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03 marzo 2020

DISPOSICIÓN DE SER FELICES.

Dime cómo te levantas y te diré cómo te va a ir el día.
La verdad es que hay gente que se levanta por la mañana y lo más necesario que podrían hacer es acostarse otra vez, y que se peleen con la almohada dejando a los demás en paz.
¿Se puede subir uno al autobús a las nueve de la mañana, despotricando de todo lo habido y por haber y molestando a los que viajan a esa hora, y lo más peligroso, al conductor?
Señor, pues váyase usted andando y por el camino le va dando patadas a los troncos de los árboles a ver si así se le pasa "la mala leche".
La felicidad de cada uno depende, nada más, que de cada uno, de la forma en que se toma las cosas, de la manera que las afronta, y de cómo se intentan las soluciones pertinentes a los problemas, que como es natural, van a aflorar en la vida cotidiana.
Si solo ves el aspecto negativo de las situaciones, al final, se convertirán en situaciones negativas, por el contrario, si buscas en cada cosa la felicidad, posiblemente las cosas salgan mejor.
Las circunstancias, los problemas, las tribulaciones, las decepciones, los disgustos aparecen cada día, y depende muy y mucho de cómo te lo tomes.
Lo peor de todo esto, es que también se inculca la negatividad, el miedo, y la infelicidad en los genes, y por lo tanto se los dejamos de herencia a nuestros hijos/as y ellos a los suyos/as.
El que crece inmerso en el temor a todas las cosas, al final se convierte en un temeroso, el que discurre su existencia sumido en la negación y en ver el lado negro en todo, su vida va a transcurrir por esos derroteros, en la oscuridad.
En estos casos, si algún cenit determinado en la existencia, no hace que cambies el chip de comportamiento, seguirás toda la vida igual, y lo que es peor, contagiarás a los de al lado, y estos a los de su lado y así sucesivamente.
La mente es la mente; y las circunstancias, son las circunstancias.
"Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias".


Mi madre, ¡Grande!




02 marzo 2020

¡CÓMO ESTÁ LA SANIDAD!

Esta es una de las frases que más se escucha últimamente en los centros de salud y en los hospitales.
¡Ofú, cómo esta la sanidad!
Unos dicen que otros hacen todo lo posible para privatizar esta gloria bendita que tenemos, que es la sanidad pública; otros que habría que poner los medicamentos gratuitos; que si a mí me corresponde una invalidez, que si la comida de los hospitales es malísima, que si para arriba, que si para abajo...
Yo creo que la sanidad no está mal; lo que está mal es la administración de la sanidad; aparte del dinero que se pierde en parlamentarios, asesores, móviles, ipads, ayuda a la residencia, ayuda en el comedor, hay muchísimos capitanes con mando en plaza y buena cartera, y poca tropa en nuestra sanidad pública.
Un día discutía con mi amiga Trini sobre los sueldos de los funcionarios, y le decía que habría que valorar el trabajo que hace cada funcionario en función de lo que produce (aunque sea en hipótesis); pues esto es lo mismo.
¿Sabéis cuanto cuesta anualmente la diálisis a una persona con problemas de riñón?
Entre 40.000 y 45.000 euros, más medicinas, análisis, transporte en ambulancia, etc.
Mis medicinas mensuales tienen un coste de 97 €
2130 € un parto, y unos 19.000 € una apendicitis, sin complicaciones por supuesto.
El cáncer le cuesta a nuestro país anualmente 7.000 millones de euros.
Un tratamiento inmunosupresor anual tiene un coste de unos 20.000 €.
Y lo peor de todo no es esto ni mucho menos; lo peor es que cada vez el dinero se escurre por más sitios innecesarios y por ende cada vez entran menos aportes a la Seguridad Social.
Y de las invalideces, bajas, viudedades, y lo de moda ahora, el corona-virus, ni hablamos.
Por tanto, la sanidad no está mal; está genial para como debería estar dados los números; otra cosa es que los que tienen que dirigir el "cotarro" no tengan ni idea de como hacerlo, y encima se lleven un buen pellizco a costa de los verdaderos profesionales de la sanidad que se parten el pecho a diario para sacar adelante a los enfermos, cada vez con menos medios y cada vez con menos personal.
¡Que se dejen ya de jubilaciones a los setenta y tantos años, e interfieran para que los jóvenes, más capaces y más fuertes, trabajen por un sueldo digno que les permita vivir y mantener, como hemos hecho hasta ahora, una sanidad digna y pública; y si hay que pagar alguna medicina, pues habrá que hacerlo;  ni el tabaco, ni la cerveza, ni las "tapitas", ni el maquillaje, ni los cafés con tostada en el bar, ni los  demás placeres, son gratis, y que mejor placer que estar sano.
A ver ahora, que la sanidad pública es la que está sacando las castañas de fuego a las privadas, quien tiene cojo..... para criticarla, actuemos con cautela, sin preocuparse pero ocupándose, y hagamos más fácil el trabajo a los profesionales de la SANIDAD PÚBLICA, con mayúsculas y en negrita.

LOS INFORMANTES DEL CARNAVAL.

El domingo terminó definitivamente el carnaval de Cádiz; en teoría tendría que haber finalizado el miércoles de ceniza; pero como en todos los eventos del año, se aprovecha cualquier momento para hacer cualquier cosa que guste.
Carnaval en verano, Semana Santa en diciembre, el Rocío durante todo el año, la feria cuando apetezca; en fin, como digo en cualquier momento.
El otro día ojeando un rato la final de agrupaciones del teatro Falla de Cádiz, hubo una cosa que me llamó mucho la atención.
La primera fila de barreras (haciendo un símil taurino) está compuesta por una pléyade de señores y señoras (que por ser de la prensa lo más probable es que no paguen entrada) que se pasan toda la noche delante de una pantalla de ordenador.
¿Es necesario que la pantalla esté encendida durante la actuación de las agrupaciones pertinentes?
¿No podrían apagarlas, tomar alguna que otra nota a oscuras, y entre agrupación y agrupación encender la "pantallita de marras" y escribir la crítica.
Es muy poco estético, más bien diría que nada, y una falta de respeto que cuando una agrupación decide empezar su actuación a oscuras; escenario negro, patio de butacas negro, platea negra, palcos y anfiteatro negros, y el paraíso más negro todavía, las pantallas de los periodistas, que algunas o muchas veces, más que periodistas son partidistas, permanecen encendidas, apagando todo el misterio que se crea en torno a una presentación en la penumbra.
Todas tienen mucha luz, pero lamentablemente la iluminación de las mentes de los y las que están delante de ellas brilla por su ausencia.
Señoras y señores periodistas, no señoras periodistas y señores "periodistos", tengan un poco de respeto por las personas que se suben a las tablas del Falla exponiendo su dinero y sus cientos de horas de trabajo, para que ustedes tengan algo de qué hablar, y por ende les de de comer.
Luces y sombras del carnaval de Cádiz.
¡No echen arena en los ojos de nadie, ni de los que actúan ni de los/as que los visitan, no vaya a ser que el levante, ese que de vez en cuando sopla en Cádiz, se la devuelva a ustedes mismos!

27 febrero 2020

MISERABLES.

Este adjetivo califica a personas: ruines, pérfidas, indignas, abyectas, canallas, mezquinas, infames, viles, innobles, bajos o despreciables.
También puede significar: desdichado, desventurado, infeliz o importuno.
Más que un adjetivo calificativo, lo podríamos catalogar como adjetivo descalificativo.
En realidad, si nos vamos a la raíz latina de la palabra estaría compuesta de dos en sí misma: Miser (mísero) y -able (que puede).
Por lo que literalmente, miserable, es que puede ser todo lo anteriormente dicho.
En algunos programas de televisión y en algunos debates políticos se han enfadado en demasía ciertos contertulios y paralementarios porque alguno o alguna los llamó miserables.
¡Y hay tantos en la viña del señor!
Ya no es que "puedan ser" sino que son.
Es un dilema determinar quien pudiera ser miserable o quien no, pero la verdad es que los hay con todos los sinónimos, a saber...
¿Ruines? ¡Ufff!
¿Indignos/as? ¡Joé!
¿Canallas? ¡Ni te cuento!
¿Mezquinos/as, en su significado mexicano? ¡Anda que hay pocos que molestan más que una verruga en las manos o en los pies!
¿Infames? ¿De verdad que hay infames?
¿Y viles, inmorales, bajos o despreciables? ¡Abarrotao, abarrotao!
Como dirían en sus mejores tiempos el pulga (q.e.p.d.) y el linterna.
Y después, para coronar la crisis del coronavirus, están los hijos de puta que dedican su tiempo, en vez de trabajar o animar a los que trabajan, a crear noticias falsas para ponernos a todos/as de mala leche; a urdir trampas y engaños para sacarnos el dinero. ¡Ojalá se ahoguen en su puta mierda! ¿No tenemos bastante con la que está cayendo?
Perdón por el léxico pero esta práctica me enerva.

15 febrero 2020

DEMAGOGIA.

En el mayor de los casos, en el noventa por ciento de nuestra existencia, nos movemos entre ideas menores; aunque para nosotros parezcan ser enormes, aunque creamos que son inmensamente grandes, no dejan de ser menores.
Un pequeño con 41º de fiebre por la garganta, generalmente es una cosa menor, aunque nos parezca a todos los que hemos sido padres o madres, de causa mayor.
Con las ideas que tengamos o tengan pasa exactamente lo mismo; se puede tener la idea de subir el salario mínimo, de bajar la cuota de autónomos, la ley de eutanasia, recortes en educación, en sanidad; ideas de independencias absurdas, ideas de conseguir cosas con la violencia, idiomas, dimes y diretes o diretes y dimes.
Pero lo que realmente infecta todo es la demagogia, en casa, en el trabajo, y sobre todo en la política; la política actual, y no solo en España, está blanqueada con unas pocas capas de espesa cal demagógica.
En la televisión, en la radio, en la prensa escrita, en las redes sociales, en todos estos sitios aflora a menudo la demagogia por los cuatro costados.
En la música, en el espectáculo, en muchos, muchos sitios, la demagogia emana por las paredes de todos los estratos sociales como si fueran pintas verdes, como si fuera un sarampión o una varicela.
Pero hay una definición manifiestamente aplaudible de la demagogia a cargo del gran Abraham Lincoln, político y abogado estadounidense (1809-1865 asesinado)
"La demagogia es la capacidad de vestir a las ideas menores con palabras mayores"
¡Anda que no!






RAMERA.

En la edad media la prostitución era un oficio más como otro cualquiera, tenían su gremio, y su hospital gremial.
Era aceptado y reglamentado por los municipios y controlado por las autoridades sanitarias.
Que fuera una actividad legal no evitaba, algunas veces, los abusos hacia estas mujeres.
Las que decidían no someterse a las normas, e incluso a los engaños y vejaciones de los burdeles, tomaban la determinación de trabajar en su casa.
Para ser localizadas por los clientes ponían un ramo de vistosas flores en el balcón, en el alféizar de la ventana o en el dintel de la puerta; desde entonces a las prostitutas se les llamó también "rameras".
Por cierto, prostituta viene del latín "prostitutus" palabra de tres partes, a saber:
PRO (Hacia adelante) De ahí viene: prospecto, prosperar.
STIT (Del verbo statuere=estacionado, parado) De ahí viene: Instituto, destituir.
TUS ( To, participio perfecto; que ha recibido la acción) De ahí viene: Aborto, exento, presunto.
Literalmente "prostituta" sería:
Algo colocado (parado) por delante, a la vista, para ser vendido.
Pudiera ser que en aquellos tiempos, cuando vendían a las prostitutas, siempre ponían a las mejores por delante.
Ahora si, que quede claro, que prostituirse no solo es que una mujer se venda por dinero; hay mucha gente: hombres y mujeres que se venden por un simple bocadillo, por un plato de lentejas, o por algo mucho más suculento.
La prostituta y el prostituto siempre están ahí, lo que hace falta es el dinero; esos prostitutos/as no les llegan ni a los tobillos a las rameras.

COSAS BUENAS PARA DAR.

¡No me digas que estás de mala leche y que lo único que darías serían palos!
¡No me cuentes monsergas de que tienes poco que dar, que tu economía es débil, y que tu fuerza de voluntad es anímica!
Dejémonos de palabrería; todos, y digo bien todos, tenemos algo que dar; pero no me valen: despropósitos, envidias, blasfemias, improperios, malos modos...
Seguro que si buscas en tu interior aflorarán al exterior muchas más cosas, cosas más bonitas para dar a los demás a diario.
John Hutton Balfour (médico, botánico y biólogo escocés nacido en Edimburgo en 1808 y fallecido en la misma ciudad en 1884, aunque digan ahora que somos más longevos, antiguamente el que duraba, duraba; Balfour hizo un decálogo de cinco cosas que deberíamos llevar siempre por bandera para que nuestro mundo sea mejor, para que la convivencia sea fructífera y para que la familia, los amigos y enemigos, los compañeros nos llevemos mejor y nos respetemos.
John Hutton Balfour decía sobre la virtud de dar:
"Los mejor que puedes dar a tu enemigo es el perdón; a un oponente la tolerancia; a un hijo un buen ejemplo; a un padre y a una madre, deferencia y una conducta de la cual se enorgullezcan; a tí mismo respeto; y a todos los hombres, a todos: caridad".
Pienso que en esa caridad, no solo está la caridad dineraria, porque como ya sabemos hay infinitas formas de caridad expresadas.
Con que demos estas cosas...
¡Que bello sería el mundo!

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