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18 noviembre 2018

"BOTACIONES".

No, no he cometido una falta de ortografĂ­a inconscientemente,  lo he hecho con toda la intenciĂłn del mundo.
Soy partidario de las listas abiertas para la elecciĂłn de nuestros representantes, de los que nos gobiernen, de todos los partidos polĂ­ticos juntos asĂ­ como los que se presenten independientemente en esa alista. 
Por poner un ejemplo y si ningĂșn tipo de animo.
Si creemos que cierta persona es coherente, apta y capaz de gobernar, ¿por quĂ© hay que votar a todos los que van en la lista del partido, si hay uno o muchos de los que no nos lo creemos?
Eso sería en las votaciones, que deberían ser cada seis años por lo menos; eso sí, cada dos años, o anualmente si me apuråis, deberíamos "botar" para establecer una moción de confianza a los que en su momento salieron electos.
En ese acceso a las urnas nos deberĂ­amos acercar al colegio para botar, para botar a los que no lo hayan hecho bien, y que accediera al parlamento el siguiente de la lista.
Botar desde el primero hasta el Ășltimo, sin ningĂșn tipo de pudor; como hacen en las empresas, si en un perĂ­odo la evoluciĂłn del trabajador no es del gusto del empresario, si su producciĂłn es ridĂ­cula a lo que prometiĂł en la entrevista de trabajo, si miente, si desprestigia a los compañeros, el empresario tiene la cualidad de poderlo despedir, de botarlo.
Si un entrenador de fĂștbol no lo hace bien, al paro; si un futbolista no rinde los necesario al banquillo, y como dicen mis admirados goma espuma:
- Y asĂ­ sucesivamente, hasta llegar a los que nos representan, a ver si algĂșn dĂ­a tenemos una oportunidad para poder botar.



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