Seguidores

09 septiembre 2023

ESPLÍN.

Siento esplín de cuando se hablaba por el teléfono que estaba en el taquillón del salón encima de un tapetito.
Siento esplĂ­n de jugar al fĂștbol a la salida del colegio marista y llegar a casa como si fuera una presa de pescado enharinada y lista para freĂ­r.
Siento esplĂ­n de las visitas a la Farmacia de Rossi, para todo el cĂșmulo de cosas importante que hacĂ­amos allĂ­.
Siento esplín de las vueltas por el porche de la iglesia, con sueños amorosos mientras comíamos pipas.
Siento esplĂ­n de los paseos al Seminario, con la pandilla, y el grupo flok.
Siento esplĂ­n de esas actuaciones fantĂĄsticas que hacĂ­amos con el grupo de Enrique, Oyotna five?, rebotica?.
Siento esplín, esto solo algunas veces, del trabajo en el banco y la caja; eso sí, siempre siento esplín de los buenos compañeros.
Siento esplín de mis hijos pequeños, bebés, cuando empiezan a andar, a hablar, cuando los dormía en mis hombros tarareåndoles marchas de Semana Santa.
A veces, siento también esplín, de los buenos amigos que se fueron para siempre.
Siento esplĂ­n de tantas cosas, y es en lo que se ha convertido esa melancolĂ­a, que a veces estĂĄ demasiado lejana.
EsplĂ­n: MelancolĂ­a que llega a producir tedio, (supongo que por lo que falta). RAE

Siento esplĂ­n de mi abuela Encarna y de mi mata de pelo ¡Coñe!.


No hay comentarios:

Publicar un comentario