Todos, y todas, hemos puesto a veces a alguien, o a algunos, o a algunas en un pedestal.
A veces, poca, gente nos ha puesto a nosotros en un pedestal.
Pero nadie se merece estar en un pedestal, porque al fin y a la postre, los fallos y errores, como buen humano o humana, aparecen.
¡Nadie es perfecto ni mucho menos!
Todos adolecemos de defectos, todos, incluso los subidos o subidas a un pedestal.
Una persona es un cĂșmulo de sensaciones, positivas y negativas que la componen.
Y, lo peor, o mejor de todo, es que no se pueden separar, todas van juntas y unidas para siempre.
El tema es en aprender a sumar, si merece la pena.
TambiĂ©n estĂĄn a los, o a las, que hemos subido en un pedestal porque nos han engañado, estafado, o timado; a esos, y a esas, si se podrĂa aplicar el refrĂĄn que dice:
¡Hay gente que se baja solita del pedestal en el que la pusisteis!
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Foto de mi amiga Juani Mora. |
Totalmente de acuerdo.
ResponderEliminarTambién , hay quienes se suben por decisión propia imponiendo prioridades en propio beneficio sin mirar ni valorar opinión alguna. Esos son los mås peligrosos .
Gracias
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