S铆, somos amigos desde la infancia, de la tuya por supuesto; en la m铆a no fue as铆.
Siempre los de ahora, los de mi generaci贸n, intentamos charlar con vosotros y vosotras, nos aventuramos en haceros comprender las cosas como nunca nos las hicieron comprender a nosotros, quiz谩s por eso; procuramos no pegaros, hicimos todo lo posible por no imponer nuestra voluntad dialogando a cada momento con vosotros, respetando vuestro parecer e intentando contentaros dentro de nuestras posibilidades, y muchos y muchas lo hicieron por encima de ellas para que tuvierais de todo lo que no tuvimos.
Quisimos que hicieseis lo que nosotros nunca hicimos: viajes de fin de curso, salidas a fiestas nocturnas, cumplea帽os espectaculares, llegar tarde a casa, ordenadores, tel茅fonos, motos, coches, todo tipo de comida, burguers, yogures de toda clase, caprichos alimenticios, dinero siempre en el bolsillo; en fin, todo lo que a nosotros nos falt贸, hicimos y hacemos todo lo posible por d谩roslo.
Se hablaba con el maestro, el maestro hablaba con vosotros, y nosotros tambi茅n, procurando que consiguierais una buena educaci贸n.
La siguiente generaci贸n a la vuestra, ya denuncia por un cachetazo, pone una demanda por quedarse sin m贸vil una semana, es una pura discusi贸n diaria, agreden al maestro, a sus padres, y eso que no quiero entrar en otros temas m谩s duros y mucho m谩s lastimosos, violencia, drogas, etc.
El otro d铆a, escuchando al juez Calatayud, ese se帽or que habla desde la justicia de la educaci贸n de los menores, puso los puntos (todos) sobres las 铆es; dijo una frase que resume todo a lo que me he querido referir en esta reflexi贸n, y que la mayor铆a de los padres de nuestra generaci贸n no hemos sabido, o no hemos querido comprender...
Si nos convertimos en amigos de nuestros hijos, los dejamos hu茅rfanos.
Y en cierto modo es as铆, aunque haya muy buenos chavales hijos de nuestra generaci贸n, no todo el monte es or茅gano.

No hay comentarios:
Publicar un comentario