Pasan los años, y no has notado
que has vivido, se va la juventud calladamente, pasa el cariño, pasa la gloria,
ves que de tu obra ya no queda ni la memoria, pasa la vida con su triste carga
de desengaños, pasa la corriente del río cuando busca el mar……
Pasan tantas cosas que te haces
la idea que tu vida es una película que pasa y pasa y que sólo acabará cuando
cierres los ojos y apagues tu luz.
En ese paso de vivencias, cosas,
personas, situaciones, siempre quedan sedimentos a los lados de la ribera de la
vida; posos que ni la corriente más fuerte puede levantar del suelo, asientos
que están adheridos a las paredes de tu alma y que perdurarán siempre contigo, a
no ser que algún incauto o incauta se dedique a levantarlos y llevarlos a otro
lado. Aun siendo así, el hueco siempre perdurará.
Por suerte, tengo mucha solera en las paredes de mi alma, también hay algunos huecos, pero eso es lo normal; hay
personas que dejaron su poso hace tantos, tantos años…. amigos de la infancia
que siguen siéndolo, amigos de la juventud, compañeros de trabajo, amigos
nuevos que aparecen por los afluentes de tu río y que van dejando su impronta, amores, momentos felices, tu familia….. en
suma, un caudal ancho que acoge en su seno los buenos momentos de tu vida, y que
cuando caminas ribera arriba, y notas esas piedrecitas, tu alma se ve plena y te
sientes feliz; y vuelves río abajo, esperando encontrar sedimentos nuevos, de
nuevas personas o cosas que se crucen en tu camino.
Que tengáis un río lleno de
buenos posos, porque aunque la vida pase, lo bueno que queda, es en suma lo que
te hace feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario