Este año no he ido a ver la cabalgata, primero porque la tarde-noche no estaba muy apacible y segundo porque cada vez me atraen menos las aglomeraciones, me agobian en demasĂa.
Pero bueno, supongo que en el tema de los caramelos, este año, habrå sido tres cuartos de lo mismo.
En la cabalgata de Sevilla se han lanzado mĂĄs de 100.000 kilos de caramelos.
¿A dĂłnde vamos a parar?
De acuerdo que hay gente que recoge caramelos (yo lo he hecho) y tiene caramelos para todo el año.
De acuerdo que es una industria en que quizĂĄs sea la temporada mĂĄs fructĂfera del año.
De acuerdo que si no tiran los Reyes de la cabalgata caramelos, ¿QuĂ© van a tirar?
De acuerdo con todo lo que se diga en pro de la cabalgata, pero...
No se ha hecho un resumen de los kilos y kilos de caramelos que recogen los empleados de Lipasan que van detrĂĄs del Rey Baltasar.
No se han valorado las horas y horas de trabajo de las madres y esposas quitando caramelos pegados en las suelas de los zapatos de maridos, hijos e hijas.
Me supera el despilfarro.
Recuerdo a una amiga y clienta, que me pedĂa caramelos de la Caixa, cuando iba a Marruecos de viaje, para agasajar a los chavales. AllĂ eran un manjar, y aquĂ tantos a la basura, ¡Por Dios!
Pero bueno, supongo que en el tema de los caramelos, este año, habrå sido tres cuartos de lo mismo.
En la cabalgata de Sevilla se han lanzado mĂĄs de 100.000 kilos de caramelos.
¿A dĂłnde vamos a parar?
De acuerdo que hay gente que recoge caramelos (yo lo he hecho) y tiene caramelos para todo el año.
De acuerdo que es una industria en que quizĂĄs sea la temporada mĂĄs fructĂfera del año.
De acuerdo que si no tiran los Reyes de la cabalgata caramelos, ¿QuĂ© van a tirar?
De acuerdo con todo lo que se diga en pro de la cabalgata, pero...
No se ha hecho un resumen de los kilos y kilos de caramelos que recogen los empleados de Lipasan que van detrĂĄs del Rey Baltasar.
No se han valorado las horas y horas de trabajo de las madres y esposas quitando caramelos pegados en las suelas de los zapatos de maridos, hijos e hijas.
Me supera el despilfarro.
Recuerdo a una amiga y clienta, que me pedĂa caramelos de la Caixa, cuando iba a Marruecos de viaje, para agasajar a los chavales. AllĂ eran un manjar, y aquĂ tantos a la basura, ¡Por Dios!

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