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06 junio 2023

METIJÓN.

 Esta palabra proviene del latín "mittere" (enviar, echar adelante); que derivó en el castellano "meter", de donde procede "meticón"  (el que se mete en todo), al igual que de la palabra bravo sale bravucón; y por variación fonética derivó en metijón, que viene a ser lo mismo.
En la RAE metijón es:
Dicho de una persona que se inmiscuye en asuntos o conversaciones ajenos que no son de su incumbencia, o sea un entrometido o entrometida.
Hay tantos metijones...
Hay miles de metijones y metijonas y en todos los estratos de la sociedad; en el campo, en la calle, en la política, en el colegio, en el trabajo, e incluso en casa.
Pero yo diferenciaría entre mal o buen metijón.
El mal metijón se procura muy mucho de enterarse de todo de todos y para ello se mete en todos los charcos, lo malo es, que después utiliza sus conocimientos adquiridos en la condición de metijón para chantajear, utilizar o maltratar a las personas.
Y el buen metijón, que también los hay, se procura enterar de todo, y en todos lo sitios se mete para intentar ayudar, e incluso a veces molesta.
Para mi, los "metijones", en escabeche, al natural, cocidos con un chorrito de limón o también en tomate que están muy ricos e incluso rellenos o rebozados. ¡Ummmm!

Foto de mi amiga Juani Mora.



LOS CURAS.

La palabra cura viene del latín "cura" (cuidado, solicitud), que con el paso del tiempo, y una vez adentrada en el cristianismo viene a designar el cargo que se concede a un eclesiástico de gestión, como por ejemplo, la gestión de una parroquia o feligresía; y, aunque vulgarmente, se le llama cura a todo sacerdote ordenado como tal, propiamente cura se refiere a un párroco, al intendente y gestor de una parroquia y de su feligresía.
La RAE determina a cura como:
Más o menos lo dicho anteriormente, párroco encargado de la gestión espiritual y de la doctrina de una parroquia o feligresía.
Otros indican que podrían ser también llamados curas, ya que curan los dolores espirituales que también hay muchos, más bien diría, demasiados.
Pero también es verdad que hay muchas cosas que no tienen cura, aunque un cura ponga la mano con la mejor fe del mundo. Para ejercer dicha cura, es necesario que la interfecta o el interfecto adolecido del mal, reinicie la programación de su cabezota dura y vea definitivamente la luz.
Y como de todo hay en la viña del Señor, si alguien asevera que la religión es imperfecta, me remito a la frase que el cardenal Strauss (Armin Mueller-Stahl) le dedica a Robert Langdon (Tom Hanks) al final de la película Ángeles y Demonios de 2009:
-La religión es imperfecta, solo y exclusivamente porque el hombre también lo es, todos, todos, somos imperfectos; por ello toda institución en la que haya hombres lo será.

Foto de mi amigo Manuel María Pérez-Cano


INTERSTICIO.

Hay infinidad de intersticios en la vida, en el mundo; unas veces odiosos, otras necesarios, otras veces no necesitados y otras muchas veces deseados, y en ocasiones ansiados.
Un intersticio entre ladrillos es por donde salen esas indeseables ramitas que poco a poco van deteriorando la mezcla que los une, mucho más si tienen poco cemento.
Lo mismo pasa entre lo adoquines de las calles, donde siempre aparecen ramilletes de yerbas que pareciera que emergieran de las profundidades.
Siempre debe de haber un intersticio entre los políticos de partidos opuestos, e incluso del mismo partido.
Entre los más deseados son los que debe haber en la cama donde dos personas duermen (digo bien, cuando duermen) juntas, pequeño, ínfimo, pero intersticio al fin y al cabo.
Y el que más ansío, el que más deseo, es el intersticio que hay entre tus labios y los míos; un intersticio que los mantenga siempre cerca.
Intersticio, o espacio pequeño entre dos cuerpos, o entre dos partes de un mismo cuerpo.


Foto de mi amiga Juani Mora.




EDADISMO.

El edadismo es una forma de discriminación social por cuestión de edad que afecta a muchas personas mayores. Una de las formas más extendidas de edadismo es el uso inadecuado del lenguaje.
Las palabas que expresamos proceden de lo que pensamos y sentimos, de nuestros estereotipos y prejuicios.
En la RAE nos indican que edadismo es:
La discriminación por razón de edad, especialmente de las personas mayores o ancianas.
Esta discriminación tiene lugar, ocurre, por la falta de empatía, empatía de la que adolece cada vez más el ser humano, sobre todo el joven.
Si no sabes utilizar el cajero automático eres un inútil, si no sabes pedir una cita por internet, también; si no sabes comprar una entrada en la web eres un inservible, si no tienes certificado digital eres un inoperante, y si no llevas tarjeta de crédito, o bien la tarjeta incluida en el móvil, también.
Si no estás en tik-tok, instagram, whatsapp, o el mismísimo facebbok lo que eres es un inefectivo.
Y si, por un casual, eres un poco efectivo, lo más probable es que te engañen.
¿Pero por qué?
Lamentablemente eso es así, para todas las personas ya un poco mayores; y con un agravante, que necesitarás en la mayoría de las ocasiones un gestor.
Pero hay una contrapartida de los mayores, la experiencia, y la capacidad de hacer cosas sin internet.
Y recordemos pues, que de toda la vida de Dios, en todos los pueblos del mundo, siempre, entre sus dirigentes había un consejo de ancianos.
¡La experiencia es un grado!
¡Abajo el edadismo!
Ah, y no olvidaros, que como dije hace unos meses en otra reflexión, la sociedad cada vez es más mayor.

Foto de mi amiga Juani Mora.




05 junio 2023

VETERINARIOS.

Esta palabra proviene del latín "vetus" (viejo) y de ahí se pasa, también en latín a "veterinus" (especializado en animales de carga: mulos, burros, caballos).
Existía en latín otra denominación para la "ars veterinaria"  la "Mulomedicina", es decir, veterinaria equina.
En castellano existe otro término para veterinario, que procede del árabe "البيان" (albaytar) pero con la etimología inicial de "ἱππίατρος" (hippiatros) médico de caballos.
Por lo que se deduce que la palabra veterinario, que hoy en día se refiere a:
Disciplina que se ocupa principalmente de prevenir y curar las enfermedades de los animales, así como de controlar los alimentos de origen animal, antiguamente, en el origen de la palabra, se dedicaba mucho más al mundo de los animales de carga.
La otra palabra del castellano, como he referido antes, es albéitar,  que todavía se utiliza en algunas regiones del norte de España y con el mismo significado: veterinario.
Realmente no se cuántos ni cuántas deberíamos pasar a menudo por una consulta veterinaria, porque realmente tenemos muchos defectos y virtudes de los animales, además de realmente serlos.
Si los veterinarios hicieran algún curso de psicología, a lo mejor, solo a lo mejor, deberían de recibir a muchos humanos en sus consultas.

Foto de mi amiga Juani Mora.


GALOPÍN.

Podría parecer, esta palabra, un diminutivo de galope, o una garlopa pequeña para esculpir en madera menudencias, pero etimológicamente su significado es: 
Había sido desde el  siglo XIII nombre dado al mensajero, porque llevaba los mensajes y recados corriendo, "galopando" , corriendo; pero a partir del siglo XVIII, el término francés galopín adquirió el significado que actualmente mantiene en castellano.
- Muchacho mal vestido, sucio, desharrapado, por abandono.
- Pícaro, bribón, sin crianza ni vergüenza.
- Hombre taimado (astuto), de talento y de mundo.
O sea, que galopín, es un muchacho mal vestido, sucio, pícaro, bribón, sin crianza ni vergüenza.
O un tío, bien vestido, arreglado, incluso con corbata, o en femenino, una tía con ropa de marca, de peluquería y bien maquillada, que es astuto o astuta, con talento y con mucho mundo.
Si una cosa es lo mismo que la otra, pues habrá que sacar conclusiones.
Al "galopín" al "galopán" a la vera, vera, vera de San Juan, ya mismo está aquí la noche de San Juan, donde se quema lo malo para que nazca lo bueno, pues a ello que ya es tarde.


Foto de mi amiga Juani Mora.



DÍSCOLO.

Esta palabra ha cambiado poco, o nada en su fonética y escritura, con el transcurso de los tiempos, y si en griego, de donde proviene, de: δύσκολος ("diyscolos"=de trato difícil o malhumorado), pasando por el latín "dyscolus" con el mismo significado, a nuestra palabra actual que según la RAE significa una cosa un poco diferente.
- Desobediente, que no se comporta con docilidad.
Obsérvese la diferencia entre el significado etimológico y el actual.
Antiguamente un díscolo era una persona de trato difícil, malhumorado; y ahora es un desobediente, una persona que no sigue las normas, que en ocasiones no comulga con ruedas de molino, que no agacha la cabeza ante las injusticias y los abusos.
En suma, que no es una persona dócil.
Para no ser un díscolo según la RAE no hay por qué ser un díscolo según la etimología.
Se puede ser un inconformista sin ser malhumorado, se puede no comulgar con ruedas de molino siendo de un trato fácil.
Se puede dejar de ser dócil sin estar de mala leche.
Ahora, que si te comportas con trato difícil o malhumoradamente, lo mejor es que te lancen como un discóbolo más allá de la sociedad.
Gente con trato difícil y malhumorados ya nos sobran.




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