DecĂan, no hace mucho tiempo, que AndalucĂa serĂa la extensiĂłn del desierto africano. Que se unirĂa o expandirĂa la desertizaciĂłn hasta el desierto de Tabernas para volverlo todo ĂĄrido.
Y la verdad es que el mundo va por eras, épocas, y edades.
Si hubo edades de volcanes, edad de hielo, y se preveĂa la edad desĂ©rtica, la verdad es que pareciera que nos estĂĄ avasallando la edad del agua.
Y con tanta agua, se me ha venido a la mente una palabra que nos decĂa mi madre, q.e.p.d., cuando por ejemplo, una cantidad de lĂquido, empapaba en demasĂa cualquier cosa, como por ejemplo, si habĂamos bebido mucho lĂquido, y el vientre se movĂa, glu, glu.
¡Parece que estĂĄs enguachinado!
Pues asĂ estamos ya, enguachinados, hasta la misma corcha. Esta palabra proviene de "aguachar" o "aguachinar", que significa llenar algo con
exceso de agua, haciendo que pierda cuerpo o consistencia, especialmente
aplicado a alimentos o lĂquidos.
Debido a esta circunstancia se dice también que "enguachinado/a" se refiere a alguien que estå en
un estado de tonterĂa, atolondramiento o ensimismamiento.
Lo cierto y verdad es que la tierra tuvo: edad volcĂĄnica, edades de hielo, se preveĂa edad desĂ©rtica; pero ahora estamos en la edad enguachinada.
¡Por Dios!


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