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14 septiembre 2017

ASIGNATURA: DESCONOCIMIENTO DEL MEDIO.

Voy repasando hojas y hojas de los libros de texto o de la enciclopedia; los profesores me van explicando detalladamente las lecciones para aprender a defenderme en este mundo-inmundo repleto de sandeces.
Las matemĂĄticas y la fĂ­sica mĂĄs o menos se me dan bien con la ayuda de las clases particulares que recibo semanalmente; la biologĂ­a la voy dominando, me encanta; lo mismo que me gustan las ciencias naturales y el conocimiento del medio.
Pero amigo, llegamos a las asignaturas de geografĂ­a e historia, y la jodemos. (Dios, cĂłmo se aprovecha el poder de la ignorancia.)
En la anterior dictadura, se nos aleccionó a odiar y a temer a las izquierdas "los rojos" y a amar a la derecha; era en aquellos libros de política (como así se llamaba la asignatura); anteriormente se inculcó el desprecio a la monarquía y a la derecha en los libros de texto de la republica; y después, coincidiendo con la democracia...
¡Llegaron las autonomĂ­as (perdĂłn, las autonosuyas) y se liĂł gorda.!
Desde entonces, hay 17 autonĂłmicos libros de historia de una regiĂłn, mĂĄs dos historias de ciudades autĂłnomas; cada una diferente. Lo  que, en un libro es excelso, en otro es indiferente o enemigo; me fabrico un reino si me apetece, o digo que donde vivo, pertenece a un grupo de provincias (incluidas algunas de otra naciĂłn) que forman un paĂ­s inmemorial.
En esas historias partidistas, lo que estĂĄ pasando ahora se podrĂ­a catalogar en un futuro (si ocurriese) de independencia; nada mĂĄs lejos de la realidad; independencia, creo,  es dejar de depender de algo o alguien que nos ha sometido o somete a la fuerza. Los que viven en Cataluña, en su dĂ­a votaron libremente una constituciĂłn y no fueron sometidos a nada, ni por nadie, a la fuerza.
Pero esos libros de geografĂ­a e historia, que convirtieron y siguen convirtiendo en reales, miles de fantasĂ­as animadas de ayer y hoy, son los verdaderos polvos que trajeron estos lodos.
HabrĂ­a que haber actuado mucho, mucho antes con esos libros de texto, ahora lamentarse no tiene sentido, es demasiado tarde.
NingĂșn paĂ­s, que yo conozca, tiene historias cambiantes de su pasado en el transcurso del tiempo y en 19 versiones diferentes, o dependiendo de quien gobierne; y asĂ­ nos va y nos seguirĂĄ yendo, estudiando  la asignatura del desconocimiento del medio.

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