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13 septiembre 2025

¡¡RESPIRE, PADRE!

 En 1774, un sacerdote llamado Joseph Priestlei (1733-1804) calentó óxido de mercurio dentro de un recipiente de vidrio incandescente, que produce un calor más intenso que cualquier llama utilizada por él, y generó un gas incoloro que hacía arder una vela con más brillo que en el aire.

Un años después, tuvo la idea de averiguar si podía respirarse dicho gas, y para tal fin colocó un ratón dentro de una campana de vidrio llena del extraño vapor.

Priestley observó que el roedor vivía durante media hora, en tanto en cuanto solo se mantenía vivo durante quince minutos cuando el animal se introducía en la misma campana  solo con aire.

El sacerdote acababa de descubrir el oxígeno.

Supongo que después probaría con él mismo y alucinaría.

Los entramados de la ciencia son inescrutables.


Foto de mi amiga Juani Mora.


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