En la época de los coches de caballos, los carruajes incorporaban, bajo los pies del conductor, un tablero de madera, como el de la imagen, en forma de L (ele), que evitaba que las salpicaduras del agua y el barro llegasen hasta el conductor o a su acompañante de ahà su nombre, salpicadero.
Evidentemente en los coches de hoy en dĂa el salpicadero no tiene esa funciĂłn, mĂĄs bien tiene la funciĂłn de "panel de control", si bien, se le sigue llamando salpicadero, aunque no salpique ni evite salpicaduras.
Ese era el salpicadero del choche, pero el salpicadero polĂtico es otra cosa...
SALPICADERO: Diputado o diputada que recibe todas las tortas, todos los insultos y todas las culpas que deberĂa recibir un superior.
No sĂłlo en la polĂtica y en los coches hay salpicaderos, tambiĂ©n en muchos trabajos, hay jefecillos que buscan sus salpicaderos particulares para que expĂen sus culpas ante los jefes gordos.
Los sacerdotes, que se sientan a confesar, también, queramos o no, son los salpicaderos de la justicia divina ante los aberrantes pecados e injusticias que van a confesar los que vilmente han pecado; absolviendo a esos pecadores previa imposición de una penitencia, siempre inferior al pecado cometido.
En fin, el salpicadero de los coches actuales, solo se salpica de los estornudos de los conductores o copilotos, no mĂĄs; o, en todo caso, del lĂquido que destila la luna delantera cuando Ă©sta se empaña por el frĂo y la intentamos limpiar.
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Salpicadero (Foto extraĂda de la pĂĄgina de Motorpasion.com) |
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