Es lo más importante del mundo, pero hay que hacer una salvedad, como he oído decir a Jorge Cadaval:
A la familia, si eres bueno para ella, lo que hay que hacer es restarle.
Claro, restarle, no sumarle.
Y algunos, o algunas nos empeñamos en sumarle.
Le sumamos preocupaciones, le sumamos gastos innecesarios, le sumamos malestar de cabeza, le sumamos discusiones, le sumamos, en suma, dolores.
Y eso es una verdadera pena, en todo caso, deberíamos sumar: soluciones, ayuda económica, o compañía.
Para el resto deberíamos restar.
A nuestra familia le irá mejor, y por ende, a nosotros también nos irá mejor.
Siempre que te juntes con tu familia procura restar, porque de las aportaciones se enterarán todos.
Seamos restadores de las cosas dañinas o dolorosas.
En el trabajo y en las relaciones sociales es la misma película.
Y en la relación de pareja no te digo.
¿Y por qué no?
En la política, ya que suman más bien poco, que no resten solo recursos, por favor.

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