No obligues a nadie a quererte, mejor oblígalo a irse. Quien insista en quedarse, es quien realmente te quiere. Siempre seremos para alguien, la persona correcta que conocieron en el momento equivocado.

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28 julio 2017

SERENDIPIA.


Crees que te ha nacido un hijo, pero te encuentras un tesoro; vas a conocer a una persona a ver qué pasa, por probar... y se torna en tu compañero o compañera de por vida; accedes a tu nuevo puesto de trabajo con la esperanza de no llevarte muy mal con tus compañeros, y estos se convierten en amigos e incluso en hermanos. Por la mañana los médicos suponen que un ser querido tiene cáncer de pulmón y tres horas más tarde, después de mil pruebas, resulta que nada de nada; sientes pánico por una operación quirúrgica y el desenlace no resulta tan doloroso; vas repartiendo curriculums buscando trabajo y lo encuentras donde menos te lo esperas, te preparas solo tres temas de los quince de un exámen, y te toca uno de ellos, a veces lloras en la vida por algo, y al final, ese algo es el artífice de tu felicidad. Quieres, deseas fervientemente que te toquen la lotería, o el euromillón, o los cupones, y te encuentras con una vida entera por vivir en la que puedes decidir tu destino; te imaginas que tienes padre y hallas: consejero, médico, profesor, educador, cocinero, mecenas, compañero, chófer, ayo, entrenador, animador, cuenta cuentos, y millones de cosas más.
Casualmente, sin esperarlo, hallas cosas magníficas y valiosas, personas geniales que te hacen la vida más fácil sin suponerlo, gentes que te encuentras sin saberlo en el camino y que ya no salen jamás de esa ruta, y eso tiene un nombre: serendipia. (La pelicilina fue en su tiempo una serendipia)
Muchas serendipias para todos y todas.

25 julio 2017

PREJUBILADOS.

Hay varias maneras de decir las cosas, tantas como opiniones de los que las dicen; pero lo que si es cierto, es que la forma hace que una palabra o una frase pueda producir alegría o tristeza, amor u odio, sonrisas o lágrimas, rechazo o atracción...y muchas más cosas.
Pero hay una palabra que últimamente produce un repudio enorme entre las personas, esa palabra es: PREJUBILADO.
Viendo lo poco que tienen que trabajar algunos para ser un prejubilado, notando que con solo ocho años de "trabajo" algunos tienen derecho a tantas cosas, escuchando diariamente en las noticias las millonarias prejubilaciones de directivos de grandes empresas, incluso en detrimento de los accionistas de las mismas; el ciudadano de a pie, se cabrea, y mucho.
Pero yo quiero diferenciar entre el pre y el post.
Para mí no es lo mismo un prejubilado, que ha trabajado pocos años y ya tiene derecho a no trabajar más de por vida; y un "postrabajado" que es una persona que se ha llevado 40  o más años trabajando y cotizando, sin poder escamotear ni una peseta o ni un solo euro.
Me quedo con esos, con todos esos amigos y compañeros que están postrabajados, no prejubiladaos, que no es lo mismo.

22 julio 2017

POR UN PUÑADO DE EUROS.


Me refiero a la poca consideración que algunos hijos tienen con sus padres, me refiero a que no saben el dolor que nos producen sus enfermedades, me refiero a que desconocen la zozobra que nos ocasionan los avatares de su existencia, me refiero a que ignoran cuánto sufrimos con las dudas que se producen en su vida diaria, me refiero a que no conocen la intranquilidad de saber dónde y cómo están, me refiero a que no saben cómo nos duelen sus cosas, las de nuestros hijos y nuestras hijas.
Pues nada, en el programa de sobremesa de CUATRO nombrado como: DANY y FLO, no tienen otra ocurrencia, que buscando una chabacana diversión por un puñado de euros, hacer que jóvenes llamen a sus progenitores para hacerles creer que: están embarazadas, que se han hecho la prueba de paternidad y no son sus hijos, que tienen una enfermedad, etc. etc.
Denigrante el guionista del programa, lamentable el que idea los diálogos e impresentable la actitud de esos hijos e hijas que entran en ese juego, (tan doloroso para sus padres) por solo un puñado de euros.
¡Cuando seas padre, comerás huevos!, ¡Anda que no!

13 julio 2017

LOS SONIDOS DEL SILENCIO.


Hay veces, cuando se emborrona un vínculo, que es mejor no hablar si no se hace desde el amor, es aconsejable guardar silencio.
Una relación, da igual la que sea: parejas, padres-hijos, amigos, compañeros de trabajo, etc.es como un pozo.
Cuando se horada uno nuevo, el agua clara, el agua pura, mana de las paredes de la perforación como un río de amor que navegará por tus adentros.
Diariamente, vamos depositando escombros con nuestras palabras al discutir, vamos ensuciando progresivamente con nuestros actos ese agua dulce y cristalina que sigue manado.
Si seguimos hablando y actuando apoyados en esos escombros, solo conseguiremos acumular más detritos, el agua cada vez se ensuciará más y más, y los cascotes, en un momento determinado, pueden atorar definitivamente los manantiales del amor desecando para siempre el pozo.
Es necesario, como todo en la vida, un drenaje, una limpieza de basura superflua que hace que el amor siga enterrado.
Por tanto, si no hablamos desde el amor para demoler esos cascotes, mejor es que escuchemos los sonidos del silencio; esos no crean escombros.
También hay otra forma mucho más drástica de secar un pozo, y es, dinamitándolo para siempre con el explosivo de la traición, pero ese es otro tema.


05 julio 2017

LA PALANGANA DE PILATOS.

Marco el teléfono de una compañía de seguros para dar parte de un siniestro…
Me responde esa voz metálica que nos habla desde la máquina que contesta:
-      Todos nuestros agentes están ocupados, en seguida le atenderemos.
Y espero, espero hasta que la misma señorita de circuitos impresos me espeta:
-      Nuestros agentes siguen ocupados, en seguida le atenderemos.
Pasado un rato, atendió mi  llamada una dama del otro lado del atlántico, que empezó a preguntarme por el número de póliza, el nombre del asegurado, el NIF, y me pidió que le narrase lo que había sucedido, que cómo había sido el siniestro.
Le cuento todo, me extiendo detallando todos los pormenores del imprevisto, procurando dar conversación para hacerme simpático ante mi interlocutora; hasta que en un momento de la conversación, caigo en la cuenta de que al teléfono que he llamado es un 902; y entonces… me doy cuenta, del por qué no cogen el teléfono nunca a la primera en estos número recaudatorios de muchas empresas.
 Con esa chispa que a veces me ilumina, se me viene a la mente una de las geniales frases de nuestro gran humorista Josele, cuando llamaba hace más de cuarenta años a Antonio para que se viniera de Alemania; ponía na conferencia desde España hasta Alemania en la que Josele esperaba y esperaba a que le pasaran con Antonio mientras murmuraba para si:
“Llamas a casa de tu hermano para algo y te meten diez o doce pasos, cuando llames a Mapfre para dar un parte, te meten los pasos, los nazarenos, las bandas de música, los costaleros, los capataces y hasta la palangana de Pilatos.”

C`est la vie.

04 julio 2017

¡QUE PUÑETERA LA TÍA!

Hay un momento en la vida en el que te lo planteas fríamente; llevas toda tu existencia conviviendo con ella, asumiéndola, haciéndola parte de tu ser; quizá te la impusieron en casa o en el colegio, quizá la llevaras intrínseca en tu ADN, pero lo cierto y verdad es que te acostumbraste a convivir continuamente con ella.
En casa, la usabas y la volvías a usar, sin que tuvieras la oportunidad de defender tu opinión y ni casi de expresarla; en el colegio... la utilizabas porque tampoco tenías la ocasión de defenderte ante un castigo injusto, una calificación errónea o un “bullyng” irrazonable.
Y tu existencia continúa, y sigues mediatizado por tu compañera de viaje; empiezas a trabajar y no tienes turno de réplica ante un jefe injusto o abusador, ni ante compañeros con más categoría que a la postre son insolidarios, y que por desgracia, vuelven a utilizar contigo el anglicismo anterior.
Cuando alcanzas la mayoría de edad, ¡EUREKA, ya te crees el culo del mundo, libre, irreductible!, pero entonces conoces a un chico o a una chica, y vuelves a encontrarte con la misma piedra, y la vida continúa y ella también contigo en todo a lo que te acerques.
Pasa el tiempo, tienes hijos, y crees que ahora es cuando toca, supones que en ese punto vas a acabar abandonando a esa amiga que te acompañó desde pequeño; ¡Craso error!, con tus hijos o hijas es cuando realmente se hace presente en tu vida, y para siempre. Esa que creíste olvidada o superada, ahora se presenta con una inusitada virulencia.
En algunos momentos  te planteas si no será más digno morir de pie que vivir continuamente de rodillas, pero la obediencia es así de puñetera la tía.