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22 enero 2022

Y VUELAN, DIGO QUE SI VUELAN.

Entre los dos años ya que llevamos con esta puñetera pandemia, dos años que hacen que el tiempo vuele a tu lado, y con la edad que va cumpliendo ya uno, el tiempo parece que se ha convertido en luz de la velocidad que lleva.
Conforme te vas haciendo mayor, pretendes sin solución de continuidad, vivir más cosas, porque cada vez sabes y eres consciente de que te queda menos tiempo para vivirlas.
Y ya quisieras hacer todas las cosas que te faltan, pero esta enfermedad se esta apoderando del tiempo de todos.
Lo que antes era relativamente fácil, hoy se ha convertido en una odisea. Tienes que estar horas colgado al teléfono para una cita del médico, una consulta a la seguridad social, un trámite en hacienda, o simplemente que te cojan el teléfono en el banco; cuando antes, uno de los puntos importantes que determinaban la calidad del servicio, era atender una llamada antes del cuarto rin.
Toda esta parafernalia que nos rodea: colas en las calles, poca atención personal, ninguna atención personalizada, y la derivación de todo a internet, cuando no tenemos un internet práctico en la mayoría de los entes con los que tenemos que luchar a diario, hace que perdamos escandalosamente nuestro tiempo.
Ya sabemos que cuando deseamos que algo llegue rápido, el tiempo va muy despacio; pero como con la pandemia cada cosa que intentas, cada trámite que necesitas, tarda diez veces más que antes; pues eso acorta los tiempos de ocio y lo que tendría que ser una forma tediosa (dadas las ganas que tenemos que termine) de pasar la pandemia, acompañado de que ya somos dos años más mayores, hace que se nos escape el tiempo entre la manos.
Todavía, y gracias a Dios, nos mantenemos vivos, muchos y muchas se han quedado en el intento de sobrevivir, que tal como está hoy la cosa, no es poco.
Mucha suerte a todos porque creo que vamos para largo.






19 enero 2022

APRENDE HIJO.

¡Qué poco valoramos las cosas que tenemos en la vida!
Los hijos tenemos la costumbre, cada vez más, de valorar poco a los padres; y cuando se van y se pierden en la inmensidad de la eternidad, los valoramos, los recordamos, y los echamos de menos.
Hay muchos compañeros que nunca valoran el trabajo de los suyos; tienen la puñetera costumbre de aprovecharse de ellos, pero nunca los valoran, hasta que los pierden, hasta que piden el traslado, o los cambian de sitio.
Lo mismo pasa con los jefes, valoran pocas veces a los buenos y elevan a los altares a los aduladores; a todo mal jefe le gusta ser adulado.
Y con las parejas, ídem de lo mismo; no valoramos cuando tu pareja se vuelca contigo, te da tu sitio, te admira, te respeta, hace lo que sea para hacerte feliz, aporta más que resta, y te anima siempre a triunfar en la vida; pero...
Se buscan otras aventuras, se sueñan otros amores, se olvida todo hasta que empieza a faltar; entonces todo se echa de menos, y en la mayoría de los casos no hay solución.
Tenemos un defecto muy importante: no aprendemos a valorar a las personas que nos quieren y siempre valoramos a las que queremos.
-Hijo mío, aprende a valorar lo que tienes en la vida, antes que la vida te enseñe a valorar lo que has perdido.




17 enero 2022

PARECIERA QUE NO COMPRENDEN.

Hay muchas personas que no comprenden, hay mucha gente que tiene poca sensibilidad y atacan con la lanza enhiesta para hacer daño.
No son buenas personas las que se enfadan cuando el otro hace las cosas bien, cuando las hace bonitas, cuando hace un buen trabajo.
A mi, como todos sabéis, me cuesta mucho trabajo escribir; no el hecho de lo que escribo, sino el hecho de escribir, porque tengo que forzar los ojos, o mejor dicho, mi medio ojo, que es el que queda.
Dedico el tiempo que ellos me permiten a esforzarme en abrir mi alma a mis amigos, a comentar experiencias curiosas, y a intentar comunicar las cosas que aprendo. Unas veces serán mejores los escritos y otras no tan mejores; y de los poemas digo exactamente lo mismo.
Este placer de escribir para uno mismo y para los demás, es una de las cosas que puedo hacer, con trabajo, y no utilizando más que un rato del día, ya que cuando los ojos dicen basta, es que no; hay que cortar y no hay más.
El disfrute que me produce desmenuzar un poema, paso a paso, supongo que será el mismo que el de crear una figura de barro para un alfarero, o madera para un imaginero, pintar un cuadro para un pintor, o componer una bella canción para un músico.
No pretendo nunca que me adulen, ni tampoco puedo esperar que no me critiquen, lo que si les pido es que no disparen para hacer daño, porque las cosas cuestan  un esfuerzo, nada es gratis en este mundo.
Para mí la creatividad es necesaria y por ello sigo escribiendo.
Pero muchos no comprenden que cada persona hace lo que puede, y también lo que quiere; nunca podrás hacer nada si no quieres, y no se puede ser toda la vida un frustrado o una frustrada; si no tenemos habilidad  para una cosa, pues tendremos que dedicarnos a otras, pero siempre, y por el tiempo limitado que la vida te conceda, disfrutando de ellas.
En fin...
¿Por qué preocuparse por medio día habiendo días enteros?
Podré escribir mal, regular o bien; podrá gustar lo que escribo nada, poco o mucho; pero creo que me merezco poder disfrutar, aunque solo sea a ratos, la felicidad que me produce escribir.
Y que ustedes puedan leerlo.







EL DERBI QUE SE ESTRELLÓ EN EL PALO.

A este último derbi del Betis contra el Sevilla ya se ha llamado el "Derbi del palo", aunque fuera de plástico.
Y palos imaginarios, habría que dárselos a muchos, pero a muchos...
El primero, al que partió el asta de la bandera, que no sé cómo se la dejaron pasar si no te dejan ni entrar con una botella de agua, y la tiró al campo, con la mala suerte que le dio a Joan Jordán.
El segundo, a lo peor, al que aconsejó al jugador tirarse al suelo, diciendo que estaba mareado, propiciando la suspensión del partido.
El tercero, a lo peor también, a quien se prestó a eso.
El cuarto, a los vecinos de localidad del interfecto, que no lo denunciaron sobre la marcha para que fuera identificado.
El quinto, al jugador del Betis que hizo la parodia con una botella de agua como si le cayera en la cabeza.
Y para terminar a los de un lado, y a los del otro, por echarse los trastos a la cara sin ver la otra parte e infectar las redes sociales de: cosas falsas, fotos difamatorias y malos comentarios.
Mientas más analizo el derby más se asemeja a nuestra querida política.
En vez de verdes y rojos, los colores son algo diferentes, pero la forma de actuar, la misma; echarle la culpa de todo al contrario, hacer paripés para tapar tus defectos, y calentar rotundamente a los simpatizantes para que siga habiendo esa rivalidad insana, incluso falseando noticias, fotos y textos.
Esperemos qué nos dice la investigación abierta, quién de verdad se tiene que llevar los palos imaginarios; el que tiró el trozo de asta ya está detenido y espero que pronto expulsado; lo demás la investigación dirá.
En fin, como dije el otro día: El cuento de la buena pipa...
¡Por Dios!


 


EL COVIPHONE.

El otro día viajábamos en un Uber, por cierto buena aplicación y buen trabajo el que hacen, camino del hospital de Fátima y charlábamos con el conductor en referencia al COVID.
El chaval que conducía era un poco "negacionista" diría yo, no era español, pero nos dio una buena perorata de porqué no veía bien la vacuna para su hijo pequeño.
Quizás le tenía que haber preguntado si él estaba vacunado, y a lo mejor nos hubiéramos tenido que bajar del coche, pero en ese momento no se me ocurrió, como suele pasar en muchas situaciones; se te ocurren las mejores cuando todo ha pasado.
Pero sí hubo una cosa que me resultó muy simpática, y que por ello la escribo...
El joven decía que este COVID cada vez se parecía más al IPhone.
-¿Después del ómicron cual vendrá? Decía...
Pues lógicamente la próxima ola se tendría que llamar ¡Pi! Después de la letra ómicron viene la letra Pi, la del 3,1416, le dije yo.
A lo que el chófer me contesta:
-Pues como sigamos así, como decía antes, este virus va a tener más actualizaciones que un IPhone.
Y así vamos, uno detrás de otro, pasando los días, y la verdad es que estamos perdiendo tantas horas de vida, y la mayoría colgados al teléfono para pedir citas, donde sea.



 

VOLVEMOS EN 20 SEGUNDOS.

Estás viendo una película, o sobre todo, un programa y estás deseando que pasen cosas.
De pronto, se corta la emisión del programa, y aparece un letrero en la parte inferior del televisor en el que dice: "Volvemos dentro de 20 segundos".
Y entonces a tu cabeza llega de pronto...
¡Genial, solo 20 segundos de publicidad, en un momentito ya están aquí! Te quedas mirando la tele, y ciertamente así es; en veinte segundos, te han colado un anuncio, y dos más de regalo diciendo quien patrocina el programa; ¡Oiga, incluso en la primera y en la segunda, que en teoría no pueden poner publicidad, también te cuelan lo de los patrocinadores!
Como patrocinan el programa...
Pero para esto hay un límite, un límite de un pipí o de prepararte un sándwich, y es el límite de los tres minutos.
"Volvemos dentro de tres minutos"
Bueno, en breve vuelven; te levantas, vas a hacer un pipí e incluso te preparas un bocata o una tortillita, si cocinas rápido.
Estos anuncios con el tiempo establecido te mantienen pendiente a la pantalla, no se te vaya a pasar algo importante de "Sálvame", que llevan anunciando desde cinco horas antes, y que nunca ponen.
Pero lo peor, es cuando cortan sin poner cuánto va a durar el "volvemos en...".
Eso quiere decir que te va a dar tiempo de poner la mesa, cenar o almorzar, recogerla, echar una cabezadita, ir al baño, y volverte a sentar a ver lo que estabas viendo.
Como decía mi amigo...Oye, ¿Qué película ponen hoy en Antena3, Telecinco, Cuatro o el canal que sea entre los anuncios?
Pues eso.




12 enero 2022

CÓMO DIBUJAR UN CABALLO SOLO EN CINCO PASOS.

Como gobernar un país, una autonomía o un ayuntamiento en solo cinco pasos:

-  Paso-1: Dibujar en un papel dos círculos esenciales, en uno recaudar fondos de los ciudadanos, y en el otro dónde gastar coherentemente esos ingresos en beneficio de la sociedad.

- Paso-2: Dibujar una pata para la sanidad, otra de la educación, de la seguridad ciudadana y de las pensiones; y en  el cuello el orden y la capacidad de trabajo.

- Paso-3: Dibujar una buena cara con la verdad por delante y unas orejas capaces de escuchar las quejas de los ciudadanos, que al fin y a la postre, son los sufridores.

-  Paso-4: Dibujar un pelo, aunque solo sea uno, de seriedad y formalidad.

- Paso-5:  Y ya solo queda agregar los pequeños detalles de la terminación, que al final son los más innecesarios:

El sueldo, los asesores, otro puñado de asesores, los debates inútiles, las rencillas, las culpas, las cesiones por mantenerse en el poder, las pensiones de los políticos retirados, las pagas vitalicias, las exenciones fiscales, las subvenciones, los gastos de transporte, los gastos de residencia, las pagas desorbitadas...
En fin, lo dicho, agregar todas esas cositas que hacen inevitables las ganas de aferrarse a la poltrona del poder y no dejarlo escapar ni con agua caliente; ¡Et voilà! Lo dicho, como dice el dibujo, cinco pasos para dibujar un caballo.




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