Esta palabra proviene del latín, de "rancor" que significa queja o querella, y que está relacionada con el verbo "rancere" (hacerse rancio). Esta conexión etimológica se debe a que el rencor es un sentimiento "rancio o descompuesto" como los alimentos que se guardan mucho tiempo, a igual que los sentimientos de resentimiento.
Sea rancio o no el rencor, si se mantiene mucho tiempo, el rencor se hace rancio en el alma.
El rencor te va corroyendo las entrañas poco a poco, e incluso, según investigaciones recientes, puede producir cáncer.
Y hay personas que son rencorosas, que la guardan infinito tiempo hasta que te la pueden devolver, tengas tú la culpa o no, esas personas lo llevan dentro de si, y cuando creen que es el momento ¡zasca! que la dan.
El otro día escuché una frase que define genialmente el rencor y es esta:
¡El rencor es un veneno que vas bebiendo mientras esperas a que muera la otra persona!







