Hacer pellas, o novillos, o como decíamos en mis tiempos, hacer rabona; es un acto muy usual en la escuela, aunque eso, hoy en día esta muy controlado y perseguido.
La expresión "hacer pellas" para referirse a faltar a clase sin permiso, tiene un origen incierto, aunque hay varias teorías. Una de ellas sugiere que podría derivar de la palabra latina "pella", que significa "bola" o "masa", posiblemente en referencia a la forma redondeada de un grupo de personas que se juntan para hacer algo, como faltar a clase. Otra teoría, más extendida, vincula la expresión con el hecho de que los niños, al faltar a la escuela, a menudo se reunían en lugares donde había animales, como establos o corrales, y jugaban con bolas de barro o tierra, que también se llamaban "pellas". También se ha sugerido que la expresión podría provenir de la idea de que los alumnos que hacían pellas "se hacían una bola" o se reunían en un lugar secreto para evitar ser descubiertos.
En cierta ocasión el profesor Valero Ferrer, de la cátedra de obstetricia, regañó al alumno Santiago Ramon y Cajal (1852-1934) por sus continuas faltas a clase. Este alegó, como excusa, interminables trabajos en la sala de disección.
-¡Eso vamos a verlo!,-replicó Ferrer.
Acto seguido, le preguntó por la génesis de las membranas del embrión, un tema nada sencillo. Cajal paso más de media hora dibujando esquemas y figuras que dejaron anonadados al profesor y a los compañeros. Al final de su exposición, la clase aplaudió y consiguió un sobresaliente.
El acierto de Cajal era fruto del azar. Gracias a su afición a la anatomía, había estudiado pormenorizadamente el embrión. Del resto del programa no tenía ni idea.
¡Hasta para hacer pellas hay que tener suerte!
La expresión "hacer pellas" para referirse a faltar a clase sin permiso, tiene un origen incierto, aunque hay varias teorías. Una de ellas sugiere que podría derivar de la palabra latina "pella", que significa "bola" o "masa", posiblemente en referencia a la forma redondeada de un grupo de personas que se juntan para hacer algo, como faltar a clase. Otra teoría, más extendida, vincula la expresión con el hecho de que los niños, al faltar a la escuela, a menudo se reunían en lugares donde había animales, como establos o corrales, y jugaban con bolas de barro o tierra, que también se llamaban "pellas". También se ha sugerido que la expresión podría provenir de la idea de que los alumnos que hacían pellas "se hacían una bola" o se reunían en un lugar secreto para evitar ser descubiertos.
En cierta ocasión el profesor Valero Ferrer, de la cátedra de obstetricia, regañó al alumno Santiago Ramon y Cajal (1852-1934) por sus continuas faltas a clase. Este alegó, como excusa, interminables trabajos en la sala de disección.
-¡Eso vamos a verlo!,-replicó Ferrer.
Acto seguido, le preguntó por la génesis de las membranas del embrión, un tema nada sencillo. Cajal paso más de media hora dibujando esquemas y figuras que dejaron anonadados al profesor y a los compañeros. Al final de su exposición, la clase aplaudió y consiguió un sobresaliente.
El acierto de Cajal era fruto del azar. Gracias a su afición a la anatomía, había estudiado pormenorizadamente el embrión. Del resto del programa no tenía ni idea.
¡Hasta para hacer pellas hay que tener suerte!


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