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20 agosto 2013

UN MENSAJE EN UNA BOTELLA.

La palmera imponente, sirve de faro natural de la isla desierta. El agua de la playa y la arena blanca,  que para muchos es un idilio, ya que es lo que buscan en vacaciones, para otros es…. como un cruel destino.
La isla, no tiene salidas, no tiene opción de evasión, se convierte en una cárcel dorada; con una cabaña de palmas y un poco de comida. El que mora en ella, se limita sólo a subsistir, ya que los recursos son limitados y no puede, ni debe derrocharlos.
Pasan los días, y las conversaciones tienen como interlocutores a: la luna, al sol, al viento y al mar; el manto de la noche aprisiona hasta los sueños, y de nuevo sale el sol; eso sí, todos los días amanece, que no es poco.

Hay situaciones en la vida, en las que, los seres humanos, estamos perdidos en una isla desierta  como si fuéramos Robinsones; naufragó el  barco de tu empleo, cayó la avioneta del amor, seres queridos se fueron a las profundidades en  submarinos de madera, y no volvieron más; los hijos cogieron su lancha y se fueron de casa. Cosas que, en algún momento, nos pueden postergar a esa isla . No obstante, creo que a todos nos gustaría recibir por lo menos, un mensaje en una botella, que haga renacer la esperanza.




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