No obligues a nadie a quererte, mejor oblígalo a irse. Quien insista en quedarse, es quien realmente te quiere. Siempre seremos para alguien, la persona correcta que conocieron en el momento equivocado.

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27 noviembre 2018

NUGATORIO.


La mayoría nos creamos esperanzas en nuestra vida que en un momento determinado no se cristalizan, esas esperanzas que vuelan de un lado a otro de nuestros sentimientos y que en un momento determinado tenemos que desecharlas por la imposibilidad de su realización, aunque se diga que la esperanza es lo último que se pierde.
Nos esperanzamos por muchas cosas, desde pequeños, vivimos nadando en esperanzas, y sobre todo cuando las dificultades nos asedian; en estado de ánimo, en el colegio, con los exámenes, en el trabajo, con tu pareja, con tus hijos, con una enfermedad, y así en cualquier estrato de nuestra existencia.
Ayer se celebraron unas nuevas elecciones en nuestra comunidad, una como otra de tantas desde que se constituyó la autonomía en 1981, al amparo del artículo segundo de la constitución española de 1978.
Esta palabra me apareció en un crucigrama precisamente cuando le quería ceder el periódico a un vecino de desayuno, y éste me decía:
-      Me estoy desintoxicando de la prensa, de las noticias, porque siempre cuentan las mismas tramas y engaños políticos, cuando no es uno, es otro.
Y entonces descubrí este vocablo.
Nugatorio/a proviene del latín “nugatorius” igual a fútil; Es un adjetivo que se refiere a la burla de una esperanza concebida o el juicio que se había hecho de algo o de alguien; también puede significar: chasco, decepción o engaño.
Por eso espero que a quien definitivamente le corresponda dirigir los destinos de esta comunidad, a la que uno de mis abuelos llegó desde Valencia hace ya casi ochenta años, y que corre sin remisión por mis venas, le suplico que no sea nugatorio, o nugatoria; y en este caso si cabe el desdoblamiento de masculino y femenino desaconsejado en repetidas ocasiones por la R.A.E. (Real academia española de la lengua).


LAS CADENAS DE LA CATEDRAL.


Cuando todos y cada uno de nosotros conoció la catedral de Sevilla nos preguntábamos una cosa: ¿Qué significan esas columnas y esas cadenas alrededor de la catedral?
La explicación la tenemos en el asilo en sagrado (del griego “sylos”, seguro)
Acogerse a sagrado era una ley pre-medieval, por la cual, cualquier perseguido por la justicia podía acogerse a la protección de iglesias y monasterios. Se basaba en el concepto jurídico de que cualquier oprimido por las leyes de su país podía ser protegido por la autoridad religiosa, derivado de la antigua costumbre de la hospitalidad.
Las cadenas, encastradas en las columnas que bordean la seo sevillano marcaban el límite de la jurisdicción de la iglesia, por lo que los perseguidos, una vez pasaban las cadenas no podían ser capturados por la ley, porque ésta no las podía rebasar.
Esa legislación, por lo visto, se sigue aplicando en nuestros días en los Países Bajos; en la iglesia protestante de Bethel en La Haya, desde finales de octubre se encuentran asilados los Tamrazyan, una familia armenia que abandonó su país por motivos políticos solicitando asilo en las Países Bajos, y estando en trámite su concesión.
Pues bien, en esa iglesia, y dado que en ese país la policía no puede entrar en ninguna iglesia mientras se esté produciendo un acto de culto, han emprendido desde que llegaron los refugiados unos servicios religiosos que duran ya casi un mes ininterrumpidamente para precisamente impedir que los policías puedan entrar a detener a los expatriados.
No deja de ser curioso que después de diecisiete siglos (el asilo a sagrado se instauró aproximadamente a principios del siglo IV) esta ley, abolida a finales del XX, tenga ese resquicio en los Países Bajos que pueda, de momento, asilar a la familia Tamrazyan.
Si siguiera existiendo esa norma por aquí, la distancia que separa las cadenas del muro de la catedral estaría “abarrotá” como decían los simpáticos Pulga y Linterna.





22 noviembre 2018

UN JARDÍN EXTRAORDINARIO.

En todos los parterres de flores, en todos los jardines terrestres sembramos bellas flores: rosas, gardenias, claveles, gladiolos, geranios, damas de noche, jazmines, etc.
Muchos tenemos pequeños vergeles en casa, bien en arriates, bien en macetas, o en pocas ocasiones en el mismo suelo del patio o la entrada.
Las flores son belleza, perfuman nuestra casa y llenan de color nuestras estancia; no obstante, en la tierra donde están sembradas también nacen malas hierbas, forrajes que se aprovechan de los nutrientes del abono que utilizamos para alimentar a nuestras plantas, y que beben también del agua con la que las regamos.
Cuidar un jardín genera un arduo trabajo para que luzca con belleza ante tí y ante los que te visiten: podar de vez en cuando las ramas para que no crezcan más de lo debido y así se puedan considerar más humildes, desdeñar las malas hierbas que desangran la buena savia cortándolas a ras de tierra, y si fuera posible, arrancándolas de cuajo.
Si tienes la suerte de que alguien tenga la sensibilidad suficiente para regalarte una planta para tu jardín, y que encima tenga la delicadeza de sembrártela, seguramente esa será a la que más aprecio le tengas, la que más cuides, la que jamás quisieras que se marchitara; algunas tendrán nuevos brotes que seguirán plantados en tu jardín.
Si lo abandonas, si lo dejas, si echas veneno, si se asola, se secará y será muy difícil que recupere su belleza.
Todos tenemos un jardín extraordinario dentro de nosotros, un jardín en el que es mucho más hermoso sembrar a diario agradables  experiencias, bellos comportamientos, lindos amores, y bonitos sentimientos; teniendo siempre presente que, en cuanto notemos que las malas hierbas afloran tenemos que quitarlas lo más rápidamente posible.
Ese jardín está oculto siempre en nuestro corazón literalmente, pero a la vez, expuesto a la intemperie exterior según nuestros actos. Algunas veces entramos en las casas sin mirar a las flores y sin ni siquiera olerlas.
- ¿De qué sirve tener un  buen jardín, si ya nadie se fija en eso?.
Como dirían en Jesucristo Superstar: ¡Helo ahí!.



































































20 noviembre 2018

FAR WEST.


He visto una película de “pistoleros”; bueno, en la tele, porque a diario el far west se hace presente en cualquiera de los resquicios del día en el que vivimos.
Todos son disparos continuos, sin balas, pero a la postre disparos; se dicen improperios, mentiras, bulos, promesas vanas, y se devuelven iguales o incluso haciendo más daño, depende a donde te den las balas.
Intentas hacer algo y te disparan ráfagas a las piernas para que caigas y no tengas la oportunidad de levantarte más; te acribillan incluso con las mismas balas con las que tú acribillaste anteriormente a tu adversario.
En la película, había un cowboy que era súper rápido, no había quien lo pudiera tirar en un duelo; incluso una vez que le sacaron una pistola habiendo entregado él la suya se defendió con una patada en la mesa, y además, vestía de blanco.
Era el más temido del poblado, pero…
Un día llegó un viajero que vestía de negro, y que lo retó; acabó con él de un tiro en la frente, y el nuevo matón vistió desde entonces de negro.
Pues por aquí, fuera de la televisión tres cuartos de lo mismo.
Muchos  y muchas van empavonados con sus revólveres orales disparando a diestro y siniestro, creyendo que son los mejores; disparan sin sentido, y muchas, muchas veces al aire a ver a quién pillan.
A todos éstos y éstas que se creen superiores, más rápidos y más certeros, y que denigran a los que son, en teoría,  menos rápidos que ellos, solo  decirles que:
-      En el Far West en el que diariamente vivimos, no te vanaglories de tu habilidad porque siempre podrá aparecer alguien más capaz que tú.
Ah, y otra cosa, también te pueden disparar por la espalda.




UNA ASIGNATURA QUE NO ENSEÑAN.


Desde que tenemos uso de razón todo lo que hacemos en nuestra vida es aprender, un aprendizaje continuo que se inicia cuando nuestro corazón empieza a latir.
El latido, la respiración, el llanto como primeros conceptos; a mamar, a balbucear, a dormir, a tomar de un biberón, a comer con cuchara, a articular fonemas o vocablos, a emitir palabras, a gatear, a dar pasos hasta llegar a andar.
Y sigue nuestra vida, y seguimos asimilando cosas.
Toda la que ha tenido un hijo seguramente podrá relatar detalladamente todo lo que su hijo o hija ha ido conociendo paulatinamente en el transcurso de su infancia.
Después viene la guardería con sus colores, su música, su relación con los demás; el colegio, con sus matemáticas, lengua, etc.
Y el instituto, la universidad, y la pandilla, y la relación con los amigos, con los miembros del otro sexo, y en el trabajo; siempre, continuamente aprendiendo.
Pues bien, hay una enseñanza que en un momento de la vida nos va a hacer muchísima falta y que nada ni nadie nos la enseña, una materia que no hay ningún sitio donde cultivarla, una asignatura que es obligatoria para todos, pero que no la podemos aprender con el uso, toda vez que quizá solo la veremos una vez.
Me refiero a aprender a morir.
Desde pequeños, retiran a los niños de las casas donde llega la señora de negro, para que, según dicen, no sufran.
Considero que deberían incluir de pequeños en nuestras enseñanzas cómo morir con la mayor paz posible; posiblemente, si tuviéramos consciencia desde pequeños que nos vamos, más tarde o más temprano, otro gallo nos cantaría.














UN SEGUNDO EN TU DESTINO.


Mi hijo me refirió un día un pensamiento que tengo siempre presente, me hablaba de un segundo, una fracción mínima de tiempo en la que tomas una decisión, más o menos trascendente, y que cambia para siempre tu recorrido por esta vida.
Y cada vez que me acuerdo se me viene a la mente un suceso de hace muchos, muchos años, cuando de niño jugábamos en la barranca, en el camino viejo, a tirar piedras hacia abajo; en un momento fuimos a tirar una bastante gorda, hizo falta la colaboración de más de uno; en un segundo,  no se quien, tomo de la decisión de gritar sin saber si había alguien abajo:
-      ¡Piedra va, si hay alguien que se esconda!.
Después de rodar por la barranca y estrellarse y destrozarse en el fondo, emergió de debajo de un risco de la barranca un amigo que había bajado y chilló:
-      ¡“Quillo”, que me vais a matar!.
Menos mal que se nos ocurrió avisar, si no, no se que hubiera pasado.
Hoy, he leído un recuerdo que me viene a corroborar la frase; me refiero al atentado sobre los abogados laboralistas del 24 de enero de 1977 donde fueron asesinados cinco abogaos e hirieron a otros cuatro, todo ello en el número 55 de la calle Atocha de Madrid; pues bien, si Manuela Carmena no le hubiera cedido a Luis Javier Benavides su despacho para una reunión, posiblemente ahora mismo no sería la Alcaldesa de Madrid, y posiblemente ni fuera.
Toda decisión tomada en un momento dado tiene sus consecuencias para tu vida y para los que la comparten contigo, deberíamos tener mucho en cuenta las decisiones que tomamos, incluso con nuestra propia existencia, porque normalmente determinará cambios, y a veces muy importantes en la vida de los demás.
Y tener siempre constancia que un segundo de tu vida, puede cambian la tuya y la de muchos, y si no…
¿Qué sería del mundo si algún cafre tomara la decisión de  pulsar el botón “rojo” de los misiles nucleares?
Mejor ni pensarlo.




19 noviembre 2018

AHORA SÍ, AHORA NO...

Esta coletilla cada vez se hace más habitual en nuestra existencia, en nuestra vida común, en nuestro día a día; está intoxicando progresivamente todo tipo de ambiente social, político, religioso, amistoso, familiar, de pareja, entre padres e hijos...
No es de recibo reclamar honestidad en los que nos venden, siendo nosotros unos engañifas en nuestro comercio.
No ha de ser honesto copiar en clase y después tapar tus escritos para que no te copien.
No es íntegro ir a la iglesia o rezar todos los días y hacer daño continuamente a tus congéneres.
No es digno reclamar una cosa o una actuación cuando se está en la oposición y no hacerla cuando se llega al poder.
No es honrado querer a una persona para momentos determinados felices y denostarla en los instantes duros.
Es impresentable recibir las felicitaciones de tu jefe cuando tú no has trabajado nada.
No es justo llamar sólo a tus padres cuando necesitas algo de ellos, y después...si te he visto no me acuerdo.
Cuando haces favores a diestro y siniestro aparecen miles de amigos, que después se esfuman, que ya no lo son cuando los necesitas tú.
No es de recibo dar mentiras y pretender recibir verdades.
Creo que no se puede actuar con una moralidad o comportamiento catalogado como: "que a mí me venga bien"; no se puede tener siempre el ancho del embudo, y tampoco puede tener cada uno una religión según le venga bien.
No debemos cualificarnos como Dioses, que en un momento pueden decir: Ahora sí, y estás vivo; ahora no, y ya estás muerto.







18 noviembre 2018

"BOTACIONES".

No, no he cometido una falta de ortografía inconscientemente,  lo he hecho con toda la intención del mundo.
Soy partidario de las listas abiertas para la elección de nuestros representantes, de los que nos gobiernen, de todos los partidos políticos juntos así como los que se presenten independientemente en esa alista. 
Por poner un ejemplo y si ningún tipo de animo.
Si creemos que cierta persona es coherente, apta y capaz de gobernar, ¿por qué hay que votar a todos los que van en la lista del partido, si hay uno o muchos de los que no nos lo creemos?
Eso sería en las votaciones, que deberían ser cada seis años por lo menos; eso sí, cada dos años, o anualmente si me apuráis, deberíamos "botar" para establecer una moción de confianza a los que en su momento salieron electos.
En ese acceso a las urnas nos deberíamos acercar al colegio para botar, para botar a los que no lo hayan hecho bien, y que accediera al parlamento el siguiente de la lista.
Botar desde el primero hasta el último, sin ningún tipo de pudor; como hacen en las empresas, si en un período la evolución del trabajador no es del gusto del empresario, si su producción es ridícula a lo que prometió en la entrevista de trabajo, si miente, si desprestigia a los compañeros, el empresario tiene la cualidad de poderlo despedir, de botarlo.
Si un entrenador de fútbol no lo hace bien, al paro; si un futbolista no rinde los necesario al banquillo, y como dicen mis admirados goma espuma:
- Y así sucesivamente, hasta llegar a los que nos representan, a ver si algún día tenemos una oportunidad para poder botar.



COMPARANDO.

La mayoría de todos nosotros pasamos casi una vida comparando, lo comparamos todo y nos comparamos con todo; esa comparación extrema creo que nos convierte a diario en unos autómatas.
Desde que tenemos uso de razón nos comparamos con alguien; ese niño sabe más que yo, ¿pero de qué?
Cuando somos un poco mayores vemos en los demás la forma en que vestirnos, la manera de peinarnos, los zapatos, el chaquetón o la sudadera, e incluso los calzoncillos, que aunque no se vean, se comentan y también se comparan.
De adolescentes comparan su móvil, juegos de play, su bicicleta, su mochila, su patinete, absolutamente todo es comparable.
Nos comparamos con nuestros compañeros de trabajo, con nuestras compañeras de vida, con el vecino, con una conocida, pero lamentablemente nunca nos intentamos comparar con nuestra conciencia.
De jóvenes, de mayores, de adultos, de ancianos, todos comparamos, estamos eternamente comparando y si no...
-¿María, tú cuanto cobras de pensión?
-Yo 650 euros.
-¿Y eso cómo va a ser si yo cobro menos?
Extracto de conversación de dos mujeres mayores de ochenta años.
Admiro muy mucho a todos los que no se comparan con nadie; hace años una amiga me confesó:
-Si quieres ser auténtico, muéstrate tal cual eres, no te compares con nadie porque nadie se puede comparar contigo.
Desde que tomé la decisión de no compararme o de intentar no compararme con nadie, la verdad es que soy mas dichoso, porque todas las comparaciones siempre fueron odiosas.






16 noviembre 2018

EL WÁTER.


Una foto de un wáter el otro día me inspiró esta reflexión; el wáter en cuestión tenía dos dibujos de esos que tienen los móviles de un altavoz; uno con rayitas indicando que está emitiendo sonidos, y otro con una línea gruesa tachándolo, lo que indicaba que estaba en silencio.
El primero estaba dibujado al fondo del agua que rellena el sifón del inodoro, y el otro, fuera del agua, en las paredes del wáter.
El primero: Mear haciendo ruido, y el segundo: mear en silencio.
Pues en esta vida, todo lo que hacemos al igual que mear, se puede realizar de las dos formas, a voces o en silencio.
Somos muchas personas los que expresamos sobre todo: las penas, los sufrimientos y los dolores, con el altavoz abierto; y otros, los menos, con la bocina tachada, y esos para mí, son admirables.
Las personas que afrontan sus sufrimientos en silencio, sin aspavientos, sin necesidad de dar cuartos al pregonero tienen todo mi reconocimiento, porque entiendo que tiene que ser difícil, viendo lo que vemos a menudo por estos mundos de Dios.
Siempre se ha oído el refrán de:
¡Perro ladrador, poco mordedor!
Quizás los que aguantan en silencio: la enfermedad, el daño, la vergüenza, el sufrimiento o el dolor sean más duros que los que van proclamando a los cuatro vientos sus pesares.
Eso se puede aplicar a cualquier estrato de nuestra vida, muchos de los que dicen que van a hacer, jamás lo hacen; los que trabajan en silencio, siempre alcanzan más objetivos que los que proclaman que los van a lograr.
Y además de todo esto, hay un refrán que se está aplicando diariamente, y que ni lo uno, ni lo otro:
¡Al que quiera saber, mentiras a él!
Como decíamos antiguamente, va a ver que tirar de la cisterna; bueno, de la cadena de la cisterna.

ENTRE LAS UÑAS.


El otro día iba andando por una acera de Sevilla, cuando a cierta distancia vi a un hombre de rodillas y agachado hacia el suelo hurgando en la misma acera con la punta de sus dedos; me intrigó en demasía y me fui acercando poco a poco.
Cuando llegué a su altura me paré descaradamente y me quedé mirando hacia el suelo, como mi capacidad visual es muy reducida, no conseguí distinguir que es lo que pasaba, que es lo que estaba haciendo; me agaché por si ese hombre necesitaba ayuda y descubrí unas manos sucias, intentando despegar una moneda de un euro que estaba pegada al suelo.
Le dije al hombre echándome la mano al bolsillo:
-      Levántese y tome. (Acercándole a sus sucias manos el euro que saqué de mi bolsillo).
Me miró sorprendido, cogió la moneda que le ofrecía, se la guardó, y siguió rascando en el suelo.
¡Hasta dónde han llegado los imbéciles con sus puñeteras bromas!
Los que pegan esas monedas para reírse de los paseantes, en algún momento de su vida deberían de necesitarlas para comer, como el que estaba en el suelo, entonces echarían en falta esos euros que fueron pegando por las aceras.
Si encima de moverte, no entre la uña y la carne, sino peor, entre la uña y la mierda, te encuentras con estos graciosos desalmados, las uñas de las garras les seguirán apretando más para adentrarlos más en la mierda.
¿Sabéis lo que pienso?
-Que se podrían encolar la "monedita", con un buen pegamento, tapando la boca del canal por donde evacuan, o lo que es lo mismo, pegársela en el mismísimo culo.




15 noviembre 2018

SANTIAGO.

Mucho tiempo me he estado preguntando sobre el nombre de Santiago, y más, desde que escuche el nombre de un futbolista "brasileiro" llamado Tiago.
Si el santo de Tomás era Santo Tomás y el de Luis San Luis, por lógica el de Santiago apóstol sería San Santiago, o bien el santo sin santidad se llamaría Tiago.
Nadie sabía responder, así que me dediqué a buscar un poco por qué lo de Santiago, Jaime, Jacobo, y todos en el mismo día el 25 de julio.
Et voilà ¡Bingo! como siempre wikipedia tiene la respuesta:
Jacobo, Jacob, Iago, Jaime, Santiago, Tiago y Diego, son la misma persona.
Todos son nombres variantes del hebreo: Ya´akov (sostenido por el talón).
Del Iaakov hebreo se pasó al Iacobus del latín y al Jacobo castellano.
No obstante en el latín eclesiástico se le llamó Sanctus Iacobus (San Jacobo) esto devino en Sant Iaco, y el grito de los españoles en la reconquista fue: ¡Sant Iaco!, derivando posteriormente por asociación en Santiago.
Del Iacobus, derivó también por la rama portuguesa, Iaco; pasando después al Tiago o al Diego que proceden de la misma raíz.
Y la variante occitana de Iacobus, Iacomus, dio origen al James del francés antiguo.
En fin, ya me ha quedado claro por qué es Santiago y no San Santiago o San Tiago, y también por qué se celebran todas estas onomásticas el veinticinco de julio.
Espero que os haya gustado.



LAS PEQUEÑAS MOLESTIAS.

Hace años unos genios del humor y de las moralejas como son Práxedes Nieto y Victor Carretero que componen el dúo Síndrome Clown, dos payasos actuales que sólo se maquillan con una nariz roja, presentaron una obra titulada "Mejor es posible".
En esa obra, muy del estilo de Emilio Duró, los Clowns hablaban de las pequeñas molestias; y ponían ejemplos muy divertidos.
Por ejemplo:
Ese botón que está un poco descosido, y que cada vez que te pones los pantalones, le lías el hilo para que no se caiga, al final se cae... ¿Cuesta mucho trabajo coser el botón?, Pues no se hace y eso causa una pequeña molestia cada vez que te los pones.
Ese cajón de la mesita de noche que no cierra bien y que hay que empujarlo continuamente con la pierna porque se atasca... ¿Tanto cuesta untarle un poco de tiza o jabón a la parte de abajo para que se desplace correctamente?, otra pequeña molestia.
¿Con cuántas de estas pequeñas molestias nos encontramos cada día, y que por no solucionarlas se hacen eternas?, dicen las estadísticas que entre veinticinco y cincuenta  "pequeñas molestias" tenemos cada persona y no solucionamos.
Y si hablamos de los "debería"...
Debería dejar de fumar, debería de aprender inglés, debería ponerme a dieta, debería descansar más, debería comportarme mejor, debería estudiar más...
Si pasan más de tres años con alguno de estos "debería" pendientes, más vale que los borres de tu memoria(ellos dicen, mandarlos a tomar por culo) porque seguro que ya no los vas a hacer; y eso al final, lo que te produce es más molestias.
Por tanto, tendríamos que solucionar pronto las pequeñas molestias y eliminar los "debería" que no vamos a hacer nunca, para dejar paso a darse el gustazo:
Una cervecita, una cabezada en el sofá a medio día, una charla con amigos, el hobby que te plazca etc., etc. creo que todos sabemos lo que puede ser para nosotros y nosotras un gustazo; pues eso.
¡A ver cuándo nos enteramos que la vida son dos días!


PERDÓN.

El otro día estuve escuchando una entrevista con Irene Villa, víctima de una atentado terrorista en Madrid cuando tenía doce años, y en el que perdió algo más que sus dos piernas.
Era impresionante escucharla hablar; la sencillez, la capacidad comunicativa, y su fuerza; hablaba del perdón, eso de lo que tanto carecemos hoy en día; es difícil perdonar cualquier traición, cualquier falta, cualquier discusión, muchas veces entre la familia; y ella lo ha hecho con los que cometieron el atentado.
Desde el año 1991 hasta nuestros días esta mujer ha tenido que convivir todos los días con su mutilación, con la psicosis de la bomba lapa en su coche, y a pesar de ello los ha perdonado, considera que perdonar es romper la cadena que te ata con la persona que te ha hecho daño, y para ella ha sido liberador.
Incluso comentaba, cosa que me sorprendió bastante, que redactó una carta de perdón hacia los terroristas que intentaron asesinarla, por la que se siente muy satisfecha.
Hay tantas cosas que perdonar y no lo hacemos, hay tantos perdones que conceder, y tantas personas que nos tienen que adjudicar el suyo, que no sé si tendremos o tendrán vida suficiente para hacerlo.
Irene procede de Eirene, que en griego significa "paz"; y esta mujer de 37 años, con tres hijos, periodista, psicóloga y deportista paralímpica, soltó una frase que podríamos aplicar a todos los estratos de nuestra vida y de nuestra historia; en casa, en el trabajo, con amigos y en la calle, es tan difícil el perdón...
Pero lo cierto y verdad es que ella dice: Nunca habrá paz si no hay perdón.
Y ahí si que no hay más vuelta de hoja.

10 noviembre 2018

YO NO SABÍA...


Esta es una coletilla demasiado usada para echar balones fuera, para evadir responsabilidades, para quitarse el polvo de los errores de la ropa.
Recuerdo que una vez tuve un jefe, al que sigo admirando, que cuando yo no sabía hacer una cosa me decía:
-      Tú, cógete la normativa, te la lees detenidamente, y después lo haces; y si ves que no alcanzas a ello, entonces me lo dices, para que nunca puedas aplicar a un error el “yo no sabía”.
Y efectivamente, es así; si no sabemos hacer una cosa, o desconocemos las consecuencias que pueden acarrear esa actuación o  decisión, antes de hacer nada: estudiemos, preguntemos, indaguemos, fijémonos, y si me llevas al máximo extremo, ¡copiemos!; es muy fácil, diría que demasiado fácil evadir nuestras responsabilidades con el: yo no sabía…
He chocado de frente con un vehículo, yo no sabía que no se podía conducir por la izquierda. ¿Alguno nos podemos imaginar esta respuesta?
Pues así debería de ser todo.
Cada uno debemos sobrellevar nuestros errores, nuestras equivocaciones, nuestros fracasos, y jamás evadir nuestras responsabilidades, y más si esos errores son por falta de aplicación, conocimiento, dedicación o simplemente de atención.
Pero hay algunos que son todavía más torpes, más zoquetes, más burros, y son los que aún, advirtiéndolos de las consecuencias nefastas que pueden traer su decisión, persisten en el camino equivocado; y después con decir: Yo no sabía…
Pues llegará un momento en que lo sabrán, digo que lo sabrán.








FICHAS DE DOMINÓ.


Probablemente las fichas de dominó colocadas una frente a otra en una hilera sin fin, sirven muchas veces como espectáculo visual cuando se empuja levemente la primera y van cayendo una detrás de la otra hasta el final.
Esta expresión artística, en algún momento, puede ser espejo de muchas de las cosas que ocurren, o suceden a diario.
Si hay un atentado criminal, en el que pierden la vida, algunas o varias personas, éste atentado es el dedo que empuja la primera ficha, y vienen más detrás de ese.
Lo mismo ocurre con los asesinatos de mujeres, el primero es el dedo y después vienen más y más.
Los suicidios también tienen un porcentaje elevado de fichas de dominó, cae el primero y caen bastantes más.
Está pasando con los masters, con los estudios no realizados, con la corrupción, con los timos, con los bulos de la noticias; cae la primera y ufff…
¡Joder, siempre pasa esto para las cosas dañinas, para las malas, para los sufrimientos!
No sé por qué nunca esas malditas fichas de dominó son por una vez solidarias, no entiendo por qué, si una persona sale en televisión confirmando que ha donado todos los órganos de su hija fallecida no hay una ristra inconmensurable de donaciones, ni comprendo por qué si alguien recibe un buen acto de un congénere no sigue empujando a otros  con buenos actos como hacen las fichas de dominó.
Espero que, esas fichas que van cayendo sucesivamente en un delirio sin fin, alguna que otra vez no estén manchadas de sangre, y sí de buenas acciones y magníficos compromisos.










EXPÓSITO.


De “expositus”, (expuesto) en latín, recién nacido abandonado o expuesto, y que por ende se desconoce su origen.
En tiempos, y hasta el año 1921 en que ya era posible cambiarse legal y gratuitamente el apellido, éste era el apellido con que designaba a los niños y las niñas de origen desconocido que eran abandonados en la inclusa.
En 2018 más de 72.000 personas lo llevan actualmente en España, siendo los descendientes directos de esos niños abandonados; y esto me lleva a reflexionar que por muy mal que le fuera a una familia, a un recién nacido, era recogido en un orfanato, y más bien o más mal, comían, crecían, se formaban y tenían una posibilidad de salir adelante.
Hoy, casi un siglo después de la entrada en vigor de esa ley del cambio, en algunos países africanos más olvidados, o recordados sólo para ser escenarios de guerras y que pululan en la inopia, se extiende como la pólvora la costumbre de dejar a los niños y niñas recién nacidos sin nombre; y no por ninguna tradición ni ninguna costumbre tribal, sólo y exclusivamente los dejan sin apellidos, porque no saben si van a vivir lo suficiente para tener la oportunidad de llamarlos ni siquiera por su nombre algunos días.
Hay más de siete mil niños actualmente, según oí ayer, que no tienen nombre; no sé si será una publicidad para que te afilies a esa ONG que los intenta ayudar, o que posiblemente sea verdad, y entonces me pregunto:
¿De qué vale tener nombre si no vas a vivir lo suficiente para que la gente que te rodee te conozca por él?
No sé cómo  a veces no sentimos por lo menos: “VERGÜENZA”.












08 noviembre 2018

LOS REGALOS.

El otro día, mi amigo de la infancia Enrique Sánchez, músico, escritor, investigador y alma mater del grupo Los Escarabajos de Sevilla, tuvo la gentileza de deleitarnos con una conferencia en la Biblioteca Municipal de Sanlúcar la Mayor sobre la composición de dos canciones cruciales de sus ídolos y también de mucha gente: The Beatles.
 Desgranó con pelos y señales la relación entre John Lennon y la ciudad de Almería, en la que según sus indagaciones, empezó a escribir "Strawberry Fields Forever", tema que podríamos catalogar de "andaluz". 
Así mismo aseguró con pruebas irrefutables que Paul Mc Cartney en su visita de incógnito a España, entrando con su coche por el norte y terminando en Sevilla, componía otra famosa melodía: "Penny Lane". 
Entrelazó las bulerías que un día quiso aprender John con los acordes de la canción escrita por él, y relacionó parte del pasodoble "España cañí" con la de Paul. En fin, cerca de dos horas de disertación espontánea magníficamente documentada y musicada; como bien comentaba Enrique, él tiene la ventaja de ejercer de periodista dedicándose al arte de combinar los sonidos con el tiempo, y así entiende con otras perspectivas las circunstancias que rodean a los creadores y sus obras. 
Una conferencia donde se entrevé el gran trabajo de campo y la importante inversión que le ha supuesto, amén de la difícil consecución de originales de prensa, documentos y otros objetos, como una guitarra española o una grabadora iguales a las usadas por Lennon, para acompañarla. Y con ellas aparece en la imagen, investigando en el mismo lugar almeriense donde ocurrió. 
Y de súbito me vino a la mente un pensamiento un poco furibundo: Si la entrada a la charla hubiera costado 25 €, por decir algo, tal vez habrían asistido muchas más personas, y de ahí paso directamente al refrán: 
Lo regalado, ni agradecido ni pagado.
Parece mentira que la única forma de que la gente valore aquello con que se le obsequia día a día es que le cobren por ello, porque si no...







LA MALDITA TOALLA.

Existe un combate de boxeo de tí mismo contra tu destino, en el que ese destino es de pesos pesados y tú eres un mísero peso mini-mosca, un combate que será demasiado desigual.
Aunque te has preparado muy mucho para luchar contra él; éste, de vez en cuando, te receta un crochet de derecha que te manda a la lona; levantas tu cabeza y observas que has dejado un fino reguero de sangre en el suelo que procede de tu boca, te duele el ojo, la tripa y mucho más la comisura derecha de los labios; te llega al oído remotamente la cuenta que hace el árbitro:
- Cuatro, cinco, seis... segundo a segundo... lentamente...
Apoyas tus manos enguantadas y te incorporas para seguir recibiendo "leña", es lo que queda, porque sabes que tu contrincante acabará venciendo por KO en poco tiempo, o por puntos si el combate es más largo.
Y continúas recibiendo, a veces sueltas tu izquierda e intentas hacer un poco de daño a ese destino que te resulta tan superior; cuando estás demasiado dolorido intentas utilizar el "clinch" o cuerpo a cuerpo, para procurar descansar un poco de tan ajetreado combate, y miras a tus adentros, a tu entrenador, a ese ser interno que dirige tu existencia, y le pides que no tire la toalla, que vas a seguir luchando por tí y por los tuyos.
Cuando luchamos día a día por subsistir, por seguir adelante, cuando combatimos desaforadamente por nosotros y los nuestros, y aunque sepamos ciertamente que al final vamos a perder el combate, lo que realmente no deseamos nunca, es que ese yo que llevamos dentro tire jamás la toalla, porque cuando eso ocurra, el combate si que habrá terminado definitivamente.



BANCOS.

Los primeros vestigios de los bancos aparecen en la antigua Mesopotamia, fue un banco de comerciantes que hacía préstamos en granos a los agricultores y negociantes que transportaban bienes entre ciudades allá por el año 2000 antes de Cristo.
El sentido moderno de banca tuvo su inicio en las ricas ciudades de Florencia y Venecia a principios del renacimiento. Y ya desde Londres en el siglo XVII hasta nuestros días, como hoy la conocemos; bueno como la conocía cuando empecé a trabajar, ahora ya también ha cambiado mucho desde finales del siglo pasado.
Recuerdo que en los cursos de capacitación siempre nos hacían una pregunta: 
-¿A qué se dedica un banco?
Y la respuesta era a comprar y vender dinero, cosa con la que yo nunca estuve de acuerdo; siempre he creído, y ahora más que nunca, que tengo razón; que al banco tú le prestas dinero; y que con ese dinero juega, invierte, y presta a otros, y en la diferencia de interés entre lo que paga por el dinero que tú le prestas y el que cobra por el que presta a otros está el beneficio, además ahora, como el margen es tan ínfimo, cobran mucho la prestación de servicios.
Pero todo esto ya es sabido; por eso yo quisiera crear un banco de otra índole, si se pudiera, un banco como el banco de alimentos, sin ánimo de lucro, donde el que tuviera mucho de: tiempo, amor, risas, humor, buenos recuerdos, salud, arte, sinceridad, sencillez, dignidad, honradez pudiera abrir una cuenta con esos títulos y muchos más que se puedan ocurrir, y de las que los necesitados en esos parabienes, que por desgracia o muto propio escasean, puedan acceder a préstamos a pagar en virtudes que ellos y ellas tengan y que deberían ingresar en las cuentas aperturadas para ello.
Esperaría firmemente que nunca diera ese banco en quiebra, y que el cash flow siempre fuera positivo. 
¿Quimera se llama?




07 noviembre 2018

IMPUESTOS Y TRIBUTOS.


Como no podía ser de otra forma, una de las primeras composiciones musicales de la historia que se conservan corresponde a una canción de buenos deseos hacia una esposa fallecida.
Es la composición completa más antigua conservada y es parte de una inscripción griega escrita en una columna de mármol, puesta sobre la tumba que había hecho construir Sícilo para su esposa Euterpe, cerca de Trales, actual Aydin, a treinta kilómetros de Éfeso, patria a la sazón, de San Juan el Evangelista. (No confundir con Juan el zebedeo que fue el discípulo); El epitafio de Sícilo.
El autor es anónimo, pero quedó escrita en esa piedra que encontraron como reposa- maceta en casa de una mujer del pueblo.
El texto dice más o menos así:
“Mientras vivas, brilla; no sufras por nada en absoluto. La vida dura poco, y el tiempo exige su tributo.”
Haciendo mías esas palabras, mientras estemos vivos o mientras que nos mantengan vivos los recuerdos de los que nos amaron, nuestra luz brillará y seguirá brillando; deberíamos no sufrir por nada en absoluto, sobre todo por las cosas inútiles por las que lo hacemos; y lo más cierto de la inscripción: que la vida es corta, incluso para algunos demasiado corta, un suspiro en casos; y que todo el tiempo que pases aquí en la tierra exige un tributo, además de los impuestos vecinales, locales, autonómicos, nacionales europeos y mundiales; están el trabajo, la mala salud, el desgaste de tu cuerpo, el sufrimiento, los accidentes, y muchas más cosas que componen el tributo que hemos de pagar por vivir.
Hay muchos que quieren pagar muchos impuestos, porque es señal de que ganan mucho dinero; pues en la vida, deberíamos cobrar mucho en sonrisas, en buenos momentos, en ratos felices, en triunfos, en besos, en amor, en abrazos, para así poder pagar,  como todo buen ciudadano, nuestros tributos de vida.






06 noviembre 2018

GRAN HERMANA.


No sé de dónde sacaron el nombre para este programa, yo me considero un gran hermano, y no es por nada, sino porque soy el mayor de los tres que sobrevivimos de los cinco embarazos que tuvo mi madre.
Pero en ese programa, que de vez en cuando he visto de pasada en televisión, no he encontrado nunca a ningún gran hermano en el que fijarse, porque la mayoría de los que están dentro y de los que  están fuera en el plató, son “niños chicos”.
Tíos y tías como trinquetes de grandes, haciendo gilipolleces continuamente, discutiendo por memeces, enfrentándose por prevalecer con la razón, con recalentones continuos bajo sábanas y edredones, con poca cultura, destrucción de convivencia, afán por el dinero fácil, etc. etc.
Supongo que el título de gran hermano se referirá a lo que éste hace, enseñar a los hermanos más pequeños a comportarse,  a ser su guía de vida…
¡Pues vaya ejemplo que este gran hermano da diariamente a los hermanos más pequeños!; ¡Vaya mierda de enseñanza que nos aplican a todos diariamente!, porque eso sí, lo tenemos hasta en la sopa, no hay un día en el que no aparezca algo de ese espacio en la programación de tele cinco.
Creo que las televisiones de este país deberían tener un equipo de psicólogos que pudiera determinar la viabilidad psíquica de los programas antes de sacarlos en antena, y que valoraran el daño moral y social que puedan hacer, porque al fin y a la postre es lo que se traga la mayoría de la gente en televisión.
Pero para mí, hay un ejemplo de gran hermano a la que quiero, admiro, aprecio, y a la que tengo como ídolo, ella es mi GRAN HERMANA, y lo pongo con mayúsculas.
Tú sí que pudieras ser un modelo para muchos televidentes hermana, pero en las televisiones, en los realitys shows, el trabajo, la comprensión, la convivencia, la educación, la sensibilidad, el amor, y la dedicación a los demás no venden nada, y lo más penoso, es que esas cosas no le  interesan a la audiencia, lo que sí les gusta es lo otro.
A fin de cuentas, los televidentes tenemos lo que nos merecemos, al igual que en todos los aspectos de nuestra vida, es por lo que digo que: ¡Yo si tengo una Gran Hermana!.
¿Verdad Encarni?




ARACNE.


En la mitología grecorromana ella fue una gran tejedora que alardeó de ser más habilidosa que su ama Atenea (Diosa de la guerra), equivalente a la Minerva romana, diosa de la artesanía y la sabiduría.
Atenea-Minerva, ofendida entró en competición con Aracne, pero según Ovidio, no pudo superarla; y entonces Atenea-Minerva, al no poder doblegarla, la convirtió en araña, de ahí que a estos animales se les llame arácnidos.
En la vida real, muy distantes de las columnas dóricas del Olimpo, por aquí abajo, hay muchos y muchas aracnes, Ateneas, y Minervas.
Por estos lares hay muchos aprendices que se creen superiores a sus maestros y que dedican el día a rectificar las enseñanzas diarias que les dan; muchos hijos e hijas que se imaginan superiores a sus progenitores, más inteligentes, más listos, con más sabiduría y se autoproclaman superiores.
Por el contrario, hay jefes que jamás valoran las capacidades de sus subordinados, que les hacen la vida imposible porque saben que sus empleados son superiores a ellos, porque trabajan más; hay padres que no dejan a sus hijos desarrollar sus habilidades y sus inquietudes.
Tanto los unos como las otras, los empleados y los jefes, los padres y los hijos, los gobernantes con los gobernados, si no saben reconocer los valores de unos y de otros, jamás podrán crecer ni por un lado ni por otro.
Siempre hay que llevar la humildad por bandera, aprender del que más sabe, tanto por arriba como por abajo, dar su sitio a todos, y respetar a quien te saca diariamente las castañas del fuego.
Lo que no se puede hacer es, que cuando alguien que está a tu lado, sea más inteligente, más listo, más decidido, más valiente, más despierto que tú es convertirlo o convertirla en araña, y pegarle un pisotón para quitártela de en medio.
Eso sí, si la o lo pisas, procura que jamás pueda levantar la cabeza, porque si no…

01 noviembre 2018

CIENCIA FICCIÓN.

Cuántas veces hemos escuchado en nuestro argot diario esta frase: Parece de ciencia ficción, cuando el que habla se refiere a un hecho insólito o muy difícil de explicar, cuando intentamos comprender algo que ha ocurrido o está ocurriendo que no llegamos a entender.
Pero yo estoy convencido que hay miles de cosas, que por ser corrientes, nunca las catalogamos con ese calificativo, pero que seguramente son mucho más de ciencia ficción, que por ejemplo un ovni sobrevuele nuestras cabezas.
Empezando por la vida misma, por cómo se engendra, por cómo crece en el vientre materno o en un huevo, por cómo se desarrolla y, por cómo después del período de gestación, un ser es capaz de crear otro ser análogo a ella dentro de sí misma...
¿Eso no es de ciencia ficción?
Seguimos con dos personas que no se conocen, que quizás no se han visto en la vida, que nunca han tenido ni siquiera un saludo, y de pronto, en un efímero suspiro del destino, se enamoran mutuamente con una sensación que ninguno de nosotros podremos nunca explicar con palabras...
¿Es ciencia ficción?
Nuestro cuerpo funciona como una máquina perfecta, sabe en cada momento que debe hacer, e incluso muchas veces intenta repararse él mismo; los sentidos, los sentimientos, la memoria, el dolor que avisa que algo va mal, la fiebre que hace más o menos la misma función...
¿Podremos creer que eso no es ciencia ficción?
Los montes, los valles, el cielo, la tierra, la luz y las tinieblas, el agua y el sol, por Dios, ¿Alguien puede imaginar que haya algo más de ciencia ficción que eso?
Pero todo esto es "de a diario", lo tenemos asumido como que es un deber de nuestra existencia tenerlo, pero creo que deberíamos aprender a valorar todas estas cosas y otras muchas más como lo que son: Cosas de ciencia ficción.