Empieza la salida una vez que te marchas de la seguridad de tu casa, salimos a una aventura que no sabemos cuƔnto tiempo nos va a durar; se empieza como pequeƱos, paso a paso, algunos intentan acelerar la partida, otras son mƔs prudentes y van mƔs despacio asegurando el suelo que pisan; unos se enrocan y vuelven a casa por miedo a ser arrasados por la vida, que parece que los ha abandonado, otras se desplazan a distancia para retar a la existencia.
Unos dejan que abusen de ellos esperando en un momento un contraataque que los haga triunfar, otras hacen la jugada del sostƩn para proteger a los suyos; aquellos anulan su jugada volviendo atrƔs y comenzando la trayectoria de nuevo, y aquellas hacen la jugada del cambio virando el sistema de juego hacia otras formas.
Jugadas de atracción, y jugadas de desviación de sentidos; hay momentos en que la mejor jugada es la de liberación del espacio y otros en los que prima la jugada trampa; se amaga, se ataca, e incluso se amenaza con un jaque.
Vas perdiendo compaƱeros de jugada, a los mĆ”s lejanos, a los mĆ”s cercanos, e incluso puedes perder a tu reina, reina consorte o reina madre, y entonces si que se te pone cuesta arriba la partida, aĆŗn asĆ, si juegas bien tus piezas, puedes seguir adelante.
Nunca sabes lo que te van a deparar las jugadas, no sabes cuanto durarĆ” la partida, no sospechas cuando la dama de negro te va a mirar a los ojos desde lejos y te va a decir: ¡Jaque mate!
Entonces amigo, amiga, de nada servirÔ el poder, el dinero, las posesiones, la guapura, la altura o la gente que te acompañe, o a las que tu te unas; puedes ser peón, reina, rey, alfil, torre, presidente o albañil, banquero o basurero; todos juegan, pero una vez terminada la partida, todos y todas iremos a la caja.
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