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16 diciembre 2020

YESTERDAY.

Ayer, todos mis problemas parecĂ­an tan lejos; ahora parece como si estuvieran aquĂ­ para quedarse.
Oh, yo creo en el ayer.
De repente, no soy ni la mitad del hombre que solĂ­a ser; hay una sombra suspendida sobre mĂ­.
Oh, el ayer vino de repente.
¿Por quĂ© ella tenĂ­a que irse?, no lo sĂ©; no me lo dijo; ¿Yo dije algo malo?...
Ahora añoro el ayer.
Ayer,
El amor era un juego tan fĂĄcil de jugar y ahora necesito un lugar para esconderme.
Oh, yo creo en el ayer. 

Una traducciĂłn no literal del todo de la canciĂłn de Lennon y Mc.Cartney, si bien todos sabemos que es de Paul.
Esta reflexión se me ha venido a la mente viendo la película del mismo nombre del año 2019, una historia diferente.
El ayer nos parece siempre que fue lo mejor en la mayoría de los casos, y es una cosa demasiado normal; tan normal como comprender que ayer éramos mås jóvenes, teníamos mås vitalidad, comprendíamos menos las cosas, acarreåbamos menos problemas, no teníamos que educar a hijos, ni pagar hipotecas, y nos conformåbamos con lo que teníamos, ya que principalmente nos faltaba información de todas las cosas de las que carecíamos.
No sabĂ­amos ni que existieran muchas de esas cosas.
Viendo la otra tarde un trozo de la película "Vente para Alemania Pepe" del año 1971, y que hablaba de nuestro ayer, parece mentira cómo eståbamos no hace mås de cincuenta años.
Y lo que sí es cierto es que: "Para mañana, el día de hoy serå siempre el ayer y el futuro siempre estarå por escribirse."


Foto extraĂ­da de la pĂĄgina: revistagp.com


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