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13 diciembre 2017

DISCUSIONES.

Desde pequeño es bueno discutir con los demás, teniendo diferentes puntos de vista sobre cualquier tema; con amigos, con padre y madre, con compañeros, con hermanos y hermanas, con pareja, con hijos e hijas; en fin…
La vida es una pura discusión, un tira y afloja continuo, incluso al mirarnos al espejo tenemos la mala costumbre de discutir con nosotros mismos.
Todas las discusiones, todos los debates, si son con respeto y educación siempre serán productivos, nos harán aprender a todos los que participemos en ellos.
Una cosa es discutir, otra muy diferente es imponerse.
A algunos los maltratan de pequeños, en el colegio, no tenían necesidad de hacerlo, pero lo hicieron.
No respetaron una  amistad, se aprovecharon de ella; estuvieron mucho tiempo colgándose las medallas que otros ganaban honradamente con su esfuerzo.
Faltaron muchas veces, denostaron, engañaron, borraron la autoestima y dejaron de respetar; no prestaban atención, los otros eran como fantasmas para ellos,  estaban a su lado como si allí no hubiera nadie; intentaron engañar en tratos y creyeron que los demás no se dieron cuenta.
Todo esto no es discutir, es una cosa muy diferente, es intentar imponer una opinión, un concepto o una forma de ver las cosas, bien sea por la fuerza bruta, por la fuerza intelectual, o por la fuerza moral, o también algunas veces por el sexo. Pero llega el momento en que decides no discutir y cambias, cambias para siempre.
Siempre notarán los cambios en nuestra actitud hacia ellos,   pero nunca notarán el comportamiento suyo que nos hizo cambiar.


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