Solo las hembras de los mosquitos tienen esta molesta costumbre. Y algunas dan noches de Ăłrdago a las grandes.
La razĂłn es muy sencilla:
La sangre humana es una fuente de proteĂnas fabulosa, si no que le pregunten a DrĂĄcula, fabulosa para alimentar a sus crĂas.
Y claro las madres, como todas las madres, arriesgando su vida para alimentar a sus crĂas.
Para localizar a su vĂctima, el insecto, o mejor dicho la "insecta" , es capaz de percibir las pequeñas emanaciones de gas carbĂłnico que desprende nuestra piel, signo de un suculento manjar.
Seguramente, y dado que no todos somos atacados por igual, no todos desprenderemos los mismos efluvios de la piel.
Algunos o algunas son mĂĄs atacados que otros u otras.
Mientras tanto, los machos, por el contrario, se conforman con nutrirse del néctar de las plantas y otras sustancias azucaradas.
Aparte del AutĂĄn, se pueden utilizar remedios caseros para evitar las picaduras:
Aceites esenciales de citronela o de lavanda, aplicar limĂłn o clavo de olor, o usar ropa larga, que creo que no es buena idea ya que quedan al descubierto las partes mĂĄs molestas para las picaduras: la cabeza, la cara, las manos y los pies si llevamos chanclas.
Por si acaso, siempre AutĂĄn a mano.
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Foto de mi amiga Juani Mora. |
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