y es parte de la vida misma; empezando por el antiguo Egipto, pasando por los indios de américa, los chinos, japoneses, etc.
El respeto y recuerdo a los que se fueron se refleja de distintas maneras segĂșn la cultura, teniendo nosotros (por ahora), la costumbre de visitar y engalanar los cementerios en estos dĂ­as para ese fin, y dedicar nuestra oraciones a ello.

Pero el respeto o recuerdo a los que se fueron no se debe limitar a visitar el cementerio un día o limpiar una låpida; para mí es: aceptar sus enseñanzas, actuar de forma que nunca, en una hipótesis de que nos vieran desde el otro mundo, se avergonzaran de nuestra conducta, honrar su memoria a diario y lo mås importante, mantener vivo su recuerdo. Si mantenemos vivo el recuerdo de los que se fueron, vivirån eternamente en nosotros a través del universo.