No obligues a nadie a quererte, mejor oblígalo a irse. Quien insista en quedarse, es quien realmente te quiere. Siempre seremos para alguien, la persona correcta que conocieron en el momento equivocado.

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04 abril 2020

PLUTO.

En la mitología griega, Pluto (en griego antiguo Πλοῦτος "Ploũtos", "riqueza"), llamado ocasionalmente Eniato, es la personificación de la riqueza, y en este sentido, es también un Dios de la agricultura, relacionado con una cosecha abundante.
En la Teogonía de Hesíodo, Pluto era hijo de Deméter y Yasión; y según el comediógrafo Aristófanes, fue cegado por Zeus para que fuera capaz de distribuir sus obsequios sin prejuicios. Por estar relacionado con Hades, a menudo es retratado con los rasgos de un joven, o más bien un niño, llevando el cuerno de la abundancia (conocido a veces como cornucopia).
Posteriormente, Pluto, se separó de la historia de Deméter y se convirtió en la personificación de la riqueza en general, como aparece en la comedia de Aristófanes.
Aristófanes, en su comedia titulada Pluto, muestra qué ocurriría si se le devolviese la vista al dios Pluto; habría un mordaz ataque a los dirigentes atenienses de la época ya que, muchos de ellos eran ricos, y pocos eran virtuosos (¿Suena de algo esto?).
Pues ahí está el quid de la cuestión, si el que adjudica las riquezas es ciego, nunca habrá problemas con este reparto, ahora bien, si se le da la oportunidad de ver, no sería tan virtuoso en la distribución.
Después de leer tantos cuentos de Walt Diney en casa de mi amigo Enrique Sánchez, tantos libros de películas, donde se desarrollaban los filmes editados en unos libracos grandes; después de tener la colección en cintas de vídeo de muchas de las películas de Disney; hasta el otro día, y tras de más de cincuenta años, no comprendí por qué al perro de Disney se le llama Pluto (recordemos que se traduce como riqueza); aunque más bien hubiera debido ser el perro del Tío Gilito (Scrooge McDuck "Rico Mc.Pato) que de Mickey Mouse por el tema de su fortuna.
Pues como todo se debería de decidir en esta vida, con los ojos cerrados, con los ojos tapados estamos obligados a ver el alma interna, la personalidad de cada uno, y juzgar solo por lo que proponga; y no, como la mayoría de las veces hacemos, por las apariencias.
Porque como bien dice el dicho:
"Las apariencias engañan" Y una vez engañados, es como este puto virus, tardaremos mucho tiempo en darnos cuenta de que hemos sido engañados, si el que engaña no te lo confiesa, que es como hacerte el test PCR.


Imagen de la web Disney wiki




PERSONA FELIZ.

Johann Wolfgang Goethe fue un poeta, dramaturgo, novelista y científico alemán (1819-1880); dejo una profunda huella entre importantes escritores, compositores, y artistas posteriores, siendo incalculable su marca en la filosofía alemana posterior a él.
Su padre, abogado y consejero imperial, decidió abandonar la vida pública para educar a sus  hijos con la máxima de "no perder el tiempo en cosas mínimas":
Habla de la felicidad, de lo que es ser feliz, y de las personas más felices del mundo.
Por lo que este señor piensa, erudito en las lides del pensar, filosofar y discurrir; en el mundo hay muy pocas personas felices según yo veo a diario.
Escasas personas felices, y ahora con esta pandemia que tenemos encima de nuestras cabezas, es cuando se ven a legua los infelices.
Esos infelices que ven todo lo de enfrente negro y lo suyo blanco; que sienten como si fuera un navajazo en sus carnes, igual que debe de sentir el contrario un pinchacito de un alfiler en las suyas.
¡Infelices! ¡Grandes infelices!
Nunca alcanzarán la felicidad; ni los altos gerifaltes que encabezan los partidos, ni los "mindunguis"(mindundis) que son los últimos pelos del sobaco de los gerifaltes; "mindunguis" que no les importan un carajo a los de arriba y que se sacan los ojos con los otros ""mindunguis" de enfrente defendiendo, a veces, lo indefendible.
Harto de infelices e "¿infelizas?" que ensucian las redes sociales, que tan necesarias en estos momentos son,  vomitando heces  sobre los de enfrente; saciados de infelices que no aportan ni un gramo de felicidad a los demás con sus arengas innecesarias en estos momentos. Si solo se dedicaran a publicar noticias verdaderas, entonces, quizás...
Y no me refiero solo a personas infelices, también hay medios de comunicación infelices, y precursores de bulos malditos, que por ende, también son infelices máximos.
Me voy a volver con Goethe porque me enervo...
Ya lo advirtió Moisés en el resumen de sus diez mandamientos: "Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a tí mismo" y Jesús de Nazaret lo refrendó continuamente en sus predicaciones; Goethe lo advirtió  hace casi  dos siglos:
"La persona más feliz del mundo es la que sabe reconocer los méritos de los demás y puede alegrarse del bien ajeno como si fuera propio". 
¡Po ná, que no pue sé, que no aprendemo ni pa la leche que mamó!
Hoy me ha salido en andaluz.


Foto tomada de la página web: wattpad.com






UN PUÑADO DE CANAS.

Las canas son producto de la canicie, que es cuando progresivamente perdemos la pigmentación del cabello que se vuelve gris o blanco. Esta decoloración del cabello se debe en concreto a una disminución de la melanina, la que determina el color del pelo.
Peinar canas empieza a determinar que la persona está madurando físicamente, y además psíquicamente y mentalmente, pero las canas no pesan.
También puede producir canas un elevado estrés, una cantidad importante de preocupaciones, o un "come-cocos" continuado.
Siempre me han resultado muy esclarecedoras las imágenes de los presidentes del gobierno y presidentes de naciones; se encaraman en el poder con sus pelos, sin canas,  son jóvenes, impolutos, y conforme pasan los meses, pareciera que brochazos de cal se desplazan a menudo por su sesera, pero las canas siguen sin pesar.
Alguien me comentó algún día, que las canas ya las tenían y que se las dejaban ver para parecer más serios, más formales, más preocupados, más entregados.
Pero lo cierto y verdad es que las canas se apoderan de nuestro cabello, del de todos, si bien algunos y sobre todo muchas, las escondan para estar y sentirse aún jóvenes.
En un derroche de humildad los grandes maestros de kung-fú, cuando alcanzan el máximo "DAN" de sus cinturones y ya no hay ninguno más al que acceder, se colocan el cinturón blanco; pues lo mismo pasa con nosotros, vamos adquiriendo: experiencia, dolores, penas, sacrificios, desilusiones, enfermedades, preocupaciones hasta que nos colocamos el pelo blanco, que nos cataloga como experimentados en la vida; pues algunos, ni eso, ¡Oiga usted! ¡Ni con canas aprenden, aunque las canas nunca pesan tanto como dicen!.
"Quizás cuando ya estés viejo, las canas te pesarán,  pero jamás te harán bajar la cabeza; solamente tendrás que bajar la cabeza, no por el peso de las canas, sino porque tu trayectoria en la vida te apesadumbre tanto como si llevaras un lastre".


De la web: misabueso.com



01 abril 2020

NO ES TAN FIERO.

Cuando éramos jóvenes nos dedicábamos a hacer adivinanzas sobre cosas que, hoy en día y ya con una edad, parecen sandeces o verdaderas tontadas, pero que en su momento nos hacían gracia, y hoy, dadas las circunstancias se me han venido a la memoria...
-¿Cuál es el Santo más fuerte?
- Pues San Marcos, porque está "cuadrao".
-¿Cuál es el animal que vuela más alto?
-El conejo de la azafata.
- ¿Cuál es la patrona de los fruteros?
- Santa Cerecita de Jesús.
- ¿Cuál es el animal más fiero?
- El león.
- Pues no, el animal más fiero no es león, es "lopintan", porque no es tan fiero el león como lo pintan.
Pues en eso estamos...
El Sr. Casado no tiene soluciones para esto,  aunque así lo  pintan; el Sr. Abascal no es más español que muchos de nosotros, bien que así lo pintan, la Sra. Arrimadas, no habla de casi nada pese a que la pintan así; el Sr. Sánchez no es tan buen presidente ni está llevando esta crisis tan bien,  aunque así lo pintan, y el Sr. Iglesias no es tan demonio como lo pintan.
Entonces, ¿quien tiene soluciones para lo que estamos viviendo, es más español que ninguno, guarda silencio, dirigen bien los destinos del país  llevando genial esta crisis, y no es nada malo?
Pues...
"LOPINTAN".
Los "lopintan", para que lo sepáis, son o están compuestos por esa pléyade de personas, seguidores acérrimos de los anteriormente citados y que jamás, digo bien, jamás ven la viga en el ojo de su adalid, y por supuesto, siempre están viendo motas que salpican los ojos de los adalides de los otros; los "lopintan, atiborran las redes sociales de mensajes, la mayoría falsos, mal interpretados, o tergiversados para denostar siempre al de al lado y ensalzando, aunque sea inventado, a los suyos.
Y de los "lopintan" que la tienen tomada con las 85.000 toneladas de oro que tiene la iglesia guardadas, me reservo la opinión. 
Como dije antes, lo de: el Santo más fuerte, lo del animal que volaba más alto, así como la patrona de los fruteros, o el santo más macho, pertenecen a la pubertad; en estos momentos tan difíciles y peligrosos en los que nos encontramos, hay que ser más serios, muy serios, más coherentes, mucho más coherentes, y dejar ya de comportarse como "niños chicos" queriendo sacar tajada de todo y de todos, sin tener en cuenta a quien se pisa, y lo peor de todo, cómo se pisa.
"Un inepto rodeado de muchos "lopintan" hasta puede ser eficaz" Claro está, en la teoría.
¡Ya está bien, coño! ¡Es hora de mirarse en el espejo ya! Y ojo, que el fiero, fiero, es el coronavirus. 


29 marzo 2020

LOS SANTOS DE AL LADO.

Santo, desde el latín "sanctus" pasando por el griego "άγιος" y del hebreo "qados" en todos los idiomas quiere decir lo mismo: "Elegido por Dios, diferenciado, distinguido".
Los vocablos griegos y hebreos para "santidad" transmiten la idea de puro y limpio en sentido religioso; es un adjetivo para indicar una relación directa con Dios, por ello se utiliza en personas, lugares o textos.
En la iglesia católica alguien se eleva a la santidad después de un proceso de "canonización" y solamente el Papa (Su Santidad, valga la redundancia) puede determinar la santificación de los fieles.
En el budismo, donde no hay concepto de Dios, un santo es una persona iluminada o cercana a la iluminación.
Y algo muy importante y cada vez más olvidado: "Al orar y fijar el pensamiento en una persona santa, se entra en conexión metafísica respecto a determinado campo de la conciencia con lo que representa dicha figura y con los que estén o hayan estado orando sobre el mismo.(Extraído de wikipedia)
Pues eso, es necesario rezar, a quien sea, como sea y donde sea.
El otro día, un hombre al que da gusto oír cada vez que habla, el Papa Francisco, del que ya publiqué algunas de sus frases más sonadas, en una entrevista vía internet utilizó una frase que hoy deberíamos hacer viral; compartirla, repetirla, (esa entrevista la hizo Jordi Evolé) hacerla realidad y orar por ellos.
Decía el Papa Francisco...
Después están los otros santos, "los santos de la puerta de al lado". 
Pues si el Papa, (su santidad) que es el único con capacidad para canonizar a alguno de los fieles, lo ha dicho así...
Benditos santos que estáis cuidando de todos nosotros, sobre todo los que han de hacer las batas para protegerse con bolsas de basura, las mascarillas con tela de cortina, y los protectores de la cara con plásticos de carpetas y cinta de carrocero; no voy a hacer otra vez la lista, no quiero que nadie se me olvide; todos los que están entregando su trabajo, su salud y muchos, que ya se han convertido en santos mártires,  su vida.
Desde aquí mi oración para ellos y ellas.

27 marzo 2020

CURA DE GENEROSIDAD.

En estos días la tortilla, esa tortilla inmensa que es este descontrolado mundo en el que vivimos, este batiburrillo sin sentido en que se ha convertido nuestra existencia, se ha dado la vuelta.
Los valores que imperaban hasta hace solamente quince días, se han ido al carajo, al que está en el palo más alto del barco.
Ahora, lo que antes no valía un penique de madera, ahora vale su peso en oro; lo que hace poco era imprescindible, impensable no tenerlo, ahora mismo no nos importa lo más mínimo, si salimos de esta.
Y una de esas cosas de las que adolecíamos hasta hace dos semanas, una de esas virtudes que se había cuasi esfumado de nuestro día a día, una de esas cualidades olvidadas, una de esas excelencias que dormían en el olvido, por arte de la magia del corona-virus, ha vuelto a despertar, y con fuerza.
Hay gente que se ofrece a dar de comer al que lo necesite, jóvenes para hacer recados y llevar comida a los abuelos, personas mayores que dedican su confinamiento a hacer mascarillas, empresas que fabricaban otras cosas, que  elaboran material de seguridad para médicos y enfermeros, deportistas (más bien pocos) que deciden devolver algo de lo que recibieron de sus seguidores, grandes ricos (algunos) que ponen un poco, o un mucho, de su dinero al servicio de las necesidades de todos, personal que aplaude a diario a los que se preocupan por ellos; en fin humanos que han descubierto ahora esa bondad, que existía desde tiempos remotos, pero que se había difuminado entre móviles, dinero, consumo, coches, felicidad encubierta, bienestar ficticio, egoísmo, y un sinfín de virus que nos estaban corroyendo poco a poco nuestro alma.
La generosidad ha despertado de su profundo letargo, ha abierto sus brazos para acogernos en estos momentos tan difíciles que estamos teniendo la oportunidad de vivir, y por suerte, (no toda la suerte que desearía) se está apoderando del corazón de muchas personas.
¡Necesitábamos una cura de generosidad!
Pero ojo, no podemos volver a olvidarnos de la generosidad; no podemos, aunque esto termine, enterrarla de nuevo hasta que la despierte otra catástrofe como la de estas dimensiones; la generosidad debe prevalecer eternamente, pero para eso la debemos ensalzar día a día y ejercerla; porque si no, la generosidad  será como: la educación, la bondad, el buen hacer, la dulzura, la ternura, la benevolencia, la cordialidad, la tolerancia, la sensibilidad, la amabilidad; todas estas virtudes, incluido el amor,  actualmente son como un dulce  licor, o como el mata-ratas mismo, cuanto más se usa, menos efecto tienen.
No nos olvidemos nunca de usar la generosidad. 


FOTO DE LA PÁGINA: guíainfantil.com

26 marzo 2020

MI ETÉREO ADIÓS PERSONAL.

Ella era una pizpireta, alegre, risueña y con mucho genio, como casi toda la familia, tenemos un genio innato, y un poco de arte también.
En su vida, desde joven, sintió en su pecho el dolor de una pérdida, a mediados de los sesenta despidió hasta ahora a su hijo Carlos, un zagal; pero tenía unos pocos hijos más, y no tuvo más remedio que seguir adelante,  continuar ese camino que la vida le había marcado.
Casada con un buen hombre, mi tío Ángel, Angelito el del banco, como todo el mundo lo llamaba.
Perdió a su nieto Carlos hace ya unos años y eso la trastocó en demasía.
Y después de despedir a su marido, tuvo la mala fortuna que también tuvo que dejar ir a su hijo Antonio.
Era una buena mujer, quizá, después de empezar a desconocer con quien hablaba, a no entender donde estaba, a no poder saludar a nadie porque no lo conocía, casi solo me reconocía a mí; pero no como yo físicamente, sino como si yo fuera mi padre, Pepe Bou.
Cuando la veía con la mirada perdida en la puerta de la residencia, esperando la llegada de Nuestra Madre de la Soledad (Ella nos proteja a todos), me acercaba a saludarla y me decía:
- ¡Ohh, mi primo Pepe, siempre tan guapo!, ¿Cómo estás miarma? Y yo le seguía el juego intentando hacerla lo más feliz posible en ese corto rato.
Hace un lustro, recuerdo un acaecido que demuestra el coraje de esta mujer, las ganas de vivir, el empuje, y su fuerza interior...
Estaba sentada en la feria, en la caseta del Coto Colina, y la vi desde el paseo, iba con mi madre, mi hermana y Charo, y decidimos entrar a darle un beso.
Ya me confundió con mi padre, aunque por aquellos años, todavía la corregía, después ya no lo hice más, la dejé que se sintiese bien, para qué desengañarla.
Ese año, en la feria de Sevilla, inventé como bailar unas sevillanas sin mover ni un pie, dada la cantidad de gente que abarrotaba el recinto en Sevilla; y ella, escuchando las sevillanas de la caseta, ya en su Sanlúcar,  se comía por dentro queriendo bailar.
y le dije:
- ¡Venga, ponte en pie, que vamos a bailar!.
Nos marcamos las cuatro sevillanas sin movernos del sitio, como yo había diseñado, y otras cuatro, y se emocionó de tal forma que quiso salir al "tablao".
No vi a la gente que tenía a mis espaldas, pero el aplauso que recibió fue extenso.
Con eso me quedo, y con los besos que me daba últimamente cuando me confundía con mi padre.
A sus hijos que están por aquí les mando un fuerte beso, y a ella, allá donde esté, mi aplauso sentido para una mujer fuerte, que se marchó ayer con los suyos de allá arriba.
¡Un beso al cielo tita Concha!


MI TÍA CONCHA.