Seguidores

09 abril 2019

GRITOS Y ALARIDOS.


Recuerdo que una buena amiga, a la sazón magnífica compañera de trabajo, enviaba sus emails escritos en mayúsculas; una vez tuve que reenviar uno a un jefe, y como los jefes lo saben todo, o mucho si cabe, me espetó:
¡Que sepas  que cuando escribes en mayúsculas quieres dar a entender que estás gritándome!
            -No se preocupe usted que a partir de hoy no recibirá ni un email más en letras mayúsculas!
Evidentemente se lo hice saber a mi “compi”, como ella me califica, para que no cometiera más ese "craso" error.
¡No sé qué gana la gente gritando a voces en un bar o restaurante a la hora del desayuno o del almuerzo!
¡No sé si quieren demostrar que son muy felices emitiendo esas carcajadas tan desmesuradas a la hora del café!
Gritos, gritos y más gritos.
A veces me pregunto a quién gritan tan desaforadamente los líderes políticos en sus mítines,
¿A quién gritan?
¿A sus mismos correligionarios para contarles lo que ya saben de sobra?
O gritan para que se escuchen sus peroratas por encima de la voz del comentarista de turno que conecta en directo con el mitin.
¿Gritan para meter el miedo en el cuerpo a los indecisos a la hora de votar? O bien lo hacen para que quede bien recogido en fonotecas, videotecas o en las mismas mentes los errores de los otros y las promesas propias.
Pudiera ser que el servicio de megafonía estuviera en mal estado...
Lo que remataría el cuadro sería, que los pasquines que nos envían por estas fechas a casa cada uno de los partidos, vinieran escritos todos en letra mayúscula, sería como se dice en mi pueblo: “Pa mear y no echar ni gota”
¡NO GRITEN MÁS POR FAVOR! ¡ESTOY HASTA LOS COJONES DE GRITOS! (Ups, perdón)


ESPUMA FAMOSA.


Muchas veces me he preguntado si merece la pena la fama, si realmente es coherente el vivir pendiente de quién te puede estar observando, quién puede estar vigilando con la cámara o micrófono en mano, quién te puede estar esperando para acabar contigo y hacerse con tu fama.
¿Te pagan por ir a programas del corazón?
¿Merece realmente la pena?
Recuerdo  que, cuando el rey Felipe era pequeño, veía en las noticias cómo lo dejaban en el colegio, se bajaba de un coche, seguido de uno o varios coches negros, y entraba en la escuela; seguro que dentro también estaría vigilado.
Entonces me preguntaba:
-¿Qué pasará cuando coja su primera “papa”?
-¿Podrá salir con quien quiera?
Me parecía una vida difícil de soportar para mí; aunque sea con todos los gastos pagados y con un buen sueldo.
¿Cuánto vale la libertad?
Los que se aferran a la fama existen de por vida presos de ella; aunque la fama sea a veces pasajera; aunque la fama sea espuma, como la del gel de baño, perfumada, placentera pero también efímera.
Recuerdo que había una serie con ese nombre que hablaba del esfuerzo que hacían los alumnos de la escuela de arte por alcanzar su meta de triunfar en el espectáculo; para mí eso no es tener fama, el que trabaja a diario por conseguir sus sueños, el que lucha cada hora para seguir adelante, ese sí merece la fama.
Porque no es lo mismo hacerte famoso, a que te hagan famoso, aunque a veces pueda haber una dualidad en ello.


ESTA ME LA SÉ.


Cada vez que veo la prensa por la mañana me acuerdo del famoso cuarteto de Rota del Carnaval de Cádiz.
Ese cuarteto, que en realidad estaba compuesto por tres “cuarteteros”, y en el que pululaba con sus trabajosos andares el gran Felipe Segundo, tuvo un éxito rotundo con: “Por quién puñetas doblan las campanas, 1986” (Soldados vestidos de rosa, eliminados por excederse una barbaridad en el tiempo de actuación); pero que, en el año siguiente, 1987, ganaron el primer premio con: “El cuarteto siempre llama dos veces” (torero, picador y apoderado.)
En una parte de la parodia, ”El rabioso” (Felipe Segundo), a la sazón picador, estaba leyendo un TBO en el burladero, y decía siguiendo las viñetas y pasando hojas:
-      1.-¡Ja ja ja ja ja!
-      2.-¡En esta no me río!
-      3.-¡Esta me la sé!
-      4.-¡Pum! ¡Crash!
-      5.-¡Ja ja ja ja ja, uf!
-      6.-¡En esta no me río!
-      7.-¡En esta, tampoco me río!
-      8.-¡Um!
Cuando repaso, hoja a hoja, la prensa diaria y leo los titulares(1), repaso los sucesos(2), veo las noticias políticas(3), las informaciones internacionales(4), las cosas de mi Andalucía y Sevilla(5); la clasificación de la liga y el resumen de los últimos partidos del Betis(6), y al cierre, las esquelas (7) y el crucigrama(8); se me hace presente “El rabioso y su TBO”. En fin, "completito" el periódico, y no en sí por el periódico, sino por las noticias que contiene.
La que más me sorprende es la información política, que casi siempre, casi siempre que me da por leerla, se me viene a la mente:
¡Esta me la sé!
¡A ver cuando discurren ya una nueva parodia, que está nos la sabemos demasiado bien!
¿O no?





















SERVIR.


Con las tres afecciones de la palabra servir me siento totalmente identificado:
-      1.- Ejercer, obrar, realizar cosas.
-      2.- Valer, aprovechar, funcionar, resultar.
-      3.- Atender, asistir, ayudar.
Creo que todas estas acepciones de la palabra servir son un resumen de lo que puede significar para una persona que se realice sirviendo; servir para algo, servir a algo, o servir a alguien.
Al fin y a la postre, el servicio debe ser una forma de vida, un modo de levantarse por la mañana, una ilusión diaria, sobre todo para los que por un motivo u otro, hemos tenido que dejar de trabajar.
Pero ¡Ay!, hay mucha gente, muchísima, que confunden, que tergiversan, que desconocen estos significados de servir; son esas personas que te cogen “la cabeza debajo del brazo” y te exprimen en cada momento de tu vida, que están todo el tiempo pidiendo que le hagas cosas, aunque perfectamente las pudieran hacer ellos.
Hay gentes, que una vez descubren que alguien les sirve, lo explotan  para que obren en su lugar, para utilizar su dinero sin devolverlo, para aprovecharse de él o ella, para solicitar que los atiendan o asistan sin que realmente lo necesiten.
Estas cosas hacen que las personas que disfrutan sirviendo, sirviendo para algo, o sirviendo a unos o a muchos, truequen lamentablemente de personas que realizan servicios a personas que han caído en la servidumbre.
Y la servidumbre, aunque pueda sonar parecido y con la misma raíz, es una cosa totalmente diferente; es como equiparar a un esclavo negro que sirviera en una casa, a un criado que sirve a una familia dado de alta, con su seguro y su sueldo y pagas extras; o igual que comparar a uno que construía pirámides con otro que edifica rascacielos afiliado al sindicato de la construcción. Uno sirve para albañil y el otro estaba dentro de la servidumbre del faraón.
















CACOGRAFÍA.


La palabra ortografía proviene del griego, como muchísimas otras de nuestra lengua; está compuesta de dos: ”ortos”  (correcto) y “graphos” (escribir) y el sufijo “ía”, que sirve para crear sustantivos que expresan una cualidad;  por tanto ortografía significa literalmente: cualidad de escribir correctamente.
Después hay una palabra, que se utiliza para las grabaciones raras de espíritus y sonidos lejanos, muy escuchadas en el programa “Quinto milenio” de Iker Jiménez: cacofonía; esta procede de “kakós” (mal) y “phone” (sonido) más el "ía".
Pues bien, los vocablos griegos: “kakós” y “graphos” componen la palabra de hoy, o el "palabro" como lo calificaría mi buen amigo Paco Palomo.
Yo creo que las cacografías adrede son producto de la dejadez o de las pocas ganas de aprender, o bien, de preocuparse muy poco cómo se escribe algo.
Hoy en día no es necesario siquiera entretenerse en buscar en un diccionario, la ortografía de una palabra; el ordenador, el ipad, la tablet y el móvil, tienen unos magníficos correctores ortográficos que deben de servir, en teoría, para corregir errores; caso de no hacerlo, podríamos catalogar la mayoría de las faltas ortográficas por dejadez o desidia a la hora de escribir.
Otra cosa sería, que tuviéramos que escribir misivas a mano, ¡Uf! Teniendo los correctores, y muchas veces no entendemos lo que se escribe, no me quiero ni imaginar lo que serían los mensajes de washapp si se escribieran a bolígrafo o a lápiz; en vez de cacografías, algunos serían: “cacagrafías”.
¿Entenderíamos algo?

29 marzo 2019

LA ESCAFANDRA.

Érase una vez...
Una maravillosa novela de un visionario llamado: Julio Verne, que pareciera que fuese el primero en protagonizar la película "Regreso al futuro" dada su visión del mismo; "20.000 LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO" publicada en 1870.

Esta maravillosa historia ha sido llevada al cine multitud de veces desde principios del siglo pasado, y cada uno de los directores ha interpretado las escafandras de los buzos del Nautilus de Nemo como les ha parecido.
A lo largo de todos estos años han existido muchos tipos de escafandras, han ido evolucionando con los tiempos haciéndose más eficaces y más livianas; desde las de hierro roscadas, hasta las espaciales automatizadas, y todas ideadas para que el que la lleve se evada de tener que respirar ambientes tóxicos, hostiles o irrespirables para él.
Incluso en Japón, idearon unas escafandras para que los fumadores, pudieran fumar dentro de los restaurantes, sin tener que salir a la calle; bajaba una del techo al pulsar un botón y cubría el medio torso del fumador extrayendo el humo sin dejarlo salir al interior del local.
Pero hoy en día, todavía las hay más sofisticadas; están en boga unas nuevas escafandras muy baratas y demasiado absurdas; consisten en un móvil (ya sea caro o barato; bueno o malo; más moderno o más antiguo) acompañado de un auricular para cada oreja, esa escafandra  incorpórea hace que los y las que la llevan puesta se evadan del mundo pareciendo que estén continuamente hablando solos como si se comunicaran con la Nasa; hacen que no existan coches, ni personas, ni semáforos, ni pasos de peatones, ni saludos, ni sirenas (no las del mar); y algunas veces, ni hijos pequeños siquiera que estén a su cuidado, ¡ni ná de ná!
¡Coño, como si estuvieran en la luna!
Algunos o algunas, de tanto usarlas, puede que muten físicamente en Darth Vader y les sean imprescindibles para poder vivir, aunque no hayan dicho, ni digan jamás: ¡Yo soy tu padre...!


VACUNAS.


Desde el principio de los tiempos han existido las vacunas para contrarrestar a los virus; actualmente se inocula el virus debilitado para que el organismo produzca los anticuerpos necesarios y así acabar con él, en otras épocas el que pasaba la enfermedad, y sobrevivía se hacía inmune a ella, se auto-vacunaba.
Hay vacunas que hoy en día son indispensables para evitar epidemias, o en algunos casos, pandemias.
Vacunas contra:
La poliomielitis, en su tiempo devastadora; la difteria, la tos ferina (o de fiera), el tétanos (mortal en la mayoría de los casos), sarampión, meningitis, hepatitis, rubeola, gripe, neumonía  y un sinfín más.
Se trabaja arduamente en una vacuna contra el sida, la cual se prevé que esté dispuesta para 2020; y otra contra el cangrejo, en fase de estudio y que tendría que ser personalizada para cada tipo de cáncer.
Vacunas para combatir a los virus, a la mayoría; pero hay una vacuna que sería necesario que se estudiara e ideara en todos los laboratorios internacionales, más rápido que tarde, como apuntaba el otro día J.A.Marina.
¡La vacuna contra el virus de la comodidad!
Cada vez estamos más acostumbrados a lograr las cosas con menos trabajo, hemos educado a nuestros hijos consiguiéndoles la mayoría de las cosas para que no tengan que luchar; poco a poco, la gente se esmera menos en hacer las cosas porque es más cómodo.
Lo que no nos den hecho, pues pasamos de ello y punto, no se hace porque eso cuesta esfuerzo; pero hemos de saber que al final, todo triunfo, en cualquier aspecto de la vida, incluso en la recuperación de una enfermedad, necesita un sacrificio, nada llega caído del cielo.
Y siempre debemos recordar que para que unos disfruten en demasía de la comodidad, otros deben empeñarse altamente sin disfrutar de ella, y eso no es igualdad, ni equilibrio, ni justicia  en ninguno de sus términos.  


Buscar este blog