El otro día viendo por enésima
vez la película interpretada por Russell Crowe, Robin Hood, (película de 2010
dirigida por Ridley Scott) volví a escuchar la frase que el padre de Robin
Longstride dejó grabada en la piedra del primer escalón del sitio donde fue
prisionero y ajusticiado.
Es un lema, un grito de lucha
muy apropiado para enfrentar a los abusadores u opresores; cuando no hay
ocasión de arreglar las cosas con palabras.
Siempre, en un abuso, en una
opresión hay un límite, unos lo tienen en un punto y otros en otro, y llega el
momento en el que los corderos, hartos de solo ir al matadero, se revelan ante
los maltratadores.
Al final, el que abusen de ti,
el que se aprovechen de ti, el que te opriman vilmente, ocasiona que el opresor
o abusador, en algún momento sea destruido.
La frase decía lo siguiente:
Alzaos una y otra vez hasta que los corderos se vuelvan leones.
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| Foto de mi amigo Manuel María Pérez Cano. |

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