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31 octubre 2023

BESAMANOS REAL.

He estado viendo el acto de la Jura de la ConstituciĂłn de la Princesa Leonor de BorbĂłn y Ortiz.
Y no he tenido mĂĄs remedio que acordarme del añorado pĂĄrroco de SanlĂșcar la Mayor, D. Francisco Carretero Mesa.
Cuando llegĂł a SanlĂșcar, allĂĄ por el año 1988, quedĂł perplejo con la forma en la que los sanluqueños dĂĄbamos el pĂ©same, tanto en el entierro del finado o finada, como en la misa de difuntos de la siguiente o de la otra semana.
Los dolientes se colocaban en el ala lateral izquierda, mirando desde el presbiterio, bajando la escalera de la puerta de la sacristĂ­a.
Los asistentes iban pasando por delante del Altar Mayor, hasta llegar allí, y se daba la mano, o un beso, o un abrazo, o un arrebato de dolor. Esto hacía muy penoso a los dolientes el momento del pésame.
Entonces se decidió un cambio, que en su momento, no pareció bien a mucha gente del pueblo, pero que al fin y a la postre, se instauro, se tomó como norma, y hoy en día, es mucho mejor para las personas que esperan el pésame en la escalinata del Altar Mayor, menos doloroso y pesado, y para los que lo dan, pasando por delante de los dolientes y agachando la cabeza en gesto de respeto.
Ya va siendo hora, que la monarquía española tome lección de D. Francisco Carretero y elimine esos interminables apretones de manos en los besamanos reales, hoy casi 600 personas, por otro tipo de gesto mås acorde a los años en los que estamos.
Se puede hacer mås llevadero el cumplimiento de toda esta gente; cumplimiento, que al igual que en el pésame, en muchos casos, son dos palabras: CUMPLO Y MIENTO.

Foto extraĂ­da de Vanitatis.



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