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27 junio 2018

POR TU CULPA, POR TU GRAN CULPA.

Siempre tenemos la mala costumbre de buscar culpables, sobre todo para evitar nuestras irresponsabilidades y tapar nuestros errores.
La humanidad tiene infinidad de problemas, una multitud de carencias, enfermedades y todo tiene un origen definido, un germen que es el que ha envenenado al hombre y a la mujer desde el principio de los tiempos, hasta en la fĂĄbula bĂ­blica de AdĂĄn y Eva, existe y se hace presente.
El hambre en el mundo es consecuencia de ella, la contaminaciĂłn es su responsabilidad, la carencia de soluciones para enfermedades ya muy antiguas tambiĂ©n, la precariedad laboral, la falta de sueldos dignos, la competencia por querer gobernar a costa de todo; todas las insuficiencias que podamos imaginar, toda la problemĂĄtica con que podamos toparnos, todo tiene una misma raĂ­z, un mismo tronco del que proceden todas las ramas.
La avaricia del ser humano es insaciable, solo quiere devorarnos mĂĄs, y mĂĄs, y vive para ello.
Hay hambre porque existe quien tiene lo que no podrĂĄ gastar en cien vidas; nos contaminan con carburantes y plĂĄsticos porque eso genera muchos beneficios, tantos, que no los podrĂĄn invertir ni en cien vidas; puede que no salgan a la luz muchos medicamentos por la competencia de las farmacĂ©uticas y la lucha de patentes; hay empresas con  muchos beneficios basados en la precariedad econĂłmica de sus empleados que jamĂĄs podrĂĄn gastar ni por supuesto reinvertir todo lo amasado.
En fin... polĂ­tica, religiĂłn, paĂ­ses, empresas, personas, todos y todas nos movemos espoleados por la avaricia (me incluyo yo mismo), todos lo hacemos, conociendo que  la  avaricia siempre rompe el saco; y mĂĄs aĂșn, sabiendo que ninguna mortaja tiene bolsillos (Papa Francisco dixit), ¿”Pa quĂ©”?
Lo Ășnico que deberĂ­amos tener en abundancia, y esa, por desgracia, estĂĄ totalmente reñida con la avaricia es la generosidad si no...”To es un pa nĂĄ”.

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