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17 enero 2018

ENVIDIAS.

Hay gentes que no conciben que haya personas más dotadas para ciertas cosas; hay gentes que no se tragan que haya otras, que trabajen más que ellos mismos, para tener más éxito o mejores resultados en sus quehaceres; hay gentes que no admiten que haya otros más listos, más guapos, más inteligentes, más poderosos, más altos, mejores futbolistas, mejores músicos; por una cosa o por otra es por la que se destaca; de nacimiento o con mucho trabajo.
¡Qué facil resulta opinar despectivamente sobre algo de lo que no conoces el trasfondo, el trabajo, y la dedicación que ha llevado a ello!
Hay gentes que son tan pobres que envidian a todo y a todos; envidian en silencio y se corroen por dentro a cada minuto, a cada hora; anhelan para ellos o ellas cosas que no podrán tener nunca; porque no lo llevan en la sangre o bien porque no trabajan lo suficiente para conseguirlo.
Envidian en público con críticas despectivas, muchas de las veces faltando a la verdad, e intentando minar con esas opiniones la supremacia del envidiado. Envidian hasta su espejo, porque este, es el único que le presenta cara a cara sus carencias; envidian hasta el extremo, de intentar (y muchas veces conseguir) destruir la autoestima del envidiado o envidiada.
No se debe envidiar un don, así como no se puede envidiar al que trabaja para conseguir sus objetivos, porque al fin de todo, la envidia se convierte en el máximo homenaje que los mediocres le rinden al talento.

ENCABRONADOS.

¡No sé qué coño le hacen a algunos y a algunas por la mañana, para que desde que abren los ojos, estén encabronados!
No entiendo lo que unos y otras desayunan (si lo hacen) para que desde muy temprano estén protestando por todo.
Desconozco que bicho les pica antes de levantarse, para que se enfurruñen en la parada del autobús, para que le protesten  al conductor para que no abra la puerta, si no hay nade, porque entra mucho frío; devuelven el café porque está demasiado frío, o demasiado caliente comentando: Joder Manuel, llevo años ya desayunando aquí, y todavía no sabes cómo quiero el café; entrar en el trabajo y no dar ni casi los buenos días.
No se, no entiendo porqué hay tanta gente encabronada por la mañana temprano.
No comprendo como las personas podemos ser tan negativas; esa forma de actuar no solamente pone de manifiesto la poca educación del interfecto o la interfecta, sino que implica un contagio directo y manifiesto de ese encabronamiento a muchas de las personas con las que este individuo o individua tenga relación durante el día.
La violencia, llama a la violencia; el amor, llama al amor; la simpatía, llama a la simpatía; y por ende, la gilipollez, llama a la gilipollez.
Los demás no tienen la culpa de lo que te pase, y si quieres estar encabronado, miráte al espejo, y págalo con el de enfrente, no con el resto de los humanos.


MARRANOS.

Al final de la reconquista había muchas religiones que convivían en esta España recientemente unificada; a partir del siglo XV una cantidad ingente de judíos se vieron amenazados por una incipiente inquisición.
Los que no marcharon de Iberia, se proclamaron judeoconversos, estos judíos de la península iberica (España y Portugal) se judaizaron; es decir, se convirtieron exteriormente al cristianismo acatando las enseñanzas y ritos de la Santa Madre Iglesia, pero siguieron observando clandestinamente sus costumbres y su anterior religión.
Esta forma de actuar fue justificada  por los rabinos, con el argumento de que los judíos podían (incluso debían) fingir convertirse a otra religión si creían en peligro su vida, estando exentos de cumplir aquellas prácticas, en público, y del culto que pudieran delatarles; sólo se les exigía en última instancia que mantuvieran viva la fe en sus creencias. Ya llegarían tiempos mejores.
A estos se les denominó, y se les sigue denominando: marranos.
Vocablo ya incorporado por la histografía a otros idiomas: catalán, portugués, francés, inglés y aleman. No es lo mismo ser un convertido, que un converso.
No se de qué, pero esta forma de actuar, de acatar cosas en público para evitar castigos, y de seguir actuando según sus convencimientos sin ningún tipo de pudor, me resulta demasiado familiar.
En fin...

13 enero 2018

EL ARGOT TAURINO.

Muchas de las expresiones con las que nos comunicamos hoy en día, provienen directamente del mundo del toro; esos primeros toreros Pepe Hillo, Cúchares, Lagartijo; Joselito, Belmonte, etc. dejaron en nuestra lengua multitud de frases hechas, a saber de algunas:
¡Coger el toro por los cuernos!, ¡Hasta el rabo todo es toro!, ¡Saltárselo a la torera!, ¡Que no te coja el toro! y muchas más de las que podríamos hacer un glosario.
Pero hoy me quiero referir a una frase, la que hasta hace un rato, no he relacionado con el mundo del toro, y mira que la he escuchado veces, y mira que he estudiado cosas del toreo.
Mi hijo Jesús, canta mañana en el gran Teatro Falla de Cádiz, con su comparsa Cazagigantes; y como bien dice el refrán: De tal palo, tal astilla.
Cuando algo importante en mi vida tenía, tiene o tendrá que sucederme, los prolegómenos son los  que me matan; con la espera, se apoderan de mi los fantasmas, el miedo, y sobre todo la responsabilidad, y si esa responsabilidad conlleva, que lo que yo haga o diga, o como en este caso cante, deba ser parte del éxito o fracaso de un grupo, todavía peor; y así supongo que estará mi infante.
Me acuerdo, hace tiempo, que el mozo de espadas de Juan Antonio Ruiz Espartaco, Domingo Román, me decía que en la habitación del hotel, donde los toreros peor lo pasan, le ponía tres trajes de torear, cada uno en una silla, para que Juan se entretuviera en pensar cual de los tres decidía ponerse, para que así se le olvidara un poco la responsabilidad de la tarde.
Pues nada hijo, tendrás que intentar desviar tus pensamiento a otro sitio y olvidarte un poco del domingo por la noche.
Aplicando el dicho que antes comentaba, te conmino: ¡Ya estás en capilla!, esa a la que entran los toreros en las plazas justo antes de hacer el paseillo, de ahí la frase.
Pues si, ya estás en una capilla, ya sabes muy bien lo que tienes que hacer en ella.
Se abrirá el telón, y empezarás a cantar, todo fluirá sin problemas, como le pasa a los buenos toreros, el miedo se quedará en la capilla y si me apuras en el hotel.
Te acompañaremos los que están y los que no están, para darte toda nuestra fuerza.
¡Ea, a torear! ¡Y no dejes de soñar dentro de tu sueño!

11 enero 2018

LOS CAZAGIGANTES.

Hace meses que se abrió el libro de cuentos; un libro de historias con las hojas en blanco en las que Ramón ha ido desgranando letras y música. Han sido meses de dedicación, de idas y venidas, de trabajo, de mucho trabajo; poco a poco las horas de ensayo se han ido tragando a las horas de sueño y a las de descanso, y por fin, el domingo...
En el Falla os coserá los tipos el "SASTRECILLO VALIENTE", el "GATO CON BOTAS", os prestará las suyas para que piséis las tablas; desde la peña, camino hacia el teatro, echaréis migas de pan que os dará "PULGARCITO" para después poder regresar bien tras la pelea musical entre bambalinas.
Cuando se abra el telón, deberéis afrontarlo como "JUAN SIN MIEDO" , si no hay nada que temer, no hay ningún miedo; deberéis enseñar bien alto el anillo mágico como "FRODO BOLSON"; "JACK EL DE LAS HABICHUELAS", o Juan como prefiráis, las sembrará en los parterres de la platea para que crezcan rápidamente y así poder subir por ellas y besar a las Ninfas; "HANSEN, GRETEL Y GULLIVER" dirigidos por "DAVID", que se convirtió en rey después de vapulear a Goliat, os animarán a enamorar a esas gigantes sombras que representan el jurado; y el gran "HARRY POTTER" hará un hechizo con su varita mágica para dar luz a vuestras gargantas.
Todos ellos, en un momento de su historia, lucharon contra gigantes, contra ogros, contra bichos enormes, contra malvados y grandes magos; todos ellos al igual que vosotros, dirimieron esas contiendas, y además vencieron, vaya si vencieron.
El domingo hay muchos gigantes a los que derrotar, desde Antonio Martín hasta Tino Tovar; desde Antonio Martínez Ares a Joaquín Quiñones; desde los Carapapas a Juan Carlos Aragón...
En fin, gigantes del Carnaval de Cádiz a los que hay que dar caza, que para eso lo lleváis impreso en el nombre de vuestra comparsa: CAZAGIGANTES.
Que así sea, y yo que lo vea. ¡A vivirlo y a disfrutarlo!
¡Mucha mierda chicos!

09 enero 2018

GLOBOS DE COLORES.

Sueños, tantos sueños y de tantos tipos, globos de colores que vamos hinchando con sueños y más sueños; globos  rojos cargados de amores, de pasiones imposibles, globos azules soñando con la libertad, con la verdad; globos rosas como flores de primavera que sueñan con la dulzura, la delicadeza, con la amistad; globos que surcan el cielo hinchados cada noche, cada madrugada. 
Sueños, tantos sueños, globos negros soñando con el poder, con silencio, con seriedad;  amarillos repletos de energía, felicidad y diversión;  globos naranjas cargados de alegrías, creatividad, éxito; globos morados inflados con poder, con lujo, con ambición; globos  ocres que portan la estabilidad y la seguridad; globos blancos con aires de pureza y de bondad; globos verdes cargados de esperanzas, al fin y al cabo... ¿Qué son los sueños sino esperanzas?
Cada noche, desde que tenemos uso de razón, al conciliar el sueño vamos rellenando globos de todos los colores y los vamos dejando escapar, por la ventana de nuestro alma, con la esperanza que muchos, o por lo menos alguno, llegue hasta el gran hacedor para que se nos conceda lo que llevan dentro.
Nunca nos detenemos en eso de llenar globos, si bien, conforme pasan los años, nuestra capacidad pulmonar para soplar cada vez es más escasa; y eso, al fin y a la postre, es lo que nos hace seguir adelante cada día, porque sabemos que el mundo está lleno de alfileres que ya se encargan muy concienzudamente de pinchar la mayoría de ellos, aparte de los que estallan por llenarlos demasiado.
Nunca dejad de llenar globos y dejadlos volar al firmamento.

08 enero 2018

GUERRA INCIVIL.

La otra noche estuve prestando atención a un reportaje sobre la última de nuestras vergüenzas nacionales, de unos y de otros; de los de arriba y de los de abajo; de los de la derecha y de los de la izquierda; esa condena que nos lastra todavía como personas libres (que creemos que somos), esa espada de Damocles que nos vigila desde arriba tengamos el color que tengamos, reviviendo cada día esa guerra incivil.
Era un programa bastante independiente, y por eso aguanté escuchando y viendo con atención; conforme pasaban los minutos empecé a sentirme mal, cada momento que se iba proyectando yo miraba la pantalla y cerraba los ojos; se me venía a la mente la imagen de mis hijos con esas anchas camisas, con los tirantes, la gorra y el mosquetón al hombro, cerraba y volvía a abrirlos y seguía viendo lo mismo.
Por Dios, ¿qué sería de ellos, criados como están, teniendo que pasar hambre?
¿Cómo afrontarían el tener que matar, algunas veces solo por matar?
¿Cómo podrían subsistir con unas alpargatas, y sin ni tan siquiera tener acceso a una bicicleta?
Bueno, siendo franco, nosotros tampoco estaríamos preparados ya para ello, nos hemos aburguesado con el paso del tiempo, además con el paso de muy poco tiempo.
Hubo un momento, en el que ya "se me cayeron los palitos del sombrajo" (como cantara mi amigo q.e.p.d. Andrés Algarrada) y fue cuando narraron el enfrentamiento entre dos hermanos, ambos ataviados con sus diferentes uniformes; dos hermanos que por fuera vestían uno de azul y otro de rojo, pero que por dentro llevaban la misma sangre.
Tuve que quitar el programa, era superior a mis sentimientos.
Se habla y se vuelve a hablar, con la valentía que da haber vivido esa barbarie solo en el recuerdo de los mayores, y parapetados en  una libertad actual que les permite ser más valientes que los propios combatientes; para más inri, tildando al de enfrente, con calificativos, o más bien descalificativos,   más propios de esa penosa época.
Y seguimos sin aprender nada.
Solo le pido a Dios que no se repita nunca.

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