El origen del saludo militar es ciertamente oscuro y se especula con diferentes hipĂłtesis. Si bien es cierto que algunos pueblos antiguos con ejĂ©rcitos organizados ya utilizaban saludos caracterĂsticos como señal de reconocimiento de la autoridad de los jefes, el actual parece proceder del ritual caballeresco de la Edad Media.
Cuando dos caballeros se encontraban en el camino podĂan optar por permanecer con la celada del yelmo bajada en señal de disposiciĂłn al combate en buena lid, de cuyo resultado dependĂa simplemente el reconocimiento de la destreza con las armas del adversario. Pero si uno de los dos caballeros aceptaba, reconocido su contrario por los blasones, ceder el paso o renunciar al encuentro armado como cortesĂa, se llevaba la mano a la celada y la alzaba, descubriendo su rostro.
Lo que podrĂamos llamar un saludo de armas; por ello el saludo militar de acercar la punta de los dedos a la sien, es como si emulara el levantamiento de la celada procediendo al saludo.
El saludo militar pues, proviene de un saludo de cortesĂa; por lo que no deberĂa implicar ni sumisiĂłn, ni acatamiento, ni obediencia, aunque asĂ pudiera ser hoy en dĂa.
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Foto extraĂda de la pĂĄgina 123 RF |
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