Un miasma es un efluvio, emanación o aire fétido y corrupto que, históricamente, se creía que emanaba de aguas estancadas, materias en descomposición o cuerpos enfermos. Esta teoría dominante hasta la consolidación de la teoría microbiana, sostenía que estas exhalaciones malignas propagaban enfermedades.
Proviene del griego “μιασμα”
(míasma), que significa "impureza" o "contaminación".
Antes del siglo XIX, se
consideraba la causa principal de epidemias (como cólera o peste), asociando el
mal olor con la transmisión de enfermedades.
Hoy en día, a menudo, se usa
en plural ("miasmas") para referirse a cualquier aire o ambiente
fétido
Figuradamente se aplica para
describir algo que corrompe, contamina o daña moralmente, como en "el
miasma de la corrupción".
Es un sustantivo masculino
("el miasma"), aunque en el uso coloquial a veces se utiliza en
femenino por su terminación en -a.
¡Dios, líbranos de las miasmas y de "los miasmas"!
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| Foto de mi amiga Juani Mora. |


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