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12 mayo 2018

TODO DEPENDE DEL CRISTAL.

Los sábados de amanecida, normalmente, tengo la costumbre de coger el tren para acercarme a ver a mi familia, que durante la semana tengo un poco distante.
Temprano, paseo por Sevilla camino de la estación y me sorprende muy mucho la amalgama de gentes que proliferan por las calles a primeras horas de la mañana de un sábado.
Al pasar por la puerta de una oficina de CaixaBank, a través del cristal ,se despereza una "litrona" que ha alimentado al que se enreda entre unas mantas dentro del recinto, para resguardarse del relente nocturno; y continúo mi camino, un chico en moto (supongo) ataviado con corbata y casco se pasea entre los coches para acercarse lo más rápido que pueda al semáforo, que continúa rojo, entre sus piernas lleva un maletín en el cual supongo que viaja su portátil de trabajo.
Al cruzar el paso de peatones del semáforo me cruzo con una chica morena, joven, con ojos soñolientos,  altos tacones, y de negro, con una falda de flecos, como si tuviera un mantón de Manila abrazando su cintura.
Hay otro que atisbo al final de la acera, que no sabe ni él, si va o si viene, está tan a lo lejos que no lo distingo bien, y en el recodo, con camiseta, calzonas, botines y cinta del pelo aparece un hombre ya maduro haciendo running (¿así se escribe?).
Bajo las escaleras mecánicas hacia las vías, y como todos los sábados saludo a Juan, que regresa a casa de su trabajo nocturno, está conversando, de cosas de seguridad, con el guarda jurado de la estación.
En fin, una mañana de sábado en las calles de Sevilla, que cada uno la ve, dependiendo del cristal con el que la mire.

SACRO BEL CANTO.

El viernes noche me adentré en la penumbra y en su Paz, en principio inundó mis sentidos ese perfume de incienso demudado de la cuaresma; arribaba de impregnarme con el bálsamo del azahar que discurre sin solución de continuidad por las calles de Sevilla en estas fechas; e instintivamente me retrotraí por un instante a la carrera oficial;  solo un instante, porque al momento, el aroma de la llama consumiendo la cera virgen se hizo presente en la capilla.
Damas ataviadas de cielo, de flor, de verde esperanza, de morado Gran Poder, de albor níveo, de rojo pasión, un arcoíris de sopranos se desplegó en las escalinatas del presbiterio arropadas por caballeros de oscuros trajes, de los que surgían las melodías más profundas.
Los brazos de una camisa amplia de lino negro abotonada dibujaban con sus manos, que emergían de los puños blancos, compases uniformes hacia la bóveda de la capilla, y una silueta negra con alzacuellos del color de su cabello,  dimanaba melodías sublimes con sus dedos de marfil.
Y me seguía preguntando...
¿Cómo pueden convivir ocho esculturas en el altar principal de un retablo barroco/neoclásico de mediados del XVIII?
¿Qué forma hay de diseñar los techos y las bóvedas para amplificar las melodías, elevándolas en una espiral hacia lo más alto y que su eco nos llegue amplificado a nuestros sentidos?
Cerré los ojos y abrí todos los poros de mi piel para que se inundaran de música.
Una vez apagada la capilla del ex-convento de la Paz, en su patio, departí un buen rato con los y las portadoras de esas deliciosas voces, son un grupo de personas que trabajan por y para los demás; el recital, fue a beneficio de la acción de caridad de la Sagrada Mortaja, en su viernes benéfico, cuya meta es acercar a Sevilla a chicos y chicas de países del este; me imbuí en sus conocimientos musicales y de las artes escénicas de muchos y muchas de los allí presentes.
Una dulce velada, dulces melodías, una dulce charla con algunas dulces sonrisas en una dulce noche de la primavera sevillana; tal como decimos en Navidad: una noche de Paz. Preciosa ceremonia de proclamación del "Sacro bel canto". Gracias a Carmen y Reyes por su invitación y seguro que nos veremos en la próxima.

11 mayo 2018

EL MALDITO GUSANILLO.

Todo los que llevan en la sangre el espectáculo, solo hace falta que vean algo que les incite para que les pique el gusanillo de cantar y busquen la menor oportunidad para sentirse realizados, si no tienen a mano un escenario y/o un micrófono, se desahogan en su misma ducha.
Lo mismo pasa con los que llevan el toreo dentro; en el momento que ven una corrida, hablan de toros o sueñan el toreo, les pica el "gusanillo" y se van de tientas, o bien reaparecen en una ocasión especial; los futbolistas tres cuartos de lo mismo, los he visto rechonchos como bolitas, jugar una pachanguita.
Pero hay un gusanillo mucho peor, yo lo llamaría: un áspid muy venenoso.
Hace tiempo, un psiquiatra comentaba en una entrevista que la maldad en la sociedad venía por rachas, y solo era necesario que alguien diera el primer paso, sirviendo de ejemplo,  para que los que tuvieran las entrañas tan negras como él o como ella se sintieran picados por esa víbora maldita; y cual fichas de dominó, repitieran el mismo crimen que el primero.
Cuando hay un suicidio, en el entorno más cercano del suicidado, suele repetirse en más personas picados por la dichosa serpiente; comprobamos que la violencia de algunos hombres con algunas mujeres (me niego a catalogarla violencia de género, no todo el género masculino ejerce de violento); como decía, comprobamos que el veneno se traslada a través de las informaciones, y otros a los que le pica el áspid, cometen el mismo crimen. Lo mismo pasa con las violaciones singulares o en masa, con el rapto y asesinato de chicos y chicas, se está convirtiendo en una epidemia por el veneno que se les despierta a los abusadores.
La pederastia juega con los mismas cartas envenenadas.
Lo cierto y verdad es que cuando pasa una desgracia, la maldita cobra se encarga de picar a los: asesinos, maltratadores, abusadores, violadores, pederastas y demás, para inocularles el malvado "gusanillo". ¡Maldito sea!

09 mayo 2018

LA OSCURA CÁRCAVA.

Como pude, me impulsé hacia arriba desde el fondo de la laguna, me apretaba el pecho conforme ascendía, no podía estar más tiempo sin respirar; cuando me besó el frío en la cara, supe que era la señal de abrir mi boca e intentar aspirar el máximo de aire posible; me congeló las entrañas, pero sabía que esa inspiración me daba vida.
Salí del agua, cuando me marqué un ritmo adecuado de respiración, me senté en una de las piedras que bordeaban el lago.
-¿Cómo había caído tan abajo?
Miré hacia arriba y descubrí las paredes escarpadas de la cárcava, aquella por la que había caído, no sé cuando, ni sé cómo, pero lo que sí tenía claro es que estaba bien abajo, aterido de frío, y sin saber hacia donde ir.
Tranquilidad, tengo que pensar y poner mi mente lo suficientemente clara para tomar una determinación.
Tomé una estricta decisión: hacia arriba, si quería salir de allí, tenía que subir hacia arriba, una tarea bien difícil; era necesario no volver a hundirme de nuevo en la laguna, pero para ello, tenía que tener las manos y la mente fuertes, agarrarme concienzudamente a los riscos, a las fuertes ramas, a los pequeños arbolillos que sobresalen de las paredes del abismo, todo lo que sea para subir, subir, y subir hacia arriba.
Lucharía hasta la extenuación, sin un gramo de desánimo, con el convencimiento de que al llegar al borde del precipicio podré observar de nuevo, después de este gran susto, un nuevo amanecer.
EL sol sale todos los días, a mí, desde abajo, me era imposible verlo, y lo llamaba, lo llamaba desesperadamente, pero solo escuchaba una canción de fondo que me animaba a seguir subiendo: "Here comes the sun" (ahí viene el sol); ahí viene, pero para poder disfrutar de él, no tenía más remedio que llegar arriba.
A los que viváis hundidos bajo  el agua,a los que  sintáis que caéis en picado por la cárcava camino del agua; a los que os estéis asomando inconscientemente al borde del precipicio, sabed que siempre, siempre hay alguna piedra con la cara de un amigo, ramas con facciones de familiares y arbolillos con la tez de compañeros que bien te quieren; todo te ayudará a salir, o bien te impedirán caer en esa gran depresión que es la cárcava.
Y si por mor del destino, pierdes el sentido, o te resbalas, o te  caes, tienes que luchar con uñas y dientes para poder ver de nuevo al sol.
¡A por el!

08 mayo 2018

UNA ENCUESTA DEL CIS.

Para mí hay muchas formas de derrochar dinero, de gastar "pasta" en cosas que no hacen falta para nada.
Una de ellas es gastar en las encuestas.
Estuve ayer viendo un poco por encima el barómetro del CIS de las cosas que más nos preocupan a los españoles:
El ranking es verdaderamente curioso, pero a todos los efectos inútil; preocupa principalmente el paro, nos desasosiega la corrupción y el fraude; nos intranquilizan los políticos en general, nos inquieta el futuro de la pensiones, nos obsesiona la inmigración, la educación, la sanidad, la justicia...
Cada uno con su porcentaje correspondiente, todo esto hace publicar un estudio sociológico que me sigue pareciendo totalmente inútil, ineficaces todas las protestas que creo que también son erróneas.
Deberíamos todos a los que nos preguntasen que es lo que más nos preocupa de nuestro país, contestar:
- Lo que más me preocupa de España, es la falta de honradez, formalidad, ganas de trabajar, no cumplimiento de promesas, pérdidas de dinero, etc. etc. de la gente de nos dirige.
Yo solamente contestaría eso, y me manifestaría para exigirles "solo" eso.
Algunos se atreven hasta comparar a los partidos de enfrente suya de "mafias".
Lo dicho, todas las encuestas son inútiles, para mí, porque no se contesta realmente cual es el verdadero problema que nos acucia.
Y como he dicho muchas veces, es un problema de muy difícil solución, porque la solución  de ese problema, está en manos del problema.
Y sigue....l


07 mayo 2018

LOS OSARIOS.

Se tarda unos meses en la concepción, todo son parabienes, ilusiones, y va pasando el tiempo; llega un momento en que hay que prepararlo todo para la venida, y empiezan los gastos:
Que si vestidos, que si adornos, que si recipientes para beber y las necesidades, que si "que esté todo preparado".
Se hace acopio de dinero para el día del bautizo, se invita a los amigos, y empieza la vida.
Va pasando, y no nos damos cuenta que en un momento se acabará, que lo que no hayas disfrutado en esos días, no lo podrás disfrutar más; pasa inexorablemente, y cuando más cerca está el final más rápido se va el tiempo.
Una noche de tormentas de colores, muere para siempre la que estaba viva, y al otro día, en menos de doce horas, lo que queda de ella son nada más que sus huesos metálicos y unos pocos despojos.
Los médicos de trasplantes hacen acopio de todo lo que puede ser trasplantado para otra vida, en otro año, y al final, ya solo resta el trabajo de los sepultureros.
Se fue la feria y ya solo aguantan, abrasados por la solanera, los hierros que descansan a la espera de la resurrección venidera en los osarios, en propiedad o alquilados, de los que los guardan.
Cualquier parecido de la feria que se ha ido, con la realidad de nuestra existencia, es pura coincidencia.

05 mayo 2018

LAVA ME...

Así se inicia la frase: "Lava me Domine, ab inquitate mea et a peccato meo munda me" (Láveme Señor de mi pecado y purifíqueme de mi delito), más o menos es lo que el sacerdote pronuncia antes de comenzar el sacrificio de la eucaristía; hoy ya en muchos oficios religiosos está en desuso.
Posiblemente Poncio Pilato (quinto perfecto de Judea), cuando, y según las escrituras, se lavó las manos después de mandar a Jesús a crucificar, también pronunciaría algo parecido, "lava me..." para purificarse del oprobio que pudiera estar cometiendo, y así evitar la sensación de culpa después de la advertencia de Claudia Prócula.
Hoy en día, ni con una riada de "tropecientos" hectómetros cúbicos de agua, sería suficiente para lavar tantas manos manchadas, sucias y hasta podridas en este nuestro país.
Siendo eso así, habría que estar echando agua y desinfectante durante años para limpiar toda la porquería en la que nadamos en  estos tiempos y que ensucia ineludiblemente nuestra relación con los demás, haciendo increíbles las promesas que nos hacen a menudo, sobre todo en épocas de elecciones; por cierto, ya muy cercanas.
Y el problema es que no hablan nunca que no sea en su propio beneficio, o para echarse flores por las cosas, muchas o pocas, que hayan hecho bien.
Jamás he escuchado, o quizá mi memoria no recuerda a ninguno o ninguna que haya empezado una comparecencia, o una rueda de prensa o un mitín diciendo:
-Lava me...

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