No obligues a nadie a quererte, mejor oblĂ­galo a irse. Quien insista en quedarse, es quien realmente te quiere. Siempre seremos para alguien, la persona correcta que conocieron en el momento equivocado.

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16 julio 2013

ENCADENADOS.

El otro día, me mandaron un regalo. Una amiga se ha tomado la molestia (y digo molestia, porque el trabajo ha sido arduo), de cumplir lo que me prometió hace meses; después de terminar sus compromisos laborales y cuando estå por tomarse sus merecidas vacaciones; mås trabajo y sobre lo mismo.
Si yo, cuan agradecido que estoy por ello, aparte de darle mil veces las gracias, me limito a devolverle a ella un favor, o a realizar una obra por su cuenta, la cadena mĂĄs bonita que puedas contemplar en la vida, se circunscribirĂ­a a dos eslabones cerrados.
¿SerĂ­a una quimera, conseguir, dar las gracias, al que te hace un favor, y devolvĂ©rselo a otro?
Así, cada vez la cadena de gentes favorecidas serå, mås y mås grande y al final te repercutiría sin duda a ti también.
No serĂ­a mala idea, intentarlo por lo menos, no se pierde nada, nadie pierde nada, y aunque creas que pierdes tiempo o trabajo, al final, nunca nada es malgastado.
Siempre habrĂĄ alguien, en algĂșn momento, para echarte un cable, pero no dudes nunca, en echarlo tĂș, cuando veas que alguien se ahoga, porque el cable, siempre es el mismo y lo que hace es pasar de mano en mano, para ser nuestro instrumento.
A esto de los favores, podrĂ­amos aplicar el fandango que se cantaba hace mucho tiempo, sobre el amor y que decĂ­a…
Querer, a quien no te quiera, eso se llama querer; porque querer a quien te quiera, es sĂłlo corresponder, y eso lo hace cualquiera.
Buenas noches, favoreced sin esperar nada a cambio, y felices sueños.


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