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03 diciembre 2014

LOS SURCOS DE LA VIDA.

Esta mañana, una amiga me ha preguntado que qué tal estaba con la vista, le contesté que mejor y que a partir de ayer cuando me pusieron el nuevo cristal en las gafas, por lo menos conocía a la gente y podía andar por la calle mås seguro; me replicó:
-Entonces me verĂĄs mejor las arrugas.                                          
Pues sĂ­, ¿y quĂ©?, ¿tienes arrugas? y ¿quĂ© pasa?

Las arrugas son como las muescas de los pistoleros en sus revĂłlveres, una por cada muerto; son como las rayas que los presos antiguos dibujaban en la pared contando los dĂ­as, las semanas, los meses y los años que llevaban entre rejas; son como los nĂșmeros del cuenta kilĂłmetros del coche; en suma son las estelas que la vida va esculpiendo en tu piel. Esas arrugas incluso con un poco de dinero las puedes hacer desaparecer o disimular poniĂ©ndote en manos de un buen cirujano plĂĄstico; pero hay otras arrugas, las que producen surcos en el alma, que no hay cirujano que pueda difuminarlas, ¿o sĂ­?.
Las arrugas son piezas o partes de la vida, estén donde estén ubicadas.


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