No obligues a nadie a quererte, mejor oblígalo a irse. Quien insista en quedarse, es quien realmente te quiere. Siempre seremos para alguien, la persona correcta que conocieron en el momento equivocado.

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16 marzo 2020

LA TÚNICA SAGRADA.

Seguimos en cuaresma, aunque no lo parezca, porque no estamos acostumbrados a vivir una cuaresma como la que estamos viviendo este año.
Ayer estaba viendo reportajes de cofradías del año pasado y me he decidido a escribir sobre esto, que por cierto, llevo mucho tiempo queriéndolo hacer.
No se, si en alguna de casi mis mil entradas del blog me referí a ello. pero lo hago ahora; me refiero a la túnica morada que llevan muchos de los Cristos que procesionan en nuestra Semana Santa.
El color de la túnica que hoy vemos en los desfiles procesionales, en los altares de cultos, en el altar de la capilla, o bien en el camerino normalmente es morado.
El color morado que hoy vemos, es una degeneración colorista de la tradición cristiana y cristológica.
La túnica que Jesús llevaba a diario era de color blanco, de lino y con una sola costura, y con una capa o ropón rojo.
Dicen que Jesús, después de la oración en el huerto de los olivos sufrió de "hematidrosis", o sudor de sangre, debido al estrés que sufrió en ese lugar (tengamos en cuenta que sabía lo que le esperaba, y no era demasiado agradable); pero creo que la sudoración sanguínea en la hematidrosis no es demasiado profusa. Donde si sangró, y en demasía, fue en la flagelación; en esta tortura de más de 120 azotes, que según el estudio de la Sínode, (Sábana Santa) y como se puede ver en el proyecto escultórico, que añado al final, del profesor Miñarro de la Sábana Santa, la escultura detalla hasta el más mínimo golpe.
Una vez que recibió esta tortura, los romanos, (siempre según los evangelios) le pusieron la corona de espinas, la clámide, y la caña.
Pero una vez terminada la ofensa, le colocaron de nuevo su blanca túnica, quizá salpicada por algunos restos de hematidrosis, y es cuando el lino de ella, absorbe por completo la sangre que chorreaba por todos los lados del cuerpo del galileo.
A partir de ahí, y cuando empezaron a representarse los detalles de la pasión en pinturas que salían a la calle, la túnica de Jesús por aquellos tiempos estaba coloreada de color burdeos oscuro, o sea, del color de la sangre seca, que manchaba la túnica de lino blanco.
Ese color, rojo sangre, de los principios de la representación de la pasión, ha desembocado en el morado actual que la mayoría de los vestidores de las imágenes de Cristo, salvo honrosas excepciones, utilizan ahora mismo para la ropa del Señor.
Supongo que se cambiaría a una túnica unicolor para evitar presentar al público un Cristo con una túnica blanca casi roja completa de manchas, pero lo que si es cierto, es que la túnica no se vuelve granate hasta después de los latigazos.
Abogo por vestir a las imágenes con túnicas blancas hasta que la imagen represente cualquier motivo de la pasión posterior a la flagelación.

Foto copiada de La Hornacina.


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