El Miércoles de Ceniza proviene de una antigua tradición hebrea de penitencia y duelo, adoptada por la Iglesia cristiana primitiva, para simbolizar el arrepentimiento y la mortalidad. Marcado desde el siglo XI como el inicio de la Cuaresma (40 días antes de la Pascua), representa la conversión y el ayuno.
En el Antiguo Testamento, el
uso de cenizas sobre la cabeza era una señal de luto, arrepentimiento y de ser
"polvo y ceniza" ante Dios.
Inicialmente, en los primeros
siglos (siglo IV), los cristianos que buscaban la reconciliación pública usaban
hábitos penitenciales y ceniza.
Hacia el siglo XI, la Iglesia
de Roma estableció la imposición de cenizas al inicio de los cuarenta días de
ayuno para todos los fieles.
Hoy en día marca el inicio de
la Cuaresma, un periodo de 40 días de reflexión, ayuno y caridad, invitando a
la conversión.
Las cenizas deben provenir de
la quema de los ramos bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior.
La celebración simboliza la
fragilidad humana ("polvo eres y al polvo volverás") y el inicio de
un camino hacia la Pascua.
Fragilidad, porque todos somos frágiles, y la imposición de la ceniza nos lo recuerda anualmente.
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| Foto extraída de wikipedia. |


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