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27 julio 2023

¡AY!

Mi cama no tiene patas, tiene un canapé, hace falta sitio para guardar cosas y en un canapé caben muchas.
Pues ni por esas me libro.
Me acabo de dar un “piñazo” en los dedos pequeños del pie con la esquina de la parte del suelo del canapé, y ha sonado como un crujido acompañado de una punzada, que me he temido lo peor.
¡Ya me he partido un dedo, o dos, o quién sabe!
¡Qué dolor más agudo por Dios!
O tengo los pies demasiado grandes, o los muebles son extremadamente anchos.
En la pata del sofá, ¡Pum!
En la pata de la silla, ¡Pum!
En el sostén de la encimera, ¡Pum!
Todo eso lo entiendo, lo comprendo y lo asumo; son patas que están por ahí pululando, y como veo poco, y además como soy cariñoso, de vez en cuando, me gusta darle un beso a mis "patas bonitas". ¡Joeee!
Coñe...
¿Pero en un canapé que no tiene patas sino un tablero desde la cama al suelo cómo es posible?
Será la edad, o imán que tienen mis dedos para con los muebles.
Por suerte se ha pasado el dolor, parece que no hay nada roto.


Preciosa foto de mi amiga Juani Mora.


VIDEOJUEGOS CON INTELIGENCIA NATURAL.

No sé si los niños de cuando yo era chicos eran más sanos que los de ahora, no sé si crecimos más fuertes o más débiles, más listos o más torpes, no sé si comíamos mejor o peor, lo que si es seguro es que menos, pero creo que no peor.
Pero lo que si es seguro es que teníamos unos vídeo-juegos superiores a los que hoy en día tienen los niños instalados en su móvil.
Videojuegos con inteligencia natural, no artificial, como los de hoy.
En la Farmacia Rossi, donde pasé mi infancia, en cuanto entrábamos, la mayoría de las veces, por el mismo despacho de la farmacia, se encendía el video juego.
Íbamos pasando etapa tras etapa, ventana tras ventana, por ese laberinto de habitaciones, jardines, patios, corrales, piscina y cochera que componían la farmacia.
Éramos muchos jugadores, y también familiares.
Podíamos leer, tocar la guitarra o el piano, merendar batido y sobaos en los descansos de los guerreros, hacer experimentos químicos, obras de teatro, circos equilibristas, cabañas en los árboles, nadar en la piscina, tocar en un conjunto musical; en fin, un árbol de niveles a los que accedíamos durante el día.
Y os preguntaréis....
¿Cómo era el "game over" del juego?
Pues muy fácil, cuando llegaba el padre de mi amigo Enrique y decía:
¡Cada mochuelo a su olivo!
¡Ea, "Po "tos" "pa" casa"!
Bendita farmacia de Rossi y su familia.

Río Guadiamar a su paso por mi pueblo.




CUBOS.

La primera vez que mis carnes blancas (no morenas) le tomaron el gusto a una piscina, fue ya "mayorcete", con seis o siete años.
Fue por obra y gracia de la madre de mi buen amigo Enrique Sánchez.
Todos los chavales, que por aquel entonces íbamos a la Farmacia a jugar, leer, entretenernos, y en suma, a aprender, se bañaban en la piscina.
María Isabel, (madre de Enrique, fallecida hace poco), abogó ante mi padre para que me dejara bañarme.
En aquella época aprendí a nadar, bueno, como pude y Dios lo permitió, y me sigo defendiendo.
Recuerdo que José María, primo de Enrique, se hacía todas las mañanas ¡Tres kilómetros nadando! en una piscina de seis u ocho metros, infinitos largos.
Por aquellos años, mi piscina, y la de mis hermanos, era un lebrillo de barro, que nos parecía gigantesco y que se ubicaba en el corredor del "soberao (sobrado)" en el que vivíamos por aquel entonces.
Ese lebrillo lo colmaba mi santa madre con un cubo de zinc que llenaba en el grifo de la concina.
Eran cuatro o cinco cubos, pero lo que si no se me olvida es que el último cubo, lo calentaba en la candela de carbón de la cocina, donde hacía de comer, para que sus hijos no sintieran mucho frío al meterse en su piscina particular.
¡Como una madre no hay "ná"!
Y como un buen amigo tampoco.
Ah, y el cubo también servía para después de bañarnos, y lavarnos con jabón, enjuagarnos con el agua del lebrillo. ¡Ay la vida! Cuántas experiencias.


Foto extraída de la página "Mil anuncios"



24 julio 2023

TIROCINIO.

Todos hemos vivido alguna vez un tirocinio.
Más bien, diría yo, que vivimos constantemente en un tirocinio.
Desde que nacemos, que si hablar, andar, comer, guardería, colegio, instituto, universidad, trabajo, pareja, sexo, hijos, siempre, creo que siempre estamos en un tirocinio.
Algunos tirocinios son muy bruscos, de golpe, abruptos; otros son más livianos o agradables.
Los tirocinios procedentes de decepciones, traiciones, o ataques son los más difíciles de sobrellevar.
La RAE dice que un tirocinio es un aprendizaje o un noviciado.
Pero yo digo, o afirmo, que la vida es un continuo tirocinio.
Cada día que pasa se es novato en una cosa, en un sentimiento, en una experiencia, por lo que nadie deja de aprender, de ser novato en las cosas que le pasan.
Y lo peor de todo es que los que dan novatadas, son los más novatos, los que no han sabido aprender que todos hemos sido, somos, y seremos novatos o novatas.

Foto de mi amiga Juani Mora.



COQUINAS.

En Matalascañas hay de 2,5 millones a 3 millones de personas residiendo durante el verano, incluyendo los miles de visitantes de un solo día.
Supongamos también que solo el 50% de esas personas bajan a la playa.
Y supongamos también que en cada una de esas 3.000.000 de visitas, cada persona coge un par de coquinas.
Se cogerían aproximadamente 6.000.000 de coquinas.
¡Qué buen guiso se hace con dos "coquinitas chiquetitas".
En una ración caben unas cincuenta o sesenta coquinas, por lo que con 6.000.000 de coquinas se podrían hacer unas 100.000 raciones.
Todo esto suponiendo que todos los que bajen a la playa cojan al menos dos coquinas del tamaño adecuado y tengan a bien unirlas para convertirlas en raciones.
Nunca más cerca de la realidad.
Los que están en la playa con una bolsita o un vaso, metiendo el pie hasta más arriba del tobillo, para coger algunas coquinas, ¿para comerlas o guisarlas? Lo que cogen son:
Coquinas del tamaño de una uña, que seguramente serán crías, y lo que consiguen con ello es que no crezcan y se adecuen al tamaño para el consumo.
Por cierto...
¿No estaba prohibido coger coquinas?
Pues eso.
Vasitos y bolsitas de plástico por doquier con cinco o seis coquinas.


Mar de coquinas de campo de mi amiga Juani Mora.


A RAJATABLA.

Esta palabra es una palabra yuxtapuesta de dos a saber.
Raja: Del verbo rajar, y este a su vez del latín "reachar" (de "acha" =astilla) Segmento de madera cortada.
Y tabla: del latín "tábula" ( tablas o plancha para escribir)
Por lo que si miramos el significado de la RAE donde dice que rajatabla significa:
- De manera estricta, precisa o rigurosa.
- A toda costa y resueltamente, a pesar de los riesgos y dificultades.
Podemos relacionar el significado con al base etimológica.
Porque si rajatabla pudiera ser una tabla o plancha para escribir rajada, con los cortes que se infieren en la plancha donde se escribe, eso significaría que lo que está escrito no se puede borrar, y si se da una orden, o se hace una cosa cumpliendo esa orden a  rajatabla, significaría que se debería hacer estrictamente como está escrito.
Hay tantas cosas que se deberían de hacer a rajatabla, (sobre todo en política) pero lamentablemente se pasan, o nos pasamos la tabla por los hu...os, o en su defecto por otro lado más femenino.

Foto de mi amiga Juani Mora.


20 julio 2023

GULUSMEAR.

En el programa Master chef se gulusmea en directo en todos los programas, si bien el acto de gulusmear es un acto muy común en los buenos cocineros en la segunda de las acepciones, porque la primera es sinónimo de golosinear.
Dicen los grandes chefs que un cocinero que no gulusmea, no es un buen cocinero.
El buen cocinero debe andar probando continuamente lo que está cocinado...
Si está bien de sal, de aliño, o si está dulce o demasiado amargo.
Con esta palabra, hoy, quiero hacer un símil político, según las acepciones de la RAE.
En la RAE hay varias acepciones:
- Andar comiendo o buscando golosinas. (golosinear) 
Políticamente sería votar constantemente a lo que creamos con una mayoría con capacidad para gobernar, eso sería golosinear con la política, solo los momentos buenos.
- Andar oliendo o probando lo que se guisa. 
Políticamente sería oler, probar lo que hay, y si no nos gusta, si falta sal, o si sobra, si falta aceite o vinagre, o simplemente si no nos gusta lo que probamos, cambiar a otro plato.
- Curiosear, husmear.
Políticamente sería escuchar, hablar, escribir en redes sociales, criticar aquí, allá, acullá, para no hacer nada modificando tu voto para que las malas cosas cambien.
En fin, gulusmear.

Foto de mi amiga Juani Mora.


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