Inyungir es un verbo
antiguo, que proviene del latĂn "iniungere" y que significa prevenir,
mandar o imponer, similar a ordenar o cargar a alguien con una obligaciĂłn, pena
o castigo, o incluso pedir ayuda a un ser sobrenatural. Actualmente, se utiliza
muy poco y la palabra mĂĄs comĂșn para expresar estas ideas es
"imponer".
Cada vez nos gusta menos que nos impongan, cosas, cada vez estamos mĂĄs reacio a ello, pero como decĂa el filĂłsofo (yo mismo):
Inyungir no es humano, pero a veces no hay mĂĄs remedio.
Y me explico, recordando la pasada nochevieja:
Inyungir que no se tiren cohetes, o petardos con esas explosiones tan brutales durante tanto tiempo, sin soluciĂłn de continuidad, no deberĂa ser inhumano, habiendo cohetes y fuegos que no producen esos estallidos tan tremendos para personas sensibles, o la mayorĂa de animales de compañĂa, o no compañĂa.
Inyungir que no se pueda fumar en sitios donde cualquier persona se pueda ver invadida por el humo expelido por el fumador o por la fumadora.
Para no tener que inyungir nada, serĂa necesario aplicarse la frase de Jean Paul Sastre (filĂłsofo, escritor, novelista, dramaturgo, activista polĂtico, militante, biĂłgrafo y crĂtico literario francĂ©s; Paris 1905-1980):
"Mi libertad se termina donde empieza la de los demĂĄs" (Principio fundamental de la convivencia social)
Otra palabrita nueva, o mĂĄs bien, vieja.
Cada vez nos gusta menos que nos impongan, cosas, cada vez estamos mĂĄs reacio a ello, pero como decĂa el filĂłsofo (yo mismo):
Inyungir no es humano, pero a veces no hay mĂĄs remedio.
Y me explico, recordando la pasada nochevieja:
Inyungir que no se tiren cohetes, o petardos con esas explosiones tan brutales durante tanto tiempo, sin soluciĂłn de continuidad, no deberĂa ser inhumano, habiendo cohetes y fuegos que no producen esos estallidos tan tremendos para personas sensibles, o la mayorĂa de animales de compañĂa, o no compañĂa.
Inyungir que no se pueda fumar en sitios donde cualquier persona se pueda ver invadida por el humo expelido por el fumador o por la fumadora.
Para no tener que inyungir nada, serĂa necesario aplicarse la frase de Jean Paul Sastre (filĂłsofo, escritor, novelista, dramaturgo, activista polĂtico, militante, biĂłgrafo y crĂtico literario francĂ©s; Paris 1905-1980):
"Mi libertad se termina donde empieza la de los demĂĄs" (Principio fundamental de la convivencia social)
Otra palabrita nueva, o mĂĄs bien, vieja.

No hay comentarios:
Publicar un comentario