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10 mayo 2013

HAY QUE TENER CLASE HASTA PARA....

QuĂ© trabajo cuesta , dar los buenos dĂ­as cuando se entra en un establecimiento pĂșblico; quĂ© trabajo cuesta, dar los buenos dĂ­as, a la gente que nos encontramos por la calle pasando a dos dedos de nuestras narices; quĂ© trabajo cuesta, ceder el paso en una acera estrecha al Ăł a la que viene de frente; quĂ© trabajo cuesta, dar las buenas tardes cuando se sale del trabajo y decir hasta mañana; quĂ© trabajo cuesta, guardar una cola, sin colarse; quĂ© trabajo cuesta, ceder el asiendo del autobĂșs a una persona mayor; quĂ© trabajo cuesta, no gritar para no imponer tu opiniĂłn; quĂ© trabajo cuesta, dar las gracias a las personas que te ayudan en algo; quĂ© trabajo cuesta, no pitar en un semĂĄforo al de delante, cuando el semĂĄforo se pone en verde y el de delante no arranca; quĂ© trabajo cuesta, en suma, ponernos por un momento en el sitio de los demĂĄs. Creo que no es trabajo, es educaciĂłn, y esa es para mĂ­, la verdadera clase de las personas. Y como decĂ­a el otro, y asĂ­ se lo he dicho a mi amigo Fernando De CĂĄceres GarcĂ­a esta noche, hasta para llorar,(iba a poner otra cosa) hay que tener clase. Buenas noches y que tengĂĄis hoy sueños con mucha, mucha, clase.

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