Personas como: padres, hijos,
esposo o esposa, pareja, amigo o amiga, compañero o compañera, conocidos,
cualquier ser humano que te encuentres en cualquiera de los escenarios de la
vida, se pueden en un momento determinado apellidar Clavo Ardiendo.
Animales como: perros, gatos,
caballos, inseparables, loros, cacatĂșas, iguanas, serpientes, etc. a muchos en
un momento de nuestra existencia tambiĂ©n le podrĂamos poner el nombre de Clavo
Ardiendo.
Y cosas, sentimientos,
religiones, pasiones, gustos, hobbies,
trabajo, libros, oraciones, redes
sociales, también se pueden apellidar en cualquier fase, de nuestro paso por
este mundo, Clavo Ardiendo.
Viene a cuento esto que digo,
despuĂ©s de ver en Youtube un vĂdeo de Choi-Sung-Bong, un coreano que escapĂł del
orfanato donde lo dejaron sus padres con cinco años; a partir de ahĂ,
pordioseando, vendiendo cosas en la calle, y luchando por un ideal; hasta que
vendiĂł por primera vez chicles en un club nocturno y escuchĂł a alguien cantar. Le
preguntan: ¿Te gusta cantar? , y responde: En lugar de decir, yo canto porque
me gusta; digo que me gusta cantar, porque fue lo primero que hice después de
vivir como un insecto.
Su clavo ardiendo, fue el canto,
y a Ă©l se aferrĂł con todas sus consecuencias hasta hoy en dĂa. Otros se agarran
a su religiĂłn, a su ordenador, o a su consola, o a sus escritos, o sus
pinturas, o a su bricolaje, o a su televisiĂłn, a sus poesĂas, a su llanto, a su
risa, a su guitarra, al sol, a sus paseos, a su bicicleta, a sus amigos, a su
familia, a su ego….
Lamentablemente otras personas le
pretenden poner este apellido a hombres, mujeres, cosas, o vicios; que realmente no se lo merecen, porque en vez
de apellidarse Clavo Ardiendo, se deberĂan apellidar Evasivas Nocivas.
Como decĂa antes, los apellidados
o nominados Clavo Ardiendo, son mucho mĂĄs extensos que por ejemplo, los GarcĂa,
FernĂĄndez, GonzĂĄlez, Pepe, Manolo, Antonio, etc.
Y estĂĄn ahĂ, y seguirĂĄn estando
ahĂ, por los siglos de los siglos, para en un momento determinado de nuestra
vida, poder agarrarlos aunque nos quemen. También nosotros, alguna vez que otra, nos cambiamos el apellido.
Buenas noches, y felices sueños.

No hay comentarios:
Publicar un comentario