No obligues a nadie a quererte, mejor oblígalo a irse. Quien insista en quedarse, es quien realmente te quiere. Siempre seremos para alguien, la persona correcta que conocieron en el momento equivocado.

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23 octubre 2017

¿COMO EN CASA?

Hay cosas que no tienen explicación; hay maneras, de los que vivimos en esta sociedad, que no tienen razón de ser; hay situaciones en las que los espejos desaparecen siendo obviados y nos comportamos  de una forma contraria a lo que lo hacemos normalmente con nosotros mismos; quizás porque no nos atrevemos a hacerlo cara a cara, o no tenemos la costumbre de realizarlo en nuestra propia casa.
No eres capaz de enfrentarte cara a cara a quien abusa de ti, y pones como un trapo a un árbitro de fútbol arropado por esa masa que te encubre.
Seguro que cuando paseas a tu perro, no paras al lado de las ruedas de tu coche para que haga “pipí”, lo dejas para que lo haga en otro coche.
Cuando fumas no tiras las colillas en el suelo de tu casa, ¿O sí?
¿Y los papeles y cáscaras?
Normalmente, cuando enciendes una luz en casa, la apagas para ahorrar; pues en la mayoría de los servicios públicos: bares, supermercados, restaurantes, etc. normalmente las luminarias siempre están encendidas y es porque alguien se las dejó así.
Si encuentras un arañazo en la puerta de tu coche abominas del que te lo hizo  y se largó; después eres tú el que huyes tras romper el retrovisor del que estaba aparcado al lado tuyo.
Te emberrinchas cuando alguien se ha quedado con tu dinero queriendo, o sin querer, pero tú no devuelves lo que te han dado de más.
Echas demonios por la boca cuando se te cuela un coche en la cola  donde esperas, pero de vez en cuando tú también te entremetes.
Criticamos continuamente al vecino de enfrente, o al de al lado, y seguimos sin ver la viga en nuestro ojo.
En fin, en la calle y con otras personas, actuamos la mayoría de las veces, de forma diferente a como lo haríamos en casa o con nosotros mismos; y lamentablemente así nos va.


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