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22 abril 2020

VIRTUDES CONCEDIDAS.

¿Cuántas virtudes nos regala la vida, además de la vida misma?
El amor, la esperanza, la templanza, el equilibrio; la seriedad, el respeto, la fidelidad, el humor, la elegancia, la transparencia; la solidaridad, la caridad, la fe, la dulzura, y por último, el amor otra vez, además de varios etc.,etc.,etc.
Infinidad de virtudes que hacen nuestra vida y las de los demás, si las usáramos, bastante más llevaderas.
Vengo, por una de sus frases,  no lapidarias, pero sí virales, a hablar hoy de:
Edmund Burke, irlandes, (1729-1797) , diputado de la cámara de los comunes, adverso a la revolución francesa con su grupo político "Old whigs".
En 1756 escribió:
Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas, acerca de lo sublime y de lo bello" (Casi "ná" el "titulito").
Ahí esboza unas teorías filosófico-estéticas que influirían en el pensamiento de Kant.
Licenciado en leyes y en estudios literarios, las necesidades económicas le hacen dedicarse a la política (recordemos, año 1756) ¿Suena de algo lo de necesidades económicas y dedicarse a la política?
Tuvo problemas con los partidarios de la revolución francesa y con los naturalistas, abandonó su partido y dejó la política en 1794, muriendo tres años después.
Una de sus frases más emblemáticas hace referencia a las virtudes que el gran Dador nos hace cuando nacemos y dice así:
"Agradar cuando se recaudan impuestos y ser sabio cuando se ama, son virtudes que no han sido concedidas a los hombres". (Edmund Burke).


Virtudes cardinales, tomada de la página web es.slideshare.net

PADRES Y MADRES SEVEROS.

Mi padre era un hombre: recto, honrado, entregado a los demás, fiel, pero también fue un hombre severo; severo y muy duro en sus castigos. Quizá demasiado obsesionado con lo que le rodeaba, pero buen hombre; jamás, ni yo ni mis hermanos fuimos capaces de faltarle nunca al respeto ni desobedecerlo, solo tenía que mirarnos...
Hoy en día la cosa ha cambiado...
Ha cambiado tanto...
Los que hoy somos mayores, la mayoría, y hemos crecido con esa severidad, y algunos/muchos maltratados (no fue mi caso) y viviendo en una plena dictadura en casa, cuando tuvimos nuestros hijos, nos prometimos que eso no lo haríamos con los ellos.
Y erramos, al pretender ser amigos y amigas en vez de padres y madres, fallamos en no aprender a decir no; como los nuestros, nos equivocamos al olvidar un poco de severidad; y claro...
Y si por ende, le damos la vuelta a la tortilla, algunas veces, la severidad con la que nos tratan nuestros hijos resulta un poco excesiva, diría yo.
Tengo confesiones de padres y madres que para ellos queda lo que están pasando.
Como en todo, hoy en día, el ancho del embudo siempre mira para el otro lado.
Y en muchos casos, también hay que son serveros con sus padres o madres, ya ancianos, interpretando el papel de lo que son para ellos sus padres, otros hijos de ahora, pero más grandes y viejos. .
"Por severos que sean un padre o una madre juzgando a sus hijos, nunca serán tan severos como un hijo o una hija juzgando a sus progenitores."

Foto de la página arriba indicada.

21 abril 2020

A QUIEN DIOS SE LA DE...

No sé si habrá sido Dios, o algunos de esos o esas mortales que se creen que son Dios, o dioses.
No sé quién decidió no emprender este camino que estamos siguiendo ahora, antes; quién empezó a decir que no pasaría nada, que estábamos preparados para cualquier contingencia.
No sé quién extravió tanto dinero que ahora nos va a hacer falta para soportar la crisis (joder, otra vez) que nos caerá encima después del confinamiento.
No sé, solo sé que no se nada, pero que estamos bastante jodidos.
No sé, por qué algunos incautos, maníacos, excluyentes o auto excluidos rechazan para sus paisanos las ayudas que les puedan prestar los miembro del ejército de España que pagan entre todos.
No sé, a qué vienen tantos bulos, tantas noticias falsas, tantas mentiras, tantas patrañas; para todavía hacernos más jodido este tiempo.
En fin, todas las culpas no las tiene Dios, ni mucho menos, aunque en muchas ocasiones sea el "pagache" (sitio circular donde se lanzaban los trompos (peonzas) cuando jugábamos en la calle) de todo lo que pasa en el mundo.
¡Que si hay que ver lo que nos ha mandado Dios!
¿Por qué Dios habrá querido esto para mí?
Es como si Dios fuera un niño chico, un bebé al que siempre tenemos para echarle la culpa de todo:
¡Siempre es bueno que haya niños!
Me niego, cada palo que aguante su vela de una vez, que ya está bien de endilgarle la culpa de nuestros errores a otros, incluso a Dios.
Y aunque el dicho del Quijote, diga lo que diga...
¡A quien Dios se las de, San Pedro se la bendiga!
Cuando Dios manda algo, a San Pedro, su apóstol y representante suyo en la tierra solo le queda bendecirlo, porque ni él puede hacer nada; solo cabe aceptar el buen o mal éxito de un asunto con resignación y conformidad, según el giro que tomen las circunstancias.
Expresión detallada en "El Quijote I, 45".
Creo firmemente que el que la haga, que la pague, o por lo menos que se sepa que ha sido él o ella.

Foto cogida de la web: esefarad.com


20 abril 2020

MENTIRAS.

Y yo, como la burra, vuelvo al trigo de las mentiras, ¡Las odio!.
Un castillo, edificado sobre unos cimientos de mentira, más tarde o más temprano se derrumbará, y al que coja dentro...¡Al charco!
Una pareja, que basa su relación en la mentira, más temprano que tarde... ¡Al charco!
En un trabajo, si subes, si escalas, si trepas buscando con mentiras tu propia auto-promoción, al final...¡Al charco!
Si educas a tus hijos en la ciénaga de la mentira; del que quiera saber, mentiras a él, haciéndoles creer en fantasías animadas de ayer y hoy, instruyéndolos para que aprendan a mentir en todos las circunstancias de su vida, sobre todo en las difíciles o comprometedoras; al final, cuando necesiten la verdad...¡Al charco!
Mentira, viene como es natural del verbo mentir. Procedente del latín "mentiri" (urdir un engaño con la mente) enraizado en "mens" (mente).
Hace alusión a construir una falsa realidad a partir de saberes firmes(verdades), y toda deformación de esta verdad es un constructo de la mentira. Por lo que la interpretación real de mentira es: "Decir algo sabiendo que es falso"
Georges Bernanos, novelista, ensayista y dramaturgo frances (1888-1948) denomina la mentira de una manera tan sutil, que no he tenido más remedio que hacer mía su expresión:
"La mentira es un centinela que guarda la puerta por la que tiene que salir la imagen falsa de lo que nosotros mismos le hemos hecho creer a los demás".
No sé realmente si es así lo que nos están haciendo creer, no sé si nos la están colando, o si, por el contrario, realmente todo lo que está pasando es ciertamente como nos detallan.
Pero que recuerden todos, digo bien, todos siempre que...
"Las mentiras tienen las patas muy cortas"; demasiado cortas diría yo.



19 abril 2020

EPINICIO.

Esta palabra, o palabro (como lo cataloga mi amigo Paco Palomo) proviene del griego "έπινικιον" (epinikión) canto de victoria;  "epi" que es sobre y "nice" que es victoria.
Hay pocas palabras con esa raíz "Nice", pero sí muchos nombres como:
Nicolás, Nicodemo, Nicanor, Nicéforo, Nicasio, etc. así como Bernice, nombre femenino antecesor de Verónica. (Una curiosidad, que muchos de los nombres del nuevo testamento relacionados con Jesús de Nazaret lleven en su composición epi-nicio (canto de victoria).
En el diccionario de la RAE epinicio se cataloga como: En la poesía griega antigua himno triunfal, canto de victoria.
Los epinicios se componían por encargo, y solían usarse los mismos tópicos y fórmulas. Aunque no se descartan que los mismos autores enviaran sus trabajos para ganarse los favores de sus "huéspedes" así llamados los héroes festejados en sus obras.
Memorables fueron estas de Píndaro:
"El hombre es el sueño de una sombra".
"Más le valiera al hombre no haber nacido".
Hoy en día se hacen tantos epinicios a personas que no son ni siquiera leyendas, y mucho menos héroes.
Los adláteres y correveidiles, que diría José María García, pululan a la orden del día en todos los escalones sociales, cualquier indocumentado sale a la palestra y compone un epinicio para el político de turno, sea del color que sea, y haya hecho lo que haya echo, en "beneficio" de todos sus conciudadanos; y aún así, pretenden ser defendidos a ultranza por los epinicios de sus secuaces ( secuaz: persona que normalmente acompaña y sigue a otra persona y muestra una actitud de subordinación y dependencia respecto a ella).
En fin una charada más sobre una palabra, o "palabro" que me ha parecido curiosa e interesante.


Foto de la página web acal.com.


16 abril 2020

TEMORES Y RECUERDOS NEGROS.

El otro día escribía sobre el hecho de guardar las cosas en el olvido, o sea, olvidarlas, o intentar olvidarlas por lo menos, pero que siempre permanezcan guardadas.
Pero una cosa, tal como me recordaron unas muy buenas amigas, es dejarlas guardadas pero difuminadas con el olvido, y otra, mucho más dolorosa, que por mucho que quieras olvidar, no puedes, te es imposible.
Eso, ya no son solo malos recuerdos, son temores, son recuerdos negros.
Esos recuerdos negros, aunque intentes esconderlos, hacerlos desaparecer con una capa de cal viva para que mueran en el olvido, nunca desaparecen, y parece que, cual lezna de zapatero, te van pinchando en la cabeza a cada momento del día, de la tarde, y lo que es mucho peor, de la noche.
No soy nadie para decir a ninguna persona cómo tiene que administrar sus malas remembranzas, sus pesadillas y sus más negros recuerdos; pero sí decirles que lo único que no se puede perder nunca es la esperanza. Siempre debemos tener esperanzas porque el camino de esta vida es muy largo y no sabemos, ni sabremos jamás, cómo, cuándo, dónde y porqué nos pasan las cosas que nos pasan, las consecuencias que pueden tener; y como quedará todo al final.
Al igual que en estos día de clausura, de reclusión, lo que nunca debemos perder es la esperanza.
El que espera y olvida siempre goza de la luz, porque el olvido es blanco y se pierde en el mar; y la esperanza es blanca y se pierde en el cielo; el que recuerda y teme siempre, vive en la noche porque esos recuerdos son negros. 
"No se puede dar de comer, en cada momento, a los malos recuerdos, hay que encerrarlos; ahora bien, nunca olvidarlos."

Foto extraída de la página de Amazón.


13 abril 2020

BUENAS PERSONAS.

Este artículo va dedicado, con todo el cariño del mundo, a esos "incalificables" que todos los días, a las ocho de la tarde se acicalan, abren su balcón y empiezan a aplaudir desaforadamente y a gritar ¡Viva! y ¡Oleee! cuando pasa la policía por la calle.
Va dedicado a esos que después de aplaudir, o cuando lo están haciendo, ponen a todo volumen el "Resistiré" del Dúo dinámico (que no del todo es así, porque la letra de la canción es del periodista Carlos Toro Montoro), o el himno de Andalucía, o la Marcha Real española, o el Coco Guagua.
A todos esos, repito incalificables, que después de todas estas bendiciones, que hacen junto a todo el mundo, cuelgan un "cartelito" a la entrada del bloque, "aconsejando" a los médicos, policías, dependientas, limpiadoras, etc. que se están enfrentando día a día al COVID 19, que cambien su residencia porque en estos pisos habitan niños y ancianos y se pueden contagiar; y lo peor de todo, escondidos tras la máscara del anonimato, despreciables.
A todos esos, innombrables que pintorrean el coche de una doctora por el mismo motivo, y encima le producen un daño económico por su vandalismo, también despreciables.
Ahora, si yo fuera ella, no le quitaba lo pintado ni aunque me dieran dinero por ello; me sentiría orgulloso de que me hubieran rotulado eso en el coche, y me vanagloriaría de ello cada vez que sacara el vehículo a pasear, y a ver si se le cae la cara de vergüenza a quien lo hizo cuando la vea.
La cal y la arena, la cara y la cruz, el bien y el mal de las personas que habitamos en este mundo, que cada día que pasa, es más mundano.
El ser humano se compone de dos palabras, a saber: ser y humano. El ser siempre es bueno, y el humano es malo.
A cualquier persona que cataloguemos de bueno, lo podemos poner en esta coyuntura...
Vas a morir antes de que caiga el día; pero, si le das a este botón, morirán diez personas en el último confín del mundo que no conoces, y tú te salvarás.
¡Pulsas el botón! ¿O no? (Ricardo Darín, actor y director argentino, Buenos Aires 1957)

Foto extraída de El Periódico.

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