Seguidores

15 marzo 2025

SIN PERDÓN.

Hay cosas que verdaderamente no tienen perdĂłn, o es lo que decimos a menudo.
¡Esto no tiene perdĂłn de Dios! ¡Ni de Dios! ¡QuĂ© barbaridad! ¡Dios perdona todo!
Pues sĂ­, todo tiene, o debe de tener perdĂłn.
Hay afrentas que pudieran ser imperdonables, sobre todos si estas afrentas son a tus hijos, esas duelen mucho mĂĄs que las que te hagan a ti y, por supuesto, son mĂĄs difĂ­ciles de perdonar.
El ejercicio del perdĂłn es un ejercicio de los que mĂĄs dificultad puede costar, muchas veces, mucho trabajo, pero no es imposible.
Ya puedes decir que perdonas pero que no olvidas, no es bueno olvidar para que no vuelva a ocurrir lo mismo y que estés advertido o advertida.
No perdonar te corroe por dentro, te ennegrece el espíritu, te hace huraño o huraña, y termina acabando con tu alegría y diría que hasta puede acabar con tu vida.
Una de las personas con un encomiable ejercicio del perdĂłn fue mi madre, q.e.p.d., perdonĂł tantas cosas la pobre, sobre todo para que no sufrieran sus hijos e hija.
Por ello debo comprender que estarĂĄ allĂĄ en el sitio reservado para las personas de buen corazĂłn.
Aunque...
Para las personas sin perdĂłn en el corazĂłn vivir es peor que la misma muerte.

Foto de mi amiga Juani Mora.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Buscar este blog