Cavilar es un verbo que significa pensar en algo con profundidad, detenimiento y, a menudo, de forma insistente o repetitiva.
Muchas veces se usa cuando alguien está dándole vueltas a un problema o a algo que le inquieta.
También puede referirse a pensar con astucia o a buscar soluciones ingeniosas.
La palabra cavilar proviene del latín “cavillāre”, un término que originalmente tenía una connotación muy distinta a la actual, ligada al engaño y a la burla.
Se deriva del latín “cavilla” (antes “calvilla”), que significaba broma, chanza o engaño.
En sus inicios, “cavillāre” no significaba reflexionar profundamente, sino ingeniárselas para decir chistes o mofarse de otros mediante juegos de palabras y sofismas (argumentos falsos).
Comparte raíz con el verbo latino “calvor” (engañar), del cual también proviene la palabra calumnia.
Con el tiempo, la idea de "darle vueltas" a algo para crear un engaño o un argumento ingenioso se transformó en la acción de pensar con insistencia, detenimiento y profundidad sobre un tema, que es el significado que usamos hoy.







