No obligues a nadie a quererte, mejor oblígalo a irse. Quien insista en quedarse, es quien realmente te quiere. Siempre seremos para alguien, la persona correcta que conocieron en el momento equivocado.

Seguidores

01 septiembre 2018

SEÑORA CARMEN.

Mi muy querida Señora Carmen:
Cuando hace casi cuarenta años entré en su casa, me acogieron usted y su marido como si un hijo fuera, siempre me trataron como tal y yo procuré comportarme como lo hacen los hijos.
Hasta la edad de Jesucristo se alargó nuestra relación, que no se rompió del todo, ya que manteníamos el contacto.
Su vida fue dura, como casi la vida de todas las personas que hayan llegado, o tengan su edad, trabajando a destajo cuando no había adelantos en casa, ni para lavar, ni para fregar, ni para limpiar ni para hacer de comer; una vida llena de achaques que tuvo que sobrellevar  a diario, y que le impedían hacer muchas de las cosas que le hubieran gustado; mimó usted a su marido, y cuando éste nos dejó, tuvo un importante declive emocional.
El viernes se marchó usted calladamente, de mañana, casi a escondidas;  hablábamos esporádicamente por teléfono y esa noche me acerqué a hablarle por última vez, en silencio.
Solo me queda darle las gracias por todo lo que me apreció, y quizás me quiso, decirle que el afecto y el respeto fue mutuo, y desearle con toda mi alma, que su Virgen de los Dolores la acoja en ese regazo donde recoge a todos y todas los que la aman, y que Élla le otorgue la levedad de la tierra.
Nadie muere si es recordado.
Descanse en paz Señora Carmen.
Éste que no la olvida...

LOS CHISMES.

Chisme, según la RAE, es un comentario o noticia no verificada que circula entre la gente, generalmente de carácter negativo; también tiene otro significado, como puede ser: trasto pequeño; y por aquí abajo, aplicamos también este vocablo a trastos que no utilizamos normalmente y que hemos llevado al famoso "cuarto de los chismes".
Pues bien, todas estas definiciones de la palabra "chisme" , aunque sean tan desiguales, si nos acercamos al germen de la palabra "chisme" nos encontraremos que todas pueden ser análogas entre sí, y me explico:
"CHISME" proviene de la palabra griega "σχισμα"(chisma)  y después de la latina "SCíSMA" que significa "separación", o de "SCHÍSMA" cuyo significado es "desunión".
El principal propósito del chisme es la separación, es desunir a la gente promoviendo enfrentamientos tanto morales, físicos u orales; y en los otros significados también es aplicable a cosas separadas, que ya no nos interesan, trastos que nos molestan.
De la misma palabra "SCÍSMA" deriva también a todos los efectos "cisma"; el gran Cisma de Occidente por antonomasia,  fue en el que la Iglesia concluyó con la separación de la parte Oriental de la parte Occidental por medio de la negación de obediencia al Papa.
Un chisme en todas sus acepciones se refiere a una ruptura, a intentar romper, a cosas rotas, y las roturas siempre son dolorosas; por lo que yo mandaría todos los chismes, literalmente, al cuarto; al cuarto de los chismes, y a los chismosos también.

SELECTIVIDAD.

La selectividad es una prueba injusta donde las haya, por lo menos para mí, no todos tienen la misma capacidad para estudiar y para sacar buenas notas, unos por que no han trabajado como otros, y otras porque les resulta más difícil memorizar las cosas, que al final es de lo que se trata.
Para mí es un trabajo inútil el estudiar para la selectividad, y me explico:
Cada uno nacemos con un talento innato, eso es seguro, algunos no llegamos a descubrirlo nunca, porque los orientadores no se preocupan de ello; no hay que estudiar medicina si no tienes talento para ser médico, a lo mejor tienes más talento para zapatero, y encima te gusta.
La selectividad se debería hacer de pequeños, antes de empezar a estudiar cosas escogidas, pero una selectividad de talento, no de notas; y arreglados a esa selección, que el niño o la niña encauce su educación o aprendizaje por el camino que prefiera.
Un pintor, tallista, arquitecto, torero, médico, zapatero, albañil, camarero, psicólogo, maestro...todos, primero han de tener talento para ello; y después, deben trabajar enormemente para adquirir la técnica necesaria para desarrollar ese talento.
Talento tenemos todos, pero para ser maestros de ese talento, es necesario trabajar mucho, mucho, toda una vida trabajando.

HACER EL BIEN.

A las personas que hacen el bien, se las califica de buenas personas; a los que están pendiente de los demás para lo que puedan necesitar, también; a las que te ayudan en un momento de tu vida, a los que te sacan de un atolladero, a las que te prestan su amistad, o algo más; a los que se preocupan día a día de tu existencia, a los que desinteresadamente colaboran en tantas y tantas obras sociales en beneficio de los demás, a los que depositan una moneda en la mugrienta mano de la que pide en la puerta de la iglesia; también podríamos calificar de buenas personas, a los compañeros que te echan un cable para que termines o hagas bien tu trabajo, a los que pierden su tiempo contigo y te escuchan, a los que te ayudan a cruzar la calle, a los que te visitan cuando estás enfermo, a las que te acompañan en tu último viaje...
Hay tantas buenas personas que se preocupan de hacer el bien, hay tanta buena gente por ahí, y por aquí; hay tanta gente buena, que la mayoría lo desconocemos.
Pero también, y visto desde otro prisma, hay gente que parece buena,  porque hacen todas estas cosas, pero que no son buenos de alma, que no les salen de dentro las cosas que hacen, que también son buenos, no digo que no, pero que son unos buenos y buenas, pero egoístas.
Éstos y éstas hacen el bien, con la intención de poder dormir tranquilos, y para ese viaje no se necesitan tantas alforjas, te tomas "una pastillita" y...
¡A pierna suelta, oiga!.

SENTIRSE SEGURO.

Algunas veces pienso tantas cosas, que probablemente me exceda, a esa conclusión podría llegar si hiciera un leve balance de donde, cómo, cuando, en qué y de qué vivimos.
El calentamiento global, las balsas ingentes de plástico que flotan en los mares, los daños de los conservantes y colorantes, el engorde ilegal de animales para comer; ¿a dónde van muchos de los donativos que damos para personas que no tienen?, ¿qué se cuece en las entrañas de la política, en el poder?; ¿cuánto armamento tiene aquel o aquel otro,  y quién se lo suministra?, ¿porqué inmigran tantas personas?, ¿qué o quién está detrás de las guerras que hacen sufrir a tanta gente?; ¿quién fabrica o vende tantas armas?; ¿a dónde va el dinero de nuestros impuestos?, ¿qué hacen con nuestro dinero los bancos?; ¿Y las medicinas?, ¡Por Dios cuántas cosas!
Podría seguir líneas y líneas de preguntas como esta, cada uno seguro que podría añadir cientos de ellas, pero todas nos llevan al mismo sitio, todas las preguntas, todas las inquietudes de las que no obtengamos respuesta, lo que nos crean es zozobra, temor, inseguridad, y algunas veces, miedo y pavor.
¿Os acordáis cuando a algunas personas se le ocultaba la enfermedad  letal que padecían para que no tuvieran miedo al sufrimiento o a la muerte?
Pues eso.
Por ello me atrevo a asegurar, que el ignorante es el que se siente más seguro, y el que puede realizar actos de valentía descabezada.
La ignorancia te acerca a la seguridad.

SIEMPRE A LOS MISMOS.

La otra tarde, viendo la noticias, en un altercado en un campo de fútbol, un padre intentaba proteger a su hijo para que no resultara dañado y se llevó varios palos de la policía.
Si respetas los límites de velocidad, un día que te pases de 120 km./h te pillan y te multan, cuando estas harto de ver como te pasan a 170 ó 180, seguro que a ellos no los pillan nunca.
Como tampoco pillan a los que continuamente van charlando amigablemente por el móvil cuando conducen, ahora ponte tú un día a hacer una llamada urgente. 
Si haces alguna trampilla para pagar menos impuestos, tranquilo que te cogerán, a los que nadan en la trampa, creando sociedades falsas en paraísos fiscales y evadiendo impuestos, seguramente no los cogen.
Si vas a una manifestación a defender lo que crees que es justo, pacíficamente, sin insultar a nadie, y sin meterte con nadie, seguro que te la llevas; los que van para instigar, para alterar el orden, para reventar la paz, probablemente saldrán ilesos.
Y así se escribe la historia, siempre ha sido así, y siempre será; los que predican la paz, a los mansos, a los justos, a los sinceros, a los que odian la violencia, y también, porqué no, a los más tontos, siempre les toca; y si no que le pregunten a uno que se llamó Jeshua, y que vivió en Oriente Medio hace mucho tiempo. 

DEBEN PESAR EN EL CUELLO.

Hay un dicho muy antiguo que dice: "Si no te ha dolido, no lo has conseguido"; bueno tan antiguo no es, porque me lo acabo de inventar. Podrás tener muchas cosas materiales y espirituales, podrás llegar a cotas muy altas en tu vida, en tus negocios, en tu trabajo, pero si no las has trabajado duro, si no te han dolido, las tendrás, las disfrutarás,  pero no las habrás conseguido; simplemente te las han regalado, las has robado, has timado, o en algún que otro caso, te las has encontrado.
En esta vida, para mí, y eso lo saben los que conviven conmigo, los que han sido mis compañeros, e incluso algunos médicos, cuando alcanzo algún logro, mi satisfacción es infinita, y algunas veces consiste solo en apretar un tornillo, que en ocasiones me resulta difícil; por eso, cuando llego al final, y me siento a digerir lo que ha pasado, cojo con las manos vacías el cordón imaginario de la medalla olímpica (de oro por supuesto) y me la cuelgo yo mismo. Esas medallas que te cuelgas diariamente fruto de tu esfuerzo en conseguir logros, en avanzar en etapas de la vida, esas no nos pesan ni nos pesarán en el cuello jamás. Y si no que le pregunten a mi madre, que tiene tantas colgadas, que si las pudierais ver no se le distinguiría el pecho, yo sí las veo; también podéis preguntar a mi hijo Fran cómo llegó a ser respetado en el baloncesto.
Pero hay otras medallas, que se cuelgan muchos y muchas, no por la cabeza, sino por la cara; títulos inexistentes, estudios que no hicieron, textos copiados de otros, sudores de compañeros que jamás sudaron ellos, logros conseguidos por otras personas que se los auto atribuyen...
¿Esas medallas no les pesan en el cuello?
A mí seguro que me mantendrían doblada la espalda del peso que soportaría.