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27 julio 2018

ROBIN.

Creció en un ambiente económicamente holgado, en la infancia y la juventud se dedicó a estudiar y a los deportes y jamás mostró interés por la interpretación.
A los veinticinco años, dejó los estudios de ciencias políticas y decidió dedicarse al teatro.
La muerte de su amigo John Belushi, y el nacimiento de su hijo le hicieron dejar las drogas y el alcohol que consumió durante diez años, fue un aviso.
Era un actor de éxito, de éxito con mayúsculas: lo mismo hizo teatro, que puso la voz al genio de Aladín. 
Cuentan que era amigo íntimo de Christpher Reeve (Supermán) desde el instituto, y que cuando tuvo el desagradable accidente que lo dejó tetrapléjico, Robin fue a visitarlo fingiendo ser un doctor venido de Rusia, y diciendo que había acudido para hacerle una colonoscopia digital; Reeve confesó que esa fue la primera vez que río desde el accidente.
En pantalla era un torbellino de energía, fuera de ella canalizaba esa energía en obras benéficas; donó tiempo, dinero y fama a más de cincuenta organizaciones; su meta: "Hacer que los niños enfermos se olvidaran de sus enfermedades por un rato".
Su afán personal era hacer reír, divertir a la gente; y quizá sabiendo que ya tenía la enfermedad del Parkinson, y supongo que sería por eso, y posiblemente pensando que sus facultades irían mermando poco a poco, en un momento determinado del mes de agosto de hace cuatro años decidió poner fin a su vida a los sesenta y tres años.
"La gente más triste siempre intenta hacer que los demás se sientan más felices, eso es porque saben lo que es sentirse absolutamente sin valor, y no quieren que nadie sienta lo mismo"
Rabin Williams 1951-2014.

EL PROGRESO.

El progreso...
Según lo define la RAE es la acción de ir hacia adelante, un avance, un adelanto, un perfeccionamiento; esa es la definición, pero no siempre es tan cierta y real esa descripción.
No es oro todo lo que reluce, me falta un algo, o un mucho; no concibo ir hacia adelante dejando atrás a tanta gente que va al contrario, tantas personas que no avanzan sino que retroceden; no entra en mi cabeza que intentemos clonar a animales ya desaparecidos dejando que se extingan a diario una media de ciento cincuenta especies. Es superior a mis fuerzas que se busque agua y vida en Marte cuando la de aquí, la nuestra, la tenemos cada vez más sucia y más contaminada.
El progreso...
Naves espaciales y pateras, grandes lujos y hambre, bancos y pobres, ipad, iphones y gente que no sabe leer, cirugía plástica por doquier y escasez extrema de vacunas, se descubren miles de beneficios que no son aplicables a los que no tienen para pagarlos.
El ser humano en general está llegando, con el nivel tan alto de progreso que tiene, a no obrar si no es en su propio beneficio, al final me hago la pregunta que nos deberíamos hacer todos:
-¿Quién y qué progresa?
Este progreso al que me he referido es totalmente ficticio, es un progreso tan selectivo como el saldo que tenga en la cuenta corriente al que le toque progresar.
El verdadero, progresar verdaderamente, lo que hace que los pueblos progresen de verdad, es la ética; sin ética, jamás habrá progreso, solo avances individuales dependiendo  de tu monedero.










25 julio 2018

LA MASA.

Apareció decaído, macilento, desaliñado, con pelo y barbas largos y muy sucios, tez aceitunada, nariz aguileña; con los ojos perdidos, teniendo además los dedos ensangrentados.
Todos y todas los que lo vieron llegar; mandaron m nkf a su imaginación a volar conforme se acercaba pausadamente hacia ellos...
¡Cuidado, cualquiera sabe cómo se habrá teñido de sangre las manos!
¿De dónde vendrá a estas horas?, ¿Qué habrá hecho?
¡Llamad a la guardia!
Él seguía caminando lentamente entre la gente que se arremolinaba cada vez más en la plaza, no miraba a nadie, solo seguía adelante, le importaba muy poco lo que le rodeaba, iba andando por la calle como si no hubiera nadie, como si estuviera sordo.
Y llegó la guardia, se acercaron a él despacio, guardando una prudente distancia de seguridad, poco a poco se sintió rodeado, pero seguía andando; en un momento se abalanzaron sobre él cuatro miembros de las fuerzas de seguridad, y lo inmovilizaron en el suelo.
Sintiéndose seguros, los populistas que ya abarrotaban la plazuela, se arremolinaron todos alrededor del detenido, que seguía de la misma guisa y con idéntica actitud.
Cuando uno de los guardias levantó la cabeza para hablar, enmudeció la masa...
Es Jesús, el hijo de Manuel, el cantero, fue secuestrado hace más de tres días por decir la verdad en el caso del tráfico de heroína; lo metieron en un zulo y ha podido escapar cavando un túnel en la tierra con sus manos.
Pufff, empezó a maldecir la masa, esa misma que definía Gustav Le Bond como: una agrupación inhumana con los rasgos de pérdida de control racional, mayor sugestionabilidad, contagio emocional, imitación, sentimiento de omnipotencia y con anonimato del individuo. ¡Cómo se escuda el cobarde en la masa!
La masa, al comprobar que no había carnaza que echarse a la boca, abandonó paulatinamente la plaza, dejando solos a Jesús y a los guardias.
Ni la masa de la tele, y posteriormente del cine (Hulk) fue nunca tan despiadada.

QUE NOS LO QUITEN...

¡A ver si son capaces!...
Nos podrán quitar muchas cosas; nos podrán robar el dinero, nos podrán sustraer las muchas o las pocas joyas que tengamos guardadas; nos arrebatarán la salud, nos desposeerán de las horas, de los días, de los meses, de los años; nos birlarán el pelo o lo teñirán de blanco, nos cogerán nuestros favores... pero aunque lo promulgue la frase hecha, eso no nos lo podrán quitar jamás.
Y no lo podrán hacer, porque está tatuado en tu piel de por vida, ese escalofrío que corría por la espalda cuando abrazabas su cintura, ese rubor cuando sentías su piel junto a la tuya, ese sudor que brotaba de tu frente al calor de las luces parpadeantes de colores; jamás podrán arrebatarte esos dubitativos pasos a izquierda y derecha, esos imaginarios besos con los que soñabas, ese temblor que trasmitía a tus manos, ese dulce perfume que aspirabas cuando (como decía la canción: put your head on my shoulder de Paul Anka, interpretada por Leif  Garrett) apoyaba la cabeza en tu hombro; nunca podrán birlarte esas horas, tantas horas, en las que solo estabais unidos al son de miles de melodías inolvidables.
De vez en cuando, pienso que me estoy haciendo mayor, sobre todo cuando ocasionalmente escucho en el programa de Juan y Medio, a los que van, preguntar a los que llaman, si les gusta bailar.
Pues seguramente sí, me estoy haciendo mayor, y a mucha honra, porque siempre me gustó bailar, (sobre todo el "agarrao") y por eso estoy totalmente disconforme con esa frase hecha, tan traída y tan llevada: "Que me quiten lo bailao".
¡Y una leche!, ¿Tú eres tonto o qué? 
Quiero muchos programas más como: Bailando con las estrellas, porque realmente, adoro bailar y además no lo hago demasiado mal.

LA DUDA DE LA DEUDA.

Un día, charlando amigablemente con un buen amigo, a la sazón Hermano Mayor de una hermandad de Semana Santa, me confesaba que tenía un proyecto a largo plazo para terminar un paso nuevo para su titular; me dijo que se iba a marcar terminar la talla de la canastilla en su mandato, después Dios dirá. Le comenté que por qué no solicitaban un préstamo, que la Hermandad tenía suficiente patrimonio y una buena capacidad de devolución, a lo que me contestó que él no podía dejar una deuda a la Junta de Gobierno que lo sustituyera.
Cuando un político deja de ser presidente del gobierno y por tanto su partido deja de gobernar, lo primero que hace el siguiente presidente, y el siguiente partido, es declarar una deuda estratosférica que le ha dejado colgada el gobierno saliente.
No se si será cierto, o es un bulo para después ponerse medallas de recuperación económica y de rebaja de la deuda; lo cierto es que el Sr. Rajoy lo hizo con el Sr. Rodríguez Zapatero, y ahora el Sr. Sánchez lo ha hecho con el Sr. Rajoy; y si nos vamos más atrás, tres cuartos de lo mismo.
Eso no es permisible en un estado de derecho, es una estafa que no se pueda conocer cómo un gobierno encontró un país (económicamente hablando) y cómo lo deja a los que lo heredan; esta forma de actuar lo que genera es una enorme duda con la deuda.
¿No hay ninguna empresa independiente, sin aspiraciones políticas ni de gobierno, que se nombre en connivencia con todos los grupos políticos, y que pueda hacer una auditoría a la entrada de un nuevo presidente y a la salida del mismo?
Ah, y por supuesto que se hagan públicas las conclusiones de esas auditorías, se acabarían así todas las especulaciones y engañabobos posibles.
Por supuesto, en el estado, en autonomías, en ayuntamientos, en comunidades de vecinos y en cualquier organismo u organización en los que circule el dinero y se cambie cada cierto tiempo de dirigentes. 
Los políticos tienen una gran deuda con nosotros, solventar nuestras dudas.

MÁSTER.

¡Qué cosa de palabra más bonita!
Hay que ver la manía que tenemos los españoles en ponerlo todo en inglés, supongo que es porque será más "IN".
Hoy en día, esta palabra, está muy traída y llevada... que si el máster "pallá", que si el máster "pacá"; pero no tengo más remedio que rebelarme ante ella y al significado que se le atribuye.
Máster, literalmente en inglés, tiene el significado de "dominar" o "ser experto en..."; y por esa razón creo firmemente que el máster hay que concedérselo a un profesional, no por hacer o no hacer un curso, no por pagar o no pagar un título, no por falsificar o no falsificar unas firmas; un máster tiene que ser una titulación muchísimo más importante de lo que hoy en día conlleva.
Un máster debería ser un título honorífico como reconocimiento a una dilatada vida de trabajo en una profesión determinada; no un papel, muchas veces mojado, que en todo caso, representa unos estudios extras y nunca una maestría en el desempeño de una profesión.
Un máster en cirugía, a mi corto entender, no lo puede ostentar una persona que no ha hecho, o ha hecho pocas operaciones en su vida, sólo porque haya estudiado muy mucho como se hacen esas intervenciones, y así sucesivamente.
Eso sí, hay algunos que son merecedores del máster en ciencias políticas, ya que durante su vida solo se han dedicado a ella, no han trabajado en otra cosa, y por tanto, si llevan veinte o veinticinco años dedicados a la política, son merecedores o merecedoras de él.
O a lo mejor no; pero que conste, que no estoy reclamando ni para mí, ni para todos los compañeros que he tenido durante casi cuarenta años, ningún máster de empleado de banca; pero estos “Masters del Universo” político tienen mucha mandanga.
Es bueno bucear de vez en cuando en las culturas ancestrales; en China, cuando un practicante de Kung-Fú alcanza el décimo dan, llega al modo de maestría, por lo que se ajusta el cinturón blanco, propio de los principiantes.
El más alto rango, sin humildad para llevarlo, al final se convierte en un desprestigio.
Para todo lo demás, Máster-card.

FILÓSOFOS.

Recuerdo que por mi pueblo pasaba un jardinero para hacer trabajos esporádicos en las parcelas, y que creo recordar que le apodaban "El carreta".
Este hombre tenía siempre, en sus conversaciones con otras personas, un libro en la boca, y me explico.
Si estaba contigo y por ejemplo aparecía un chico pelirrojo, tú le decías:
- Que raro, no se a quien sale este chico con el pelo así.
- Coge el libro, (decía él)
Se refería al libro de la familia, en el que decía que todo lo que pudiera ser una persona estaba escrito en el libro de su familia (enfermedades, virtudes, vicios, físico, etc.)
¿Podríamos catalogar a este señor de filósofo?
Pues yo creo que sí, todos tenemos un corazón de filósofo, todos en algún día, o en muchos días de nuestra vida nos hemos dedicado a pensar, a discurrir problemas, a buscar soluciones a los problemas que nos ocupan, o como también hacen muchos, a divagar.
Me gusta respetar a todas las personas con las que me encuentro, me gusta charlar con ellas, escucharlas, y aprender; de todos y de todas se aprende, no solo en los libros.
Todos y todas tenemos en nuestra cabeza un pequeño espacio, algunas veces recóndito en el que florece la filosofía.
Eso sí, algunos que se autoproclaman filósofos, tienen muy poca  filosofía (Philia=Amor; Sophia=Sabiduría), más bien como otros, tienen amor a lo material; os aseguro que hay grandes filósofos ocultos entre nosotros que no cobran por ello, deberíamos aprender a descubrirlos.

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