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14 julio 2013

ENAMORADO DE TÍ.

Ven a paliar los fracasos de mi mente, ven a calmar mi fiebre con ternura, ven a arroparme con sábanas de cariño, ven a soñar conmigo en las noches de vela, mitiga mi sed con tus besos húmedos, dime dónde puedo encontrarte en momentos de zozobra y duda y búscame si me hallo perdido en parajes recónditos.
Mitiga mi sed de amor, suaviza las palabras ásperas que salen de mis labios, apacigua necesidades absurdas que me hacen rebosar ansiedad, disminuye mis temores descabellados a poder perderte algún día, no seas demasiado cruel en tu convivencia conmigo, al final, seguro que terminaré perdiéndote, lo tengo tan claro….., y eso será duro para ambos.
Se buena conmigo, si no quieres que me vaya con tu rival, esa que no puedes ver ni en pinturas, esa que temes que te quite de en medio en el momento más inesperado, esa, que te provoca desde que eras pequeñita poniéndote trampas cada día; esa, que algún día se enamorará de mí, y entonces no podrás hacer nada para que no me vaya con ella, ni yo podré, lamentablemente, resistirme.
Estamos encadenados a estar juntos, hasta que tu amor se termine, hasta que tu pasión me abandone, hasta que deje de escuchar el dulce eco de tu voz, hasta que no me pueda divertir contigo, hasta que no logre despertarme por la mañana y saber que estás conmigo;  yo estoy totalmente enamorado de ti, y lo sabes,  aunque algunas veces haya sido muy duro acatar tus decisiones, superar los obstáculos que me has puesto en mi camino; y escuchar de tus labios tantas sentencias injustas.
Por eso querida vida, como te prometí el día que respiré por primera vez, para demostrar a todos que estabas conmigo, te prometo que  estaré contigo, hasta que la muerte nos separe.
Buenas noches, y felices sueños.




13 julio 2013

UN VERANO, RARO,RARO,RARO.

Por estas fechas de mediados de Julio, el calor, o la calor, como queramos llamarlo, normalmente se hacía insoportable.
El nacimiento de la luna, no implicaba el refresco del ambiente, que nos mantenía ahogados hasta el alumbramiento del sol, que a su vez, nos ahogaba más, durante el día.
Salías de la ducha, duchado de nuevo con tu propio sudor, de nada servían los dos o tres baños diarios.
Desde mediados de Junio, el perfume nocturno de tu habitación mutaba, del aroma de la dama de noche, al olor penetrante de las pastillas anti mosquitos.
Las detestables visitantes voladoras, color del cobre oscuro, aparecían en el baño, en el comedor, en el salón; obligándote a zapatear el suelo sucesivas veces, para eliminarlas de tu presencia, incluso tenías que utilizar nubes envenenadas para su exterminio.
Y las habitantes del mundo, desde hace millones de años, que tan bien se acoplan a los tiempos, hacían de nuestras paredes, su porche de paseo nocturno. Durante el invierno, dormían esperando que el sol les calentase la sangre, y en verano se aferraban a las paredes blancas, para absorber su temperatura.
No sé por qué, ni tan siquiera sé, si es aquí solamente, pero este verano, me faltan todas estas cosas; no he escuchado todavía el zumbido itinerante de los voladores chupa sangre, me basta la ventana abierta y el ventilador para conciliar el sueño durante la noche, teniendo que arroparme con la sábana en algunos amaneceres; las asquerosas cucarachas no han asomado sus antenas este año en mi hogar, y mis paredes blancas, no han servido todavía de playa, para las temidas, por algunos o algunas, y admiradas por otros u otras, salamanquesas; que no, lagartijas.
Lo dicho, un verano, que aunque haga calor, porque lo hace,  a mí me está resultando…. raro, raro, raro. (Pronunciar como el padre de Julio Iglesias).
Buenas noches, y fresquitos sueños.






12 julio 2013

QUERIDO SEÑOR MÍO.

Querido señor mío:
Perdón, retiro lo dicho, porque ni usted es para mí, querido, ni por supuesto es usted un señor; y ni remotamente lo quiero para mí.
Con el debido respeto, ése que usted no conoce, me va a permitir que le haga presente algunas cosas, que hasta hoy han sido imposible decirlas.
Usted se ha querido perder miles de besos y apretones con la candidez infantil de los que dicen la verdad, se ha querido perder que le llamen más en su vida, papi, papa, padre, viejo, ….; usted no va a reunirse con tutores para hablar del transcurso de un curso, no va a meterse en la cocina, para hacer un plato cuyo ingrediente más importante es el amor, usted no va a acurrucar jamás cabecitas entre sus brazos, usted no va a poner termómetros ni tampoco tendrá que administrar paracetamol; usted, para su desgracia; no va a asistir a una graduación, ni se le van a saltar las lágrimas por lo que está viendo, no podrá ver filas de vestidos blancos y alegría de cascabel (como diría mi amigo); ni tendrá jamás hijos políticos, ni podrá ser padrino de una boda, ni acompañará a una madrina, tampoco paseará nunca a unos nietos.
Se ha librado de problemas, de sinsabores, de discusiones, de enfermedades, de llantos y noches sin dormir…… pero bueno, eso ya todo lo sabía cuando los engendró.
Si usted lo que realmente deseaba, era no tener que vivir esas cosas, lo podría haber hecho de otra forma, no privando a otra persona, por su egoísmo, de poderlas disfrutar, simplemente se tendría que haber quitado de en medio.
La justicia, impondrá sus penas; que serán o no serán justas, que serán o no serán largas; yo lo único que le deseo, es que… cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día, cada semana, cada mes, cada año y durante todo lo que le reste de vida,  antes de rendir cuentas, decía que solo le deseo, que jamás se le vayan de la cabeza, las imágenes de una hoguera, ni el olor que la impregnaba;  y cada rato que pase, los eche más y más de menos.
Sin otro particular, me despido atentamente (educación ante todo), deseándole que la vida le perdone, ya que a nosotros y a su familia, nos va a resultar difícil ese perdón.

Buenas noches.

11 julio 2013

SANTOS.

Hace muchos años, a un compañero ya mayor; le reñía el jefe, porque había descuadrado los balances de fin de año, y hubo que buscar la diferencia durante bastantes días.
Llamándolo al despacho,  le increpó diciéndole: ¿Qué tiene que decir a eso?.
Mi compañero le contestó, sereno, pausado, casi sin inmutarse: Si yo no me equivocara, me llamarían San Miguel, pero como me equivoco, me llaman Miguel a secas. Buenos días. Y dando media vuelta se marchó a su puesto de trabajo.( No se si fue realmente así o hay parte de leyenda en ello).
Vivimos en esta sociedad…… demasiados pocos santos; creo que todos en nuestra corta, mediana o larga vida, hemos cometido muchas equivocaciones, demasiados errores, diría yo.
Por ello, a los santos hay que ponerlos en su sitio, los altares; el resto de los humanos, tendremos que conformarnos con intentar arreglar los desaguisados producidos por nuestros errores: reponer las cosas robadas, perdidas, rotas, deterioradas; restañar los corazones pisoteados, retirar las palabras nocivas o dañinas, vestir de nuevo a quien hayamos desvestido, desinfectar y cicatrizar las heridas abiertas, y claro está, seguir errando, porque al final es la única forma de ir viviendo y aprendiendo a vivir.
El hombre o la mujer que comete un error, y no lo corrige, comete otro error aún mayor (Confucio).
Sólo hay un brebaje, que puede mitigar esa sed intensa que te produce errar o equivocarte con los demás, un jarabe, que aunque no podrá curar esa desazón, si podrá permitir, en la mayoría de las ocasiones, el poder dormir; se llama pedir perdón.
Buenas noches, y que el perdón inunde vuestros sueños.


10 julio 2013

LA TORTILLA DE PALABRAS DE LOUIS VAN GAAL

Louis Van Gaal, entrenador de F.C. Barcelona durante varios años entre 1997 y 2000; y 2002-2003, era desabrido (por aquí abajo “saborío”), antipático, excesivamente serio, algunas veces déspota, y con una cantinela que utilizaba muy a menudo para calificar a los periodistas que lo entrevistaban…..
¡Siempre negativo, nunca positivo!
A esta cantinela, le tendríamos que picar unas pocas de patatas pequeñitas, para que se vean bien las letras, una cebollita pochada, también muy finamente cortada; utilizar una buena sartén con tapadera al uso, un par de huevos, sal, y un poco de aceite de oliva.
Removemos todos los ingredientes, bien removidos y vertemos en la sartén, a fuego muy lento, para que la frase quede bien hecha; vigilamos que no se queme, y estamos pendientes de su cocción.
Cuando el aroma de la tortilla haciéndose, ese peculiar olor que a algunos tanto nos gusta respirar, se adentre en nuestros sentidos, cogemos pausadamente la tapadera, y con mucha decisión, volteamos la tortilla, para que una vez hecha por el otro lado, con la misma pausa, la podamos servir. Degustamos a boca llena, regada con una copa de optimismo con casera blanca, servida en el plato de la verdad, y con un poco salsa de felicidad (no mucha, que engorda). El secreto estará siempre en saber darle bien la vuelta a la tortilla.
¡Siempre positivo, nunca negativo!

09 julio 2013

IGUAL QUE COMENZAR DE NUEVO. (Just like starting over)

Tu corazón está maltrecho, lo sé. Sé, que tienes la mente puesta en otros mundos, despiertas en la noche añorando su presencia; has descorrido los cerrojos de tu alma, abriéndola de par en par, lo has dado todo, y al final, no ha servido para nada.
También se,  que cuando una puerta se cierra, es muy difícil que se vuelva abrir, porque la llave está echada por la parte contraria a la que tú quieres abrir; y por mucho que aporrees, si el cancerbero ha volado a otro nido, no habrá jamás nadie para escucharte.
Comprendo tu desidia, tu apatía, tus ganas de nada, la metamorfosis de tu mundo, tu derrota moral….. pero hay que hacer igual que el ratón cuando se preguntaba: ¿Quién se ha llevado mi queso?.
El hombre que vivía en la habitación, donde tenía su escondrijo, le dejaba migajas de queso todos los días, en el mismo sitio; el ratoncillo acudía diariamente al mismo lugar, porque sabía que estaba allí su sustento. Una tarde, el inquilino de la casa, decidió cambiar de piso, y se olvidó del ratón. El roedor, ajeno a lo que pasaba, fue a buscar su alimento, y no encontró nada; así un día, y otro; hasta que lamentablemente se dio cuenta que ahí, no había más comida para él. No tuvo más remedio que salir de su escondrijo, de la casa y de la seguridad que ello representaba; se arriesgó hasta cruzar la calle, tembloroso, tímido, desconcertado, hasta que tuvo consciencia de dónde estaba, y que si buscaba, ya encontraría otra casa; por lo menos tenía que intentarlo.
Se me viene a la memoria, el título de una de las últimas canciones compuestas por John Lennon, “Just like starting over”, cuando el queso,  llámese: amor, trabajo, ilusiones, salud, etc. etc. deja de aparecer donde antes aparecía, hay que buscarlo en otro lugar, igual que si comenzáramos de nuevo.
Buenas noches, y gustosos sueños.




08 julio 2013

EL OCÉANO DE LA VIDA.

Nacemos, a la orilla del océano, en la misma orillita, sentados, recibiendo el dulce vaivén de las olas que se acercan lentamente hacia nuestros pies. Continuamente vigilados por nuestros padres, que nos protegen de las grandes olas, y nos enseñan, acompañándonos, a bañarnos un poco más adentro cada vez.
Nos ponen crema, para ahorrarnos sufrimientos nocturnos, nos dan de comer, y nos inculcan las dos horas de digestión, nos cambian, nos secan y nos mudan de ropa.
Casi sin darnos cuenta, tomamos conciencia de que tenemos que aprender a nadar solos, empezamos con poco y alcanzamos lo más; o por lo menos lo intentamos. Cometemos imprudencias, nos relacionamos con otras gentes de nuestra edad, que también se bañan, y van pasando los veranos, en una vida pausada, disfrutando de la playa, respirando un océano reparador, constructor de sueños, que cada año dominamos más, conocemos sus mareas, cuándo va a venir el levante o poniente, a qué hora sale el sol, a qué hora se asomará la luna, cuántas estrellas iluminarán el firmamento, cual es el mejor día para salir de pesca….etc.
Más un día insospechado; el océano te quiere demostrar que el que manda es él, el que determinará tu existencia es él, no tú, y en un abrir y cerrar de ojos, un tsunami arrastra las sombrillas, barcas, toallas, neveras, tumbonas, butacas; empiezas a dar vueltas y vueltas, intentando buscar el equilibrio y sacar la cabeza a flote para poder por lo menos respirar, y logras emerger, en medio de un océano inmenso, sin saber hacia donde nadar.
Nadas y nadas, y nada, no aparece la tierra firme; cambias el rumbo,  nadas y nadas, y nada; hay gente que te encuentras nadando, y que te animan a seguir, que han aprendido a pescar y te enseñan, que han aprendido a  bracear sin angustia, a reponer fuerzas,  y te hacen aprenderlo, y así hasta que el océano quiere, y cuando estás rendido de tanto nadar, te acurruca entre sus espumosas olas y te lleva a tierra firme. Cuando llegas a la playa, cansado, exhausto, te das cuenta que ha merecido la pena haber aprendido a nadar, o….. a vivir.

Buenas noches, y espumosos sueños (si puede ser, espuma de cerveza, mejor).

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